Me flipó comprobar que «Puro Vicio» sigue siendo fácil de localizar si sabes dónde mirar.
En España yo lo he encontrado sobre todo en plataformas de vídeo bajo demanda para compra o alquiler: Apple TV (iTunes), Google Play Películas, YouTube Movies y Rakuten TV suelen tenerla en HD para alquilar o comprar. También la tienda de Amazon Prime Video a veces la ofrece en su apartado Store, no en el catálogo de Prime, sino como compra/alquiler.
Si prefieres suscripciones, yo reviso Filmin y Movistar+: son dos servicios que rotan mucho cine independiente y de autor, y suelen traer títulos como «Puro Vicio» en alguna temporada. Otra opción puntual es Max (la antigua HBO), que en ocasiones la incluye en su catálogo.
Mi consejo práctico: antes de pagar, hago una búsqueda rápida en JustWatch o en el buscador de Google indicando España —ahí me aparece en qué plataforma está disponible ese día—. Siempre me gusta tener la versión en buena calidad y subtítulos decentes, así que reviso eso antes de decidirme.
Me flipa cómo «Puro vicio» mezcla un score inquietante con canciones de época que te meten de lleno en el Los Ángeles de finales de los 60 y principios de los 70. La película no se apoya solo en una pista pegadiza, sino que alterna el trabajo original de Jonny Greenwood con canciones ambientales y piezas de rock psicodélico, folk y pop que ayudan a construir la atmósfera a la vez cómica y melancólica del film. Esa combinación hace que la banda sonora funcione tanto como acompañamiento narrativo como pieza independiente para escuchar y descubrir detalles que en la película pasan volando.
En lo esencial, la banda sonora oficial se compone de dos grandes bloques: el score original compuesto por Jonny Greenwood (sus arreglos y piezas instrumentales aparecen a lo largo de la película) y una selección de canciones de la época —cortas y puntuales— que aparecen en escenas concretas. Si buscas una lista completa y ordenada, lo más práctico es revisar el disco oficial «Inherent Vice (Music from the Motion Picture)» en plataformas de streaming o la ficha de créditos en sitios como IMDb o Discogs, porque ahí verás tanto las pistas de Greenwood como los temas licenciados que figuran en los créditos finales. Estos recursos suelen incluir títulos exactos, intérpretes y en qué escena suenan, lo que ayuda si quieres volver a escuchar una canción concreta.
Personalmente, disfruto repasar la banda sonora fijándome en cómo cada tema refuerza el estado de ánimo: las piezas de Greenwood aportan tensión y rareza, mientras que las canciones de época anclan la historia en su contexto cultural. No solo son agradables para la nostalgia; funcionan para subrayar momentos cómicos, románticos o siniestros. Si te interesa una experiencia rápida, busca el álbum oficial de la película en tu servicio de música favorito o la edición en CD/LP —viene ordenado y muchas veces trae notas sobre la selección—. También puedes ver la lista de canciones en la sección «soundtracks» de la página de la película en bases de datos cinematográficas.
Si lo tuyo es rastrear cada corte, te recomiendo empezar por el álbum de Greenwood y luego contrastarlo con la lista de créditos: así no se te escapa ninguna canción puesta de fondo que solo suena un par de segundos. A mí me encanta revisitarla en tardes de lluvia; la mezcla de melancolía y extrañeza sigue funcionando después de múltiples escuchas y siempre descubro pequeños detalles nuevos en la producción sonora.
Siempre me ha gustado rastrear dónde conseguir cosas de mis artistas favoritos, y con Vero Pérez no es distinto: lo más directo suele ser su tienda oficial en línea o el canal que use para ventas directas. Normalmente las artistas emergentes venden prints, stickers y camisetas desde una tienda propia en plataformas como Etsy o Big Cartel, así que empiezo por buscar su perfil en Instagram o Twitter y revisar el enlace en la bio; ahí casi siempre hay un enlace a la tienda, a una página de pedidos o a enlaces múltiples tipo Linktree.
Si prefieres ver las cosas en persona, intento ir a ferias y salones: en España eventos como el Salón del Cómic de Barcelona, Manga Barcelona o las ferias locales de ilustración y fanzines suelen tener mesas de creadoras donde Vero podría vender directamente. También consulto tiendas especializadas de cómic e ilustración en ciudades grandes —a veces encargan merchandising de artistas independientes— y grupos de Facebook/Discord de coleccionistas donde la gente anuncia ventas o intercambios.
Siempre revisa formas de pago, gastos de envío dentro de España y la política de devoluciones; comprar directo a la artista suele ser lo más beneficioso para ella y más seguro para ti. Al final, apoyar la venta directa o comprar en ferias tiene un valor especial: sentir el cariño detrás del producto me hace comprar con más gusto.