Me resulta interesante cómo Ryan McPartlin interiorizó a Devon sin convertirlo en una caricatura; por lo que recuerdo de entrevistas y detrás de cámaras, su enfoque fue muy práctico y de observación. Yo noté que se apoyó mucho en su propia experiencia con el fitness y en estudiar a personas reales que tienen ese optimismo desbordante. Eso se tradujo en un personaje que parece vivido y no forzado.
Además, trabajó mucho el ritmo de las escenas cómicas: en «Chuck» hay una mezcla de acción y comedia que exige control del tempo, así que McPartlin afinó su timing con los compañeros de reparto para que los chistes y las entradas heroicas encajaran. También pulió su lenguaje corporal para que la presencia de Devon fuera imponente pero a la vez cariñosa —esa dualidad es lo que le da alma al personaje. Personalmente, creo que se nota el trabajo detrás: no es solo un físico llamativo, sino una construcción de matices que equilibra humor y sinceridad.
Me encanta recordar cómo Ryan McPartlin convirtió a Devon Woodcomb en alguien tan creíble en «Chuck», porque su preparación fue más que ponerse en forma: fue moldear una actitud. Yo lo veo como un proceso en dos frentes. Por un lado, cuidó muchísimo el aspecto físico —no solo por estética, sino para que los movimientos, la postura y la energía coincidieran con ese tipo que siempre está listo para la acción y el gimnasio—, así que trabajó con entrenadores y siguió rutinas y dieta que reforzaran ese cuerpo y esa confianza que el personaje demanda.
Por otro lado, trabajó la voz y el tono: Devon tiene una mezcla de ternura, súper confianza y un punto de ingenuidad honesta. McPartlin estudió la dinámica con otros personajes, practicó la comedia física y dejó espacio para la improvisación, lo que hizo que los momentos cómicos se sintieran espontáneos. También colaboró con los guionistas y los directores para pulir esos gestos reiterativos —la sonrisa amplia, las líneas de apoyo— que terminaron siendo icónicos. Al final, lo que más me convence es que su preparación unió cuerpo, timing y corazón; no es solo un “músculo”, es una personalidad coherente y entrañable.
Traje al papel mis propias ideas sobre cómo se forja un personaje físicamente, porque la preparación de Ryan McPartlin para Devon me recuerda mucho a lo que haría alguien que viene del mundo del deporte y la imagen. Se centró en fortalecer la fisonomía, claro, pero también en entender la mentalidad de alguien que vive alrededor del rendimiento, la competencia sana y la camaradería. Para lograr eso, practicó rutinas específicas, coordinó movimientos con el equipo de dobles y trabajó escenas de acción para que todo se viera natural y seguro en pantalla.
A nivel interpretativo, McPartlin apostó por la naturalidad: evitó exagerar la bondad de Devon y en cambio la matizó con rasgos humanos —pequeñas inseguridades, bromas francas, expresiones de orgullo y apoyo hacia su esposa— que lo convierten en un personaje tridimensional. También jugó con los accesorios y el vestuario —ropa deportiva, colores vivos— para consolidar esa imagen de perfección accesible. Lo que más me gustó fue cómo todo eso se fusionó para crear a un personaje que, aunque idealizado, se siente genuino y entrañable.
Lo que más me quedó fue la coherencia de Devon como personaje; se nota que Ryan McPartlin trabajó con detalle tanto el cuerpo como la actitud. Yo diría que su preparación fue holística: entrenamientos para la figura, prácticas de timing cómico y una elección deliberada de voz y gestos que refuerzan esa mezcla de héroe y esposo adorable.
También aprecio que no optara por la exageración: la bondad de Devon se siente auténtica porque McPartlin matizó sus reacciones y contó con la química con el resto del elenco. Al final, su preparación dio como resultado a un personaje memorable, simpático y sorprendentemente humano.
Me sorprendió ver cuánta intención había detrás del ‘Capitán Awesome’. Para mí, Ryan McPartlin trabajó el personaje desde la disciplina: entrenamientos, postura, y repeticiones de gestos hasta que parecieran naturales. No es solo estar fuerte; es moverse y hablar como alguien a quien le viene la confianza de forma automática.
Además, puso foco en las relaciones con los demás personajes. Devon no es un héroe solitario; su calidez y sus reacciones dependen mucho de cómo se lleve con los demás, y McPartlin lo supo aprovechar. Esa mezcla de presencia física y sensibilidad interpersonal es lo que hace al personaje tan entrañable.
2026-07-04 01:54:52
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La hermosa esposa del señor Rowland
Ogwu kosiso
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«Pero yo, Denovon Rowland, necesito una esposa».
A Emily se le aceleró el corazón.
«No quiero tener otra cita a ciegas», dijo él con voz firme y segura. «Así que, si estás dispuesta…»
Se inclinó ligeramente hacia ella, bajando el tono de voz lo justo para que ella sintiera como si el mundo se hubiera detenido.
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Emily jadeó en silencio, atónita.
«Te prometo que no estarás en desventaja», añadió con delicadeza.
Aquello la golpeó más fuerte que cualquier insulto o traición a los que se hubiera enfrentado. Esto… esto no era algo que ella hubiera esperado. No hoy. No viniendo de él.
Sus labios se entreabrieron, pero no salió ningún sonido. Estaba paralizada.
Denovon se dio cuenta.
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«Dormí y piénsalo», dijo. «Esperaré tu respuesta».
Y, sin más, se dio la vuelta
Traicionada por su familia, por su prometido, y sin nada. Emily Carter lo había perdido todo.
Hasta que Denovon Rowland, el frío multimillonario director ejecutivo, le ofreció un trato: su nombre a cambio de su silencio. Ahora, como su esposa, no solo está sobreviviendo, sino que está recuperando todo lo que le robaron. Y esta vez, es intocable.
Tyler ha pasado por más cosas que la mayoría, y la vida nunca le ha dado un verdadero respiro. Todo lo que quiere es terminar su trabajo y resolver su vida, pero un viaje salvaje a Las Vegas lo cambia todo. Despierta casado con Quin McKenzie, el mismo hombre que le hizo la vida miserable años atrás y que probablemente ni siquiera lo recuerda.
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Ahora, con secretos saliendo a la luz y el tiempo agotándose, ambos tienen que decidir: ¿esto fue solo un error… o algo por lo que vale la pena luchar?
Una semana antes de Pascua, Adrián me dio siete días libres y mandó deslizar un boleto a Estocolmo dentro de mi bolso.
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—Papá, ¿de verdad te vas a casar con la tía Bianca? ¿Y mamá?
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—¿Mamá lo sabe?
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Así que el boleto nunca fue un regalo. Fue una forma de quitarme de en medio.
Si él podía poner el apellido de su familia sobre otra mujer, aunque solo fuera de cara a los demás, entonces yo también podía recuperar el orgullo y la ambición que había enterrado en este matrimonio.
Esta vez, cuando me fuera al norte, no iba a volver.
CONTENIDO ADULTO: Este libro contiene escenas y temas que pueden ser sensibles o perturbadores para algunos lectores. La lectura está indicada para mayores de 18 años.
Cuando Susan, una publicitaria determinada e independiente, acepta un nuevo empleo en la poderosa Rurik Motors, no imagina que está a punto de cruzarse en el camino de Dmitry Rurik. Un Alfa frío, implacable y marcado por un pasado que le enseñó a nunca amar.
Desde la primera mirada, él la desea. Desde el primer roce, él la marca. Ahora, ella es su Predestinada, aunque luche contra ello con todas sus fuerzas.
Pero Susan no es una mujer común. Descendiente de la Diosa Morrigan, carga con un poder ancestral que puede desequilibrar el mundo de los Lycans y al propio Dmitry.
Mientras Dmitry se ve dividido entre el control que siempre tuvo y los sentimientos que nunca quiso, la presencia de Natalia, su esposa por alianza política, enciende una guerra de deseos, instintos y poder.
En un universo donde el amor es una amenaza y la fuerza decide quién sobrevive, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar un Alfa para mantener a su Predestinada a su lado?
Me metí en una novela.
Y no como la protagonista ni como la villana, sino como una extra bonita, sin nombre, de esas que solo aparecen de fondo para rellenar escenas.
El problema es mi hermano mayor: de todos los personajes, es el único que se comporta como una persona normal, y justo por eso, en la novela lo pintan como el “amor imposible” de la protagonista: un dios frío, reservado, casi intocable, al que ella jamás logra conquistar.
Cuando ella se le declara entre lágrimas, él responde que está estudiando.
Cuando le promete entregarle todo, él dice que anda montando un negocio.
Cuando ella se deja caer y se pierde entre galanes, él ya está en la cima, con un éxito brutal y diez mil millones de dólares al año.
Yo, de verdad, pensé que iba a vivir en paz, sin deseos, sin tentaciones, así para siempre.
Hasta que una noche, ya de madrugada, lo encontré con una prenda que yo reconocería en cualquier parte entre sus manos… y, en voz baja, casi obsesivo, repitiendo un nombre una y otra vez.
Un nombre demasiado familiar, demasiado cercano.
Mi padre siempre estuvo en contra de mi matrimonio con Ryan Kane, un vampiro de linaje noble.
Creía que como humana, yo no tenía lugar en el mundo vampírico. Me advirtió que si Ryan llegaba a cambiar de opinión, sin su protección, mi vástago medio-sangre y yo no seríamos más que bolsas de sangre andantes a los ojos de los vampiros.
Pero yo creía en Ryan, y en nuestro amor.
Mi esposo siempre fue tierno y atento. Incluso desafió a todos para hacerme a mí, una humana, su novia vampírica.
Eso fue antes de que la exprometida humana de Ryan regresara al país tras la ruptura de su compromiso, en busca de su ayuda.
Fui al hospital sola. Mientras me enteraba de que mi embarazo era de alto riesgo, Ryan estaba en la consulta prenatal de ella, presentándola ante el doctor como su esposa.
Lo único que tuvo para mí fue una frase fría:
—Sigue presionándome y voy a pedir el divorcio.
Presioné la mano contra mi vientre y marqué un número al que no había llamado en años.
—Papá, tenías razón... Quiero el divorcio.
Dos semanas. Eso era todo lo que necesitaba para desaparecer de su vida.
Pero después, ese mismo vampiro que me había desechado como si yo no fuera nada apareció en mi boda con otro hombre, temblando de pies a cabeza. Me llamó por mi nombre con la voz quebrada.
Me encanta cuando alguien revive a los personajes de la TV y pregunta por sus actores favoritos: Ryan McPartlin nació el 3 de julio de 1975, así que en la fecha de hoy, 16 de junio de 2026, tiene 50 años.
Lo interesante es que está a pocas semanas de cumplir 51: su cumpleaños será el 3 de julio de 2026. Mucha gente lo recuerda por su papel como Devon "Captain Awesome" en «Chuck», y ver que mantiene ese carisma con cinco décadas a cuestas siempre me resulta curioso.
Personalmente, me encanta pensar en cómo los actores envejecen frente a nuestras pantallas; ver a alguien como Ryan en proyectos nuevos o recordados me da una sensación nostálgica y a la vez de respeto por su constancia en la industria.
Me encanta cuando puedo hacer un repaso rápido de la carrera de un actor que uno asocia más con la tele que con la gran pantalla. En el caso de Ryan McPartlin, la mayor parte de su reconocimiento viene por series y telefilmes; sin embargo, sí ha tenido participaciones en algunas películas y proyectos para cine directo a video o TV. No es un actor que haya llenado la cartelera de cine, pero sí ha ido dejando huellas en papeles secundarios y en telefilms que muchos fans de series conocen.
Entre los títulos en los que aparece se incluyen varias producciones destinadas a la televisión o al mercado doméstico, además de alguna película teatral menor. Un ejemplo recurrente que suele aparecer en listados es «The Dukes of Hazzard: The Beginning», que funcionó como precuela directa a video; además, su filmografía contiene algunos trabajos independientes y telefilmes que complementan su carrera en la pantalla chica. Si buscas algo concreto para ver, lo mejor es revisar la filmografía completa en un catálogo actualizado para identificar qué tipo de papel interpretó en cada proyecto, pero en general su sello está más en series que en cine tradicional. Me deja la impresión de alguien que eligió la estabilidad de la TV pero que tampoco rehuye proyectos cinematográficos puntuales.