Recuerdo quedarme a ver maratones de «iCarly» y pensar que Sam Puckett era imparables — esa imagen se quedó mucho tiempo conmigo. Después de la era de Nickelodeon, Janette siguió actuando un poco, protagonizando «Sam & Cat» junto a Ariana Grande, pero con los años su camino cambió: alrededor de 2016 ella anunció que quería dejar la actuación y explorar otras formas de creatividad. Fue una decisión que se notó porque, además de reducir sus apariciones en pantalla, también evitó participar en el revival de «iCarly» en Paramount+; prefirió no volver al personaje de Sam.
Lo más visible de su nueva etapa fue su aterrizaje en la escritura: en 2022 publicó la memoria «I'm Glad My Mom Died», un libro que sacudió a muchos por su honestidad sobre la presión de la fama infantil y la relación tóxica con su madre. Desde entonces se ha centrado en escribir, dirigir proyectos propios y hablar abiertamente sobre salud mental y límites creativos. Personalmente me pareció valiente ver a alguien reinventarse lejos del personaje que la hizo famosa; su voz salió más madura y directa, y eso me dejó una impresión muy fuerte.
Me topé con su libro mientras hojeaba la sección de memorias y me quedó grabado el título: sí, Janette McCurdy publicó una memoria muy honesta llamada «I’m Glad My Mom Died», que salió en 2022. En sus páginas cuenta su experiencia como actriz infantil en series como «iCarly», la presión constante, la relación tóxica con su madre y cómo todo eso marcó su salud mental. No es un libro de celebridad superficial; es directo, a veces oscuro y también sorprendentemente gracioso en su ironía.
La prosa me pareció cruda y a la vez controlada: alterna anécdotas de sets de grabación con reflexiones sobre trastornos alimentarios, manipulación y la búsqueda de autonomía. Hay ediciones en varios idiomas y hasta una versión en audiolibro narrada por ella, lo que añade una capa íntima porque escuchas exactamente el tono que quiso transmitir. Personalmente, lo leí pensando en cómo se resignifica la fama en la adultez; me dejó una mezcla de pena y admiración por la valentía de ponerlo todo sobre la mesa.
Tengo una ruta clara que sigo cuando quiero contactar a alguien del mundo del entretenimiento: primero localizo canales oficiales y luego preparo un pitch respetuoso y concreto.
Normalmente reviso la web oficial del artista y la sección de prensa o contacto; ahí suelen figurar el correo del equipo de prensa o el formulario de booking. Si se trata de una autora que ha publicado un libro, también miro la web de la editorial o la nota de prensa del lanzamiento —por ejemplo, entrevistas relacionadas con «I'm Glad My Mom Died» suelen gestionarse por la editorial o su departamento de prensa—. Otra herramienta que uso es IMDbPro o bases de datos profesionales donde aparecen agentes y managers; son servicios de pago, pero muy útiles para obtener contactos verificados.
Mi siguiente paso es redactar un correo breve: asunto claro, una línea de presentación con métricas clave (audiencia, formato), propuesta concreta (tema, duración, fechas posibles) y enlaces a trabajos previos. Siempre ofrezco flexibilidad y detalles sobre la promoción que puedo hacer antes y después de la entrevista. Si no obtengo respuesta, espero una semana y envío un recordatorio corto; después de eso, paso a otras vías. En general, paciencia y profesionalidad funcionan mejor que insistir sin ton ni son.