Los sonidos eran obscenos: piel chocando contra piel, gemidos húmedos, el sonido resbaladizo de su coño siendo follado sin piedad. Irmak se sentía completamente llena, poseída, devorada.— Eso… así mismo… — alabó Kuzey, con la voz ronca—. Chupa más profundo. Quiero sentir tu garganta.Átila se inclinó sobre ella, una mano descendiendo para trazar círculos sobre su clítoris mientras seguía embistiéndola con fuerza.— Córrete en mi polla, Irmak. Quiero sentir cómo me aprietas mientras mi hermano se corre en esa boquita tan linda que tienes.El tercer orgasmo la destrozó. Irmak gritó alrededor de la polla de Kuzey, su cuerpo convulsionando con tanta violencia que casi se desploma. Átila gruñó y aumentó el ritmo hasta que, con un rugido animal, se corrió muy dentro de ella, llenándola con gruesos y calientes chorros.Kuzey sacó su polla de la boca de ella en el último segundo, corriéndose en gruesos hilos sobre sus pechos y cuello, marcándola visiblemente.Y no se detuvieron ahí.Después
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