He recopilado recursos y ejemplos que funcionan bien para prepararse en España, con un enfoque práctico y sin tecnicismos.
En muchas academias y en centros oficiales verás exámenes tipo «DELE B1» o «Cambridge PET» adaptados al mercado español. Suelen incluir: 1) Lecturas cortas (anuncios, correos, reseñas) con preguntas de opción múltiple; 2) Un texto más largo (artículo de revista o entrada de blog) con preguntas de comprensión general y emparejamiento de párrafos; 3) Ejercicios de completar huecos con palabras de una lista. Texto ejemplo corto: "El club de lectura se reúne los jueves a las 19:00 en la biblioteca municipal". Preguntas: ¿A qué hora se reúne el club? Respuesta breve: 19:00.
Para practicar en casa busco exámenes antiguos y bancos de ejercicios del Instituto Cervantes y de Cambridge English, y combino lectura intensiva (leer para entender cada detalle) con lectura extensiva (leer más para fluidez). También recomiendo cronometrarse en algunos ejercicios para acostumbrar al ritmo del examen; a mí me ayudó mucho separar 10-15 minutos para la lectura más difícil y usar técnicas de escaneo para localizar respuestas rápidamente. Al final siempre dejo unos minutos para revisar las respuestas, porque un pequeño despiste puede costar puntos.
Tengo un approach directo y rápido con ejemplos concretos que puedes replicar fácilmente.
Un formato muy común en B1 es el true/false/no given sobre un texto breve. Ejemplo de texto: "María estudia medicina y trabaja los fines de semana en una clínica". Preguntas: 1) María trabaja entre semana. (Verdadero/Falso/No dado) — Razonamiento: la información dice que trabaja los fines de semana, así que la afirmación es FALSA. 2) María es estudiante. (Verdadero/Falso/No dado) — VERDADERO.
Otro ejercicio típico es relacionar titulares con fragmentos; por ejemplo, cinco titulares y cinco párrafos donde hay que emparejar la idea principal. Para practicar suelo crear mis propias preguntas a partir de noticias cortas: subrayo la idea principal, busco sinónimos y transformo oraciones en preguntas. Eso ayuda mucho a reconocer trampas en las opciones y a ahorrar tiempo. Al final, lo que más funciona es leer mucho material real (anuncios, correos, blogs locales) y entrenar a localizar información rápidamente; siempre termino con una sensación de progreso y confianza.
Me encanta ayudar con esto y tengo varios ejemplos claros de ejercicios de «reading» B1 que suelen aparecer en España.
Uno típico es un texto corto tipo anuncio o nota informativa (por ejemplo, un anuncio de piso compartido o la descripción de una actividad cultural) seguido de preguntas de opción múltiple y de verdadero/falso/no dado. Texto ejemplo: "Se busca compañera de piso cerca del centro; habitación amueblada, 350€/mes, no se admiten mascotas". Preguntas: 1) ¿El piso acepta mascotas? (A) Sí (B) No (C) No está claro. 2) ¿Cuál es el precio? (A) 300€ (B) 350€ (C) 400€.
Otro formato habitual es el correo electrónico o mensaje informal con espacios para completar o responder con frases cortas. Texto ejemplo: un email pidiendo información sobre un curso de cocina — las preguntas piden extraer datos concretos (fechas, precio, requisitos) y reformularlos en una frase corta. También verás textos más largos tipo artículo corto o blog con ejercicios de emparejar titulares con párrafos y preguntas sobre la idea principal.
Mi recomendación práctica: practica extrayendo información puntual, subrayando fechas y números, y haciendo ejercicios de verdadero/falso/no dado, porque eso sale muy a menudo. Personalmente me funcionó hacer una lectura rápida para captar la idea general y luego una segunda lectura enfocada en palabras clave; al final te quedas con la sensación de control y eso ayuda en el examen.
2026-01-16 22:44:37
18
View All Answers
Scan code to download App
Related Books
A ella la salvó, a mí me abandonó
Ignacia Fabara
7.7
310.4K
Si tú y el primer amor de tu esposo sufren un accidente al mismo tiempo, ¿a quién rescataría él?
Alejandro García alzó a su primer amor en brazos y se marchó. La vida se desvaneció: el hijo se había perdido y, con él, murió por dentro Sofía Herrera.
Un acuerdo le había dado a Sofía la oportunidad de casarse con el hombre al que más quería.
Todos sabían que había conseguido ese matrimonio luego de romper la relación entre Alejandro y su primer amor. Todo para quedárselo.
Ella creyó que el tiempo lo haría valorarla, que eventualmente llegaría el momento en que él la mirara de verdad.
Hasta el día en que tuvo que enterrar con sus propias manos los restos del bebé de tres meses que nunca llegó a nacer. Fue entonces cuando finalmente abrió los ojos.
—Divorciémonos.
Un acuerdo sencillo, para quedar a mano.
Tres meses más tarde, bajo las luces brillantes y entre el murmullo de la multitud, ella subió al escenario a recibir un reconocimiento. Él la miró con sorpresa por algunos segundos antes de voltearse hacia los presentes con calma y decir:
—Así es, ella es mi esposa.
—¿Esposa?
Sofía dibujó una sonrisa en sus labios mientras le pasaba el acuerdo de divorcio.
—Disculpe, señor García, ahora soy su exesposa.
Ese hombre siempre tan sereno y frío perdió el control en ese instante. Con los ojos inyectados en sangre y la voz quebrada, gritó:
—¿Exesposa? ¡Yo jamás acepté eso!
Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo.
Solo quedaban asientos en clase ejecutiva.
Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año.
Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja.
La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría.
—¿Nunca has volado en clase ejecutiva?
Forcé una sonrisa incómoda.
—Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura.
—¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse.
Parpadeé.
—¿Un… benefactor? Eso es raro.
—Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es.
—Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho.
—¿Estás casada?
Me recorrió de arriba abajo con la mirada.
—Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara.
Se inclinó más cerca.
—Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar.
En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido.
El cuerpo se me heló.
No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más.
¿Cuándo se convirtió en un Don?
Traición el día del examen: él acarreaba su futuro
Ivana
0
2.7K
El día del examen de admisión a la universidad, la amiga de la infancia de mi novio se dio cuenta de que dejó su pase de admisión en casa. Él insistió en regresar para buscarlo por ella, pero yo intenté impedírselo.
Al final, ella no se presentó al examen de humanidades. Desesperada, saltó por su propia cuenta a su muerte.
Tiempo después, mi novio y yo fuimos admitidos en la Universidad Bloomdale, la mejor del país. Desarrollamos carreras exitosas y ganamos salarios millonarios; nuestro matrimonio era perfecto.
Sin embargo, en el aniversario de la muerte de su amiga, mi esposo me apuñaló repetidamente, quitándome la vida.
—Fue tu culpa que muriera —dijo—. Si yo hubiera vuelto a buscar el pase de admisión de Ginger, ella no habría perdido la esperanza ni se habría quitado la vida.
Cuando volví a abrir los ojos, me di cuenta de que estaba de vuelta en el mismo día del examen.
La voz ansiosa de mi novio resonó en mi oído: —Amelia, tengo que regresar a buscar el pase de admisión de Ginger.
Esta vez, sonreí y dije: —Adelante. Por favor, ten cuidado.
En mi cumpleaños, salí a comer con mi familia. Pedí un deseo con la esperanza de que estuviéramos juntos y felices para siempre.
Al abrir los ojos, vi a mi hijo, Luigi Marino, sosteniendo su tableta.
En la pantalla aparecía un mensaje: "Papá, Maria dice que está embarazada de tu bebé. ¿Voy a tener una nueva mamá?"
Giovanni Marino me estaba tomando fotos con una Polaroid. Miró la pantalla de reojo y escribió una respuesta al reverso de la foto.
"No. Le prometí a tu mamá que, si alguno de los dos traicionaba al otro, desaparecería de su vida para siempre. No puedo vivir sin ella. Así que tienes que ayudarme a mantener esto en secreto. Aunque Maria tenga ese bebé, nunca aparecerán ante tu mamá".
Después de escribir eso, me miró y preguntó con ternura:
—¿Qué te pasa, amor? ¿Por qué tienes los ojos rojos? ¿Te los irritó el humo de las velas?
Mis lágrimas estuvieron a punto de caer, pero forcé una sonrisa y respondí:
—Estoy bien. El regalo de cumpleaños que me prepararon es maravilloso. Me conmovió tanto que no pude evitar llorar.
Él no sabía que mi dislexia había desaparecido una semana antes.
Parecía que ya no tenía que seguir pensando en si aceptar la oferta de trabajo de una prestigiosa organización internacional sin fines de lucro dedicada a enseñar a leer a niños con dislexia.
En siete días, todo el papeleo estaría listo. En ese momento, desaparecería para siempre de sus vidas.
El día que descubrí que estaba embarazada de gemelos, vi a mi compañero destinado, el Alfa Viggo, acompañar a otra loba a su control prenatal.
Me paralicé. El informe del embarazo se arrugó entre mis dedos.
El mismo lobo que besaba cada centímetro de mi cuerpo, el mismo lobo que juró ser mío y solo mío. Aquella noche, sus ojos estaban tan fríos como el hielo.
—Está esperando a mi cachorro. Su loba es inestable. Prepararás sus tónicos calmantes. Todos los días.
—Es muy sensible. No puede dormir sin mi olor. Así que llévate tus cosas al ala oeste. Dale espacio.
La enorme mansión quedó sumida en un silencio sepulcral.
Mi loba lanzó un desgarrador aullido de dolor. El sufrimiento de nuestro vínculo de compañeros me desgarró el alma. Pero no derramé ni una sola lágrima.
Tomé con calma la maleta que ya había preparado y caminé hacia la puerta.
Los guardias intentaron detenerme, pero Viggo ni siquiera levantó la cabeza.
—Volverá —dijo mientras hacía girar su copa de vino, con toda la arrogancia de un alfa—. Tres días. No aguantará más que eso. Su loba enloquecerá sin mi contacto. Regresará arrastrándose para suplicarme que me deje volver.
Los miembros de la manada y los aliados que se encontraban en la ceremonia estallaron en carcajadas.
Algunos incluso hicieron apuestas delante de mí. Pusieron en juego una mina de mineral aurora valorada en un millón de dólares.
Apostaron a que el miedo de convertirme en una loba vagabunda acabaría conmigo y que, antes de la medianoche, estaría de rodillas, suplicándole a Viggo que me dejara regresar.
Pero ninguno sabía la verdad.
Estaban muy equivocados.
Mi padre biológico ya había enviado en secreto el emblema de nuestra familia.
Mi manada ya estaba esperándome.
Esta vez rompería nuestro vínculo de compañeros de una vez por todas.
Cuando tenía nueve años, quedé atrapada en una explosión mientras intentaba salvar a Joel Yorks, en donde la onda expansiva me arrebató la audición, por lo que, desde entonces, he tenido que usar audífonos.
Joel se sintió tan culpable, que Insistió en pedirme la mano, y, con los ojos llenos de lágrimas, juró:
—Helen, cuidaré de ti el resto de mi vida.
Sin embargo, cuando cumplí dieciocho… todo cambió, porque él quería complacer a la chica más bonita de la escuela. Por esto, delante de ella y de todos nuestros compañeros, me arrancó el audífono, mientras decía con total desprecio:
—Estoy harto de que seas una carga. De verdad desearía que no hubieras sobrevivido aquel día cuando tenías nueve años. Habría sido mejor que estuvieras muerta.
Apreté mi informe audiológico y guardé silencio.
Al llegar a casa, revisé en silencio mis solicitudes universitarias y, junto con mis padres, rompí formalmente el compromiso.
A partir de entonces, Joel y yo seguiríamos caminos separados.
No volveríamos a encontrarnos.
Encontrar el libro perfecto para tu nivel puede cambiar por completo la motivación de seguir leyendo, así que te cuento una selección que me ha funcionado y que recomiendo a cualquiera en B1.
Empiezo con lo clásico y accesible: «El principito» es una joya para B1 porque combina frases cortas, vocabulario cotidiano y muchas imágenes mentales que ayudan a comprender el sentido sin detenerse en cada palabra. Otra buena opción es «Diario de Greg» (la versión en español de «Diary of a Wimpy Kid»), que tiene un tono coloquial, capítulos cortos y muchas viñetas que facilitan la comprensión. Para lecturas con más trasfondo emocional, me gusta «Los ojos del perro siberiano», que es una novela juvenil con un lenguaje claro y efectivo.
Además, recomiendo las lecturas graduadas de editoriales como Edelsa, Anaya o SM (busca el nivel B1). También los libros de relatos adaptados o «Spanish Short Stories for Beginners» de Olly Richards si te atrae la idea de relatos cortos con vocabulario controlado. Mi truco personal: leer primero con la versión en audio, subrayar solo palabras que vuelves a ver varias veces y releer el capítulo al día siguiente. Al terminar, siento que no solo entendí la historia, sino que mi oído ganó confianza, y eso es lo que más me emociona al aprender con libros.
Me encanta compartir recursos prácticos: si lo que quieres es escuchar inglés a nivel B2 pero con transcripción en español, tienes varias rutas gratuitas y efectivas que uso según el tiempo que tenga.
Primero, tiro de «TED Talks»: muchas charlas tienen subtítulos y transcripciones automáticas en español; las reproduzco en modo pausa/retroceso y comparo el audio original con la transcripción en español para entender matices y vocabulario. Otra opción que uso es «Elllo.org», que ofrece audios con transcripciones y, en muchos casos, traducciones o notas en español; son ideales para niveles intermedios-altos porque los temas son variados y el habla es natural.
Para ejercicios más estructurados, combino noticias en inglés con la herramienta de subtítulos de YouTube (activo la transcripción, elijo inglés y luego auto-traduzco a español). Si quiero algo más lúdico, uso «LyricsTraining» con canciones: la letra aparece y puedes ver la traducción en paralelo. Al final prefiero mezclar charla lenta, TEDs y canciones para no aburrirme y mejorar comprensión y entonación; siempre termino con una impresión sobre lo aprendido.
Me encanta perderme en lecturas que me hacen sentir acompañado mientras mejoro el idioma; por eso suelo escoger títulos que combinen vocabulario accesible con tramas atractivas. Si estás en B1, una de mis primeras recomendaciones son las colecciones de lectores adaptados: «Penguin Readers», «Oxford Bookworms» y «Cambridge English Readers». Suelen venir por niveles claros, y en B1 encaja bien el nivel Intermedio/Stage 3-4. Leo uno cada pocas semanas, subrayando frases útiles y escuchando la versión en audio mientras sigo el texto para reforzar la pronunciación.
Además, me gustan mucho las novelas juveniles porque mantienen el ritmo y usan lenguaje cercano. «Harry Potter and the Philosopher's Stone» funciona genial para empezar: no todo el libro es ultrafácil, pero los capítulos cortos y la repetición de vocabulario ayudan muchísimo. Otras opciones entretenidas son «Percy Jackson and the Lightning Thief» y «Wonder», que mezclan emociones claras con oraciones sencillas.
No descartes los cómics y las novelas gráficas: leer «Diary of a Wimpy Kid» me salvó semanas aburridas, gracias a sus dibujos que dan contexto y reducen la necesidad de entender cada palabra. Mi táctica favorita es alternar lectura intensa (frases y gramática) con lectura extensiva (leer mucho sin traducir todo). Al final, leer debe ser divertido y un hábito diario más que una prueba; así es como realmente notas progreso.