Recuerdo haber visto «Bottle Rocket» en una noche de cine casera y quedarme pegado a la pantalla, y desde entonces siempre me interesa contar cómo empezó todo entre Owen Wilson y Wes Anderson.
Nos conocieron como colaboradores jóvenes: Owen y Wes se hicieron amigos en Austin, compartieron ideas y coescribieron esa primera película que les abrió puertas. Owen no solo actuó como Dignan en «Bottle Rocket», sino que también puso la mano en la escritura y en el tono cómico que definiría los trabajos tempranos de Anderson. Ese humor seco y las frases cortas que a veces escuchas en sus personajes llevan la impronta de Owen.
Con el tiempo cada uno tomó rumbos distintos: Wes consolidó su estilo autoral, y Owen se movió también hacia comedias y blockbusters. Aun así, la química creativa entre ellos siguió presente en proyectos posteriores y en cameos memorables como Eli Cash en «The Royal Tenenbaums». Para mí, su relación es ese tipo de amistad artística donde cada uno potencia lo mejor del otro, y se nota en esa mezcla de ternura y rareza que tanto me encanta del cine de Wes.
Me encanta el cine de Wes Anderson, y siempre estoy al tanto de sus estrenos. Su última película, «The French Dispatch», llegó a España hace unos meses, pero ahora parece que su próximo proyecto, «Asteroid City», podría estrenarse aquí en los próximos meses. Anderson tiene una base de fans muy fiel en España, especialmente en ciudades con salas de arte y ensayo. Su estilo visual único y narrativa excéntrica siempre genera expectación.
He leído rumores de que podría presentarse en festivales como el de San Sebastián antes del estreno comercial. Sería increíble verlo en persona, aunque lo más probable es que llegue primero a cines selectos en Madrid y Barcelona antes de expandirse. Definitivamente, es una de mis anticipaciones cinematográficas del año.