LOGINDaniela, en cambio, dormía completamente despreocupada, con el celular sobre el buró.Al verlo, de pronto me dieron ganas de revisarlo. Bastaba con echarle un vistazo a sus conversaciones para quizá descubrir qué había pasado la noche anterior.El patrón de desbloqueo de Daniela no era complicado. Una vez lo había visto por casualidad y se me había quedado grabado.Sin embargo, revisar a escondidas el celular de otra persona estaba mal. Además de ser una falta de respeto, significaba invadir su privacidad. Incluso un matrimonio de verdad podía acabar discutiendo por algo así.La razón no dejaba de advertirme que no lo tocara, pero mi mano parecía actuar por su cuenta y fue acercándose lentamente al buró.El hermoso rostro de Daniela estaba justo a un lado. Dormía tranquilamente, sin la menor cautela.Cuando mis dedos estaban a punto de tocar el celular, soltó un leve murmullo.Me sobresalté y retiré el brazo de inmediato.¿En qué momento me había vuelto tan patético?Mientras me i
No alcanzaba a escuchar la voz al otro lado de la llamada, así que no tenía forma de saber si era un hombre o una mujer. Solo podía oír a Daniela.Nunca se había mostrado tan relajada y alegre frente a mí. Ya fuera conmigo o con los demás miembros de la familia, rara vez dejaba ver una felicidad tan espontánea y despreocupada.Su risa clara y melodiosa normalmente habría sido agradable, pero en ese momento me provocaba una fuerte opresión en el pecho, como si algo no me dejara respirar.Aunque últimamente su actitud hacia mí había mejorado bastante, jamás la había visto reír de esa manera.Daniela se quedó hablando durante mucho tiempo en el baño y sus risas casi no cesaron.Su risa me resultaba cada vez más insoportable.Como ya no quería seguir oyéndola, cerré los ojos y traté de obligarme a dormir. Sin embargo, cuanto más lo intentaba, más caóticos se volvían mis pensamientos.Más de media hora después, Daniela por fin colgó.Se dio una ducha rápida y luego salió del baño.Cerré
Preparé algunos platillos con lo que había y por fin logré alimentar a las tres mujeres, que parecían estar muriéndose de hambre.Daniela todavía no regresaba. Últimamente siempre llegaba muy tarde y yo ya empezaba a acostumbrarme. Supuse que tenía demasiados asuntos pendientes en la universidad.No le di más vueltas. Limpié la cocina, le guardé una porción de comida y regresé a mi habitación.Después de bañarme, me acosté en la cama y me quedé dormido sin darme cuenta.No sabía cuánto tiempo había pasado cuando, de pronto, algo cayó sobre mi rostro.Todavía medio dormido, estiré la mano para agarrarlo. Al abrir los ojos, descubrí que era una media blanca.La tela conservaba un aroma tenue. Sin pensarlo, me la acerqué a la nariz.A mi lado se escuchó la voz avergonzada y molesta de Daniela:—De verdad eres un pervertido. ¿Cómo se te ocurre agarrarla y olerla?Volví la cabeza y descubrí que ya había regresado. Estaba inclinada, quitándose la otra media.Al ver lo que acababa de hac
La sensación era realmente increíble.Más de una vez había imaginado cómo se sentirían aquellos pechos blancos, qué se sentiría tenerlos entre las manos y disfrutar de su suavidad.Pero eso siempre se había quedado en una fantasía. Nunca había tenido la oportunidad de hacerlo realidad.Cristina juntó sus pechos con ambas manos, formando de inmediato un escote sumamente provocativo.Y en ese momento, yo estaba experimentando una sensación completamente distinta entre aquellas curvas tentadoras.El placer repentino hizo que mis pupilas se contrajeran y que una expresión extraña, como nunca antes, apareciera en mi rostro.***Los movimientos de Cristina eran muy torpes.Era evidente que nunca había hecho algo así, pero se esforzaba mucho.No quería acostarse conmigo ni traicionar a Renato, pero tampoco quería que su secreto saliera a la luz. Por eso había elegido complacerme de aquella manera.Jamás imaginé que Cristina fuera capaz de hacer algo así, pero lo cierto era que me estaba brin
Cuando la última prenda cayó al suelo, Cristina quedó completamente expuesta frente a mí.Desde aquella vez que choqué accidentalmente con ella, ya sabía que tenía una figura muy llamativa, pero en esa ocasión la ropa la cubría y el impacto no había sido tan fuerte como ahora.Al verla tan cerca y en esas circunstancias, sentí que mi respiración comenzaba a alterarse.Al principio, de verdad solo había querido asustarla. Nunca había tenido la intención de aprovecharme de ella.Si había aceptado trabajar en un lugar como ese, acompañando a los clientes a tomar, seguramente era porque se encontraba en una situación desesperada.De otro modo, una profesora tan capaz como ella jamás habría permitido que la trataran así, soportando que clientes borrachos se propasaran con ella y exponiéndose incluso a que ocurriera algo mucho peor.Puede que yo no fuera una buena persona, pero tampoco era tan miserable como para amenazarla con revelar su secreto y obligarla a hacer algo que no quería.Sin e
No podía culparme del todo por haberme fijado primero en el cuerpo de Cristina.Su figura era demasiado llamativa. A cualquier hombre normal le habría costado permanecer completamente indiferente, y yo no era la excepción.Sin embargo, apenas aquel pensamiento cruzó por mi mente, lo reprimí de inmediato.Aun así, mi mirada hizo que Cristina se sintiera seriamente amenazada.Por instinto, se sujetó la ropa con fuerza contra el cuerpo.—Eso no. No puedo traicionar a Renato.Casi me dio risa lo absurdo que resultaba.Parpadeé y le dije:—Entonces, ¿qué propones? Hagamos esto: de ahora en adelante, trátame mejor en la universidad y deja de buscarme problemas a propósito. Yo haré como si no hubiera visto nada y no le contaré a nadie que trabajas aquí. ¿Qué te parece?Cristina no estaba dispuesta a entregarse a mí.Sin embargo, cuando le propuse aquello, puso una expresión muy extraña, porque mi condición ni siquiera podía considerarse una verdadera exigencia.A veces las personas eran así.
Abril también alcanzó a notar mi mirada. Su rostro palideció un poco; claramente se había asustado.Yo estaba a punto de perder el control y darle una lección... pero me contuve. Beatriz estaba detrás de mí.—Inútil —murmuró Abril, antes de darse la vuelta y marcharse, moviendo las caderas.—¡Abril
Renata Quiroz... Daniela Quiroz...Las dos eran Quiroz... vaya coincidencia la de hoy.La idea cruzó fugazmente por mi mente. Luego fijé la mirada en Daniela y la observé con más detenimiento.¿De verdad era ella la que buscaba un marido que se fuera a vivir con ella?Antes de venir, me la había im
Me quedé mirándola, completamente atónito.¿Había oído bien? ¿Qué acababa de decir?¿Así de abiertas eran las mujeres en la ciudad? ¿Que si la salvabas, te lo pagaban con su cuerpo?Mi mente era un caos, me quedé sin saber qué hacer.Y lo peor... estábamos en el baño de mujeres. ¿De verdad era bue
Mis padres eran adictos al juego. Se gastaron todo el dinero de la casa y, cuando ya no tenían con qué apostar, empezaron a pedir prestado... a usureros. Debían, por lo menos, cien mil dólares. Al ver que no podían pagar, simplemente desaparecieron.Cuando los cobradores ya me tenían acorralado y