Me encanta recordar la discusión que siempre surge sobre quiénes fueron realmente los protagonistas al inicio de «The Walking Dead». Yo, como fan veterano que devoró la serie episodio a episodio, diría que sí: el reparto original incluyó a los protagonistas principales, sobre todo en la primera temporada. Andrew
lincoln (Rick Grimes) fue claramente el eje narrativo desde el piloto, y personajes como Sarah Wayne Callies (Lori), Jon Bernthal (Shane), Jeffrey DeMunn (Dale) y Laurie Holden (Andrea) formaron el núcleo humano que impulsó la trama inicial.
Sin embargo, la definición de “protagonista” se vuelve borrosa al mirar hacia atrás. Algunos personajes que hoy identificamos como centrales —por ejemplo Norman Reedus (Daryl) y
steven yeun (Glenn)— aparecen muy pronto en la serie pero no en el primer episodio, y otros como Michonne llegan más adelante y terminan siendo pilares. Además, la serie evolucionó hacia un reparto coral: lo que empezó con un protagonista claro, Rick, fue ampliándose hasta tener varios focos.
En mi experiencia, el reparto original sí trajo a los protagonistas que necesitaba la historia en ese momento, aunque con el tiempo la lista de rostros centrales cambió bastante. Me gusta cómo esa transformación refleja el mundo impredecible que «The Walking Dead» quería mostrar.