Recuerdo haber descubierto a Negri durante una tarde en la que devoraba textos sobre movimientos sociales y pensamiento radical; su voz me sacudió porque conjugaba teoría con una descripción viva de lo que pasaba en las calles. Para empezar, su reflexión sobre la 'fábrica social' y el trabajo inmaterial me ayudó a entender por qué tantas protestas en España ya no se organizaban sólo alrededor de fábricas, sino en plazas, redes y plataformas digitales.
Su obra compartida con Michael Hardt, traducida y leída en España como «Imperio» y «Multitud», proporcionó un vocabulario nuevo: multitud, común, poder constituyente. Eso caló en estudiantes, en colectivos okupas y en asambleas de barrio que buscaban formas de acción no jerárquicas. Aunque no todos estaban de acuerdo con sus diagnósticos, su insistencia en la creatividad social y en la autonomía de los movimientos alimentó debates que terminaron influyendo en la cultura política del país.
Personalmente me dejó la impresión de que Negri ofrecía una brújula teórica para quienes queríamos pensar más allá de partidos tradicionales: su legado en España es menos una transferencia directa a políticas concretas y más una inspiración continua para imaginar formas diferentes de hacer política y defender lo común.
Me encanta hurgar en librerías cada vez que busco a Toni Negri, y en España hay varias vías que siempre me funcionan.
Para empezar reviso las grandes cadenas: Casa del Libro y Fnac suelen tener existencias de los títulos más conocidos, y además permiten encargar ejemplares si están agotados. También miro Amazon.es por si hay reediciones o ediciones de bolsillo, aunque prefiero comprobar antes la ficha editorial para evitar compras de mala calidad.
Mi truco habitual es combinar esas búsquedas con librerías independientes: he encontrado joyas en espacios pequeños que traen traducciones más cuidadas o ediciones agotadas. No descartes las librerías universitarias y las ferias del libro: los departamentos de filosofía o ciencias sociales suelen reponer obras de pensamiento político. Al final, suelo llevarme una sensación buena al tener una edición en mano, y hay algo especial en poder hojear a Negri antes de decidirme. Estoy contento con los hallazgos que he hecho así.
Siempre me ha sorprendido cómo un par de páginas pueden desatar conversaciones en bares, aulas y foros; en el caso de Toni Negri, ese efecto viene sobre todo por su trabajo colectivo con Michael Hardt y por algunos textos suyos más teóricos.
Personalmente, en España las obras que más se mencionan son la trilogía escrita con Hardt: «Imperio», «Multitud» y «Commonwealth». Esos libros se hicieron muy populares porque traducen ideas complejas sobre globalización, poder y formas de resistencia a un lenguaje que llegó a activistas, estudiantes y profesores. Además, entre quienes bucean más en teoría política siguen circulando con frecuencia sus textos anteriores sobre marxismo y el Estado; uno de los títulos que me marcó en ese sentido es «El trabajo de Dioniso», que ofrece una lectura más académica y densa de la cuestión del trabajo y la subjetividad.
En la práctica eso se traduce en ediciones en castellano relativamente accesibles, debates en universidades y mucha presencia en bibliografías sobre movimientos sociales. A mí me gusta volver a estas lecturas cuando quiero entender cómo se piensa la política más allá del Estado tradicional, y siempre encuentro matices nuevos que conectan con la actualidad.
Me encanta seguir cómo se organizan encuentros filosóficos en España, y Toni Negri aparece con bastante frecuencia en esos ciclos.
Este año he visto que la actividad sobre Negri no es masiva ni constante, pero sí se reparte en varios formatos: mesas redondas en facultades de ciencias sociales, seminarios organizados por grupos de investigación, y presentaciones de nuevas ediciones o traducciones. También se han programado alguno de esos ciclos online que permiten seguir debates desde fuera de la ciudad. Personalmente he asistido a una charla universitaria y a un pequeño coloquio en un centro cultural donde se discutió su lectura del “común” y la crítica al capitalismo neoliberal.
Si te interesa el tema, te recomiendo mirar las agendas de las facultades de filosofía y sociología, las programaciones de centros culturales municipales y las publicaciones de editoriales de ensayo; suelen anunciar con antelación. A mí me resulta emocionante ver cómo, aunque no haya una gran gira, las ideas de Negri siguen alimentando debates variados y eso mantiene vivo el interés local.