Me llamó la atención cómo han puesto el foco en formatos híbridos: piezas en plató que tienen continuidad en redes y contenidos que funcionan como capítulos sueltos. En esa línea, «El Hormiguero» sí incorporó nuevas secciones este año —o al menos renovó varias— orientadas a la inmediatez y al espectáculo breve.
Desde el punto de vista narrativo se aprecia una mezcla entre ciencia divulgativa simplificada, desafíos con celebridades y microreportajes que exploran tendencias (sostenibilidad, tecnología doméstica, gadgets curiosos). No siempre todo encaja a la perfección, pero la experimentación se nota y se agradece: le da al programa capacidad de sorpresa y permite que clips virales nazcan de la emisión. Personalmente, prefiero cuando arriesgan sin perder la esencia cómica y cercana.
Mientras miraba un par de episodios me quedó la sensación de que hubo intención de renovar el contenido sin perder lo que hace reconocible a «El Hormiguero»: sí, vinieron nuevos bloques y formatos este año, pero orientados a enganchar en multiplataforma.
Algunos cambios son sutiles, otros más evidentes: más interacción en directo, experimentos pensados para cámara cercana y micro-secciones que se pueden cortar y subir a redes. No siempre todas las ideas funcionan, pero valoro el esfuerzo por modernizarse; al final, el objetivo parece ser mantener la frescura sin traicionar el tono del programa, y en eso creo que han acertado en varios aciertos y aprendido de los tropiezos.
Tengo que confesar que me alegró ver que «El Hormiguero» no se ha quedado quieto este año: ha seguido introduciendo secciones nuevas o renovadas que buscan enganchar tanto a la audiencia en plató como a la que sigue desde redes.
He notado una apuesta clara por piezas más cortas y dinámicas, pensadas para compartirse en Instagram y otras plataformas, junto con pequeños experimentos científicos y retos con invitados que funcionan como mini-secciones. También han mezclado formatos: hay momentos más íntimos con los invitados y otros más espectaculares, con pruebas en directo. En general, se siente como una evolución natural del programa para mantener el ritmo y la sorpresa en cada entrega. Me gustó que, pese al cambio, conservaran ese humor y energía que distingue al programa, así que la sensación fue positiva y divertida.
No puedo negar que he estado pendiente de las promos y clips: este año «El Hormiguero» presentó varias novedades en su parrilla, no tanto para reinventar el programa sino para adaptarlo a cómo consumimos contenido hoy.
Vi que hubo más interacción con el público a través de retos en redes y secciones que duran menos tiempo pero con mayor impacto visual. También introdujeron espacios donde profundizan en ciencia y tecnología sin perder el tono ligero, y algunos formatos breves dedicados a la música o al humor online. Para mí, ese enfoque renovado hace que el programa parezca más fresco y listo para atrapar a gente que no quiere ver segmentos largos, además de mantener a los seguidores de siempre entretenidos.
En mi timeline de redes sí vi varios clips nuevos y teasers que anunciaban secciones distintas: parece que este año apostaron por fragmentos cortos con mucho montaje para captar a gente joven.
Le doy puntos a la producción porque esas piezas funcionan bien fuera de la tele, y a veces hasta explican en 30 segundos algo que antes ocupaba cinco minutos. Entre esas novedades hay segmentos de ciencia express, pruebas rápidas con invitados y colaboraciones con creadores digitales. No todo lo nuevo me enamora, pero reconozco que refrescar la fórmula era necesario y que muchas de esas secciones tienen potencial para hacerse virales.
2026-05-27 13:10:41
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No puedo evitar comentarlo: he estado pendiente de «El hormiguero» esta temporada y sí, se nota movimiento en su equipo de colaboradores. Hay caras nuevas que aparecen en secciones puntuales, junto a algunos habituales que han reducido su presencia por compromisos o descansos. El formato sigue apostando por la mezcla de ciencia, humor y entretenimiento, pero han añadido colaboradores con perfiles distintos, más ligados a redes o a mini-secciones temáticas, lo que da un aire más fresco al programa.
Lo curioso es que la mezcla entre los veteranos y las nuevas incorporaciones funciona bien en pantalla; las dinámicas cambian un poco, pero el sello del programa sigue ahí. Pablo Motos mantiene el timón y las secciones fijas siguen teniendo su hueco, solo que ahora hay más rotación y colaboración cruzada entre invitados y colaboradores. En definitiva, sí ha habido cambios, pero parecen pensados para renovar sin romper lo que ya funciona, y a mí me ha gustado ese equilibrio.