Me resulta evidente, al revisar relatos y memorias, que Edith describía su
vínculo con «Ana Frank» como afectuoso pero marcado por diferencias de carácter.
Yo tengo la sensación de que Edith intentó cumplir el papel de madre protectora en un contexto desesperante: la familia en fuga,
el miedo constante, la vida en el escondite. Según varias crónicas y las propias cartas que han sobrevivido en testimonios ajenos, Edith era más prudente y menos expresiva que Ana, lo que facilitó malentendidos. Desde mi punto de vista esto no es raro entre madres e hijas: una busca seguridad y la otra, espacio para crecer. Aunque las voces públicas posteriores —Anne plasmó su frustración en «
el diario de ana frank»— dan la impresión de distancia, quienes cuidaron a la familia contaron también gestos cotidianos de cuidado por parte de Edith.
En definitiva, yo entiendo que Edith veía la relación con cariño, con un peso de responsabilidad y, al mismo tiempo, con la dificultad de conectar con una hija tan vivaz.