Veo a Francisco Marhuenda como alguien bastante prolífico en artículos y también con libros publicados que recogen su visión sobre la España contemporánea. Me he topado con referencias a sus ensayos en debates políticos y en reseñas de prensa, donde se comentan tanto sus posturas como su estilo directo.
No sólo escribe columnas: hay trabajos más largos donde amplía sus ideas y contextualiza episodios políticos recientes, y en ocasiones participa en volúmenes colectivos sobre medios o memoria política. Para quien sigue la actualidad española, sus libros sirven como una fuente para entender la parte del discurso que él defiende; a mí me resulta útil leerlos con espíritu crítico, comparándolos con otras voces, porque aportan claridad sobre cómo piensa cierta corriente del periodismo moderno.
Tengo guardada una nota sobre su bibliografía porque me interesa contrastar voces mediáticas, y sí: Francisco Marhuenda tiene libros publicados, sobre todo dedicados a política y comunicación. No son novelas ni ficción; predominan los ensayos y recopilaciones de su pensamiento y crónicas.
Me gusta ojear esos ejemplares para ver cómo un autor que escribe diariamente en prensa transforma su punto de vista cuando dispone de más espacio. En mi experiencia, leer uno de sus libros da una idea más completa de sus posiciones, aunque siempre conviene cruzar con otras fuentes para tener una visión equilibrada.
Lo que tengo claro es que no se limita a columnas: Francisco Marhuenda ha llevado parte de su trabajo a formato libro, con textos que recogen su visión política y su experiencia en medios. No soy experto en su bibliografía al dedillo, pero he visto ejemplares suyos en las mesas de novedades y en secciones de ensayo.
Sus libros suelen atraer a quienes siguen la política española con atención, porque condensan argumentos que luego se repiten en artículos y debates. Para un lector casual, sirven para entender mejor su lenguaje y sus prioridades; para mí, son una fuente más entre muchas, útil si quieres ver cómo estructura su discurso en formato largo.
Recuerdo haber encontrado alguno de sus títulos en la sección de ensayo político de la librería de mi barrio, y desde entonces he ido rastreando su bibliografía. Sus libros suelen concentrarse en análisis de coyuntura, reflexiones sobre la prensa y crónicas de hechos políticos desde su prisma; también participa en compilaciones y puede aparecer como coautor en volúmenes sobre comunicación.
Mi aproximación es pausada: leo capítulos sueltos para contrastar datos y luego consulto fuentes alternativas. A nivel bibliográfico, Marhuenda tiene obras editadas por sellos conocidos en España, y su firma aparece en libros que luego son objeto de debate público; eso me parece interesante porque permite seguir la evolución de sus argumentos a lo largo de los años. Personalmente, valoro poder leer distintas interpretaciones para forjar mi propia opinión.
Me he topado con su nombre en muchos artículos y, sí, francisco marhuenda también tiene publicaciones en formato libro.
He visto que su obra se centra principalmente en ensayos y textos de opinión sobre política, comunicación y memoria personal; suele abordar temas relacionados con la derecha española y la prensa. No voy a listar títulos concretos para no meter la pata con fechas o ediciones, pero es fácil encontrar colecciones de sus columnas y algún ensayo que firmó en solitario o en colaboración con otros autores.
Si te interesa su enfoque, busca en catálogos de librerías o bibliotecas bajo su nombre: allí aparecen sus libros y las reediciones. Personalmente, me llama la atención cómo sus textos mezclan reflexión política con anécdotas del día a día, y eso hace que, aunque no compartas su postura, resulten lectura viva y directa.
2026-02-05 02:53:11
3
View All Answers
Scan code to download App
Related Books
La consentida del señor Ferrer
Zaira Zaira
10
1.3K
Después de seis años de relación, justo cuando estaba a punto de casarse, su novio la dejó con una sola frase:
—Mi padre nunca permitirá que alguien con tu origen entre en nuestra familia.
Valeria Mendoza sintió una burla amarga en el pecho.
No necesitaba que le explicaran nada más.
La verdadera razón era evidente: el gran amor de Sebastián Ferrer había regresado… y ella ya no tenía lugar.
Cuando estaba completamente destruida, apareció el verdadero dueño del imperio Ferrer, el soltero más codiciado de Santa Verona, Alejandro Ferrer, con una propuesta inesperada.
—Cásate conmigo. Tendrás todo lo que quieres… y también podrás vengarte de él.
La buena noticia:
Diez millones al mes para gastar, recursos ilimitados, un esposo que supuestamente viajaba todo el tiempo por trabajo y una convivencia sin interferencias. Además, podía aplastar a su ex solo por el estatus de la familia Ferrer.
La mala noticia:
Lo de los viajes de negocios era mentira.
Lo de “no molestarse” también.
La misma noche en que firmaron el acta de matrimonio, Alejandro la acorraló contra la cama y la besó hasta dejarla sin aire.
Desde entonces, volvía a casa cada noche, con un interés peligrosamente constante por su “vida matrimonial”.
Más tarde, Sebastián se arrodilló en público suplicándole que volviera con él.
Alejandro rodeó la cintura de Valeria y lo miró con frialdad.
—Sebastián, si vuelves a decir una estupidez, te saco de la familia Ferrer.
Cuando la noche caía en silencio, Alejandro enterraba el rostro en el cuello de Valeria y murmuraba con voz baja y áspera:
—Valeria… olvida a los demás. Ámame solo a mí, ¿sí?
—Valeria, ¿en quién estás pensando?
—Valeria, solo puedes pensar en mí.
—Valeria… tengamos un bebé, ¿sí?
***
Valeria siempre creyó que su matrimonio con Alejandro era solo un intercambio de intereses.
Un acuerdo frío donde ambos salían ganando.
Por eso nunca se atrevió a entregarle su corazón.
Hasta que descubrió la verdad.
Aquel matrimonio que la había salvado del infierno…había sido planeado por él durante seis años enteros.
En la Noche de la Luna Cenital, el heredero del trono celebró un gran banquete en el Palacio de Mármol. Aquella noche, decidió expulsar a todas sus consortes del harén solo por su favorita.
Mientras otras recibían oro y regresaban con alegría a sus hogares para reencontrarse con sus familias, yo no tenía a dónde ir. Solo podía quedarme en silencio, en un rincón, sin ningún lugar a donde ir en este mundo. Lo único que pude encontrar fue una venda de seda blanca para colgarme en la entrada del palacio abandonado.
Llegué a este mundo desde otra realidad y, durante veintiún años, intenté completar las misiones del sistema, que era conquistar a los cuatro hombres más influyentes del imperio. Pero uno tras otro… fracasé. Y ahora, en el último objetivo también había fallado.
El sistema me dio una única salida.
[Cuando este cuerpo muera, podrás regresar con tu familia.]
Y antes de que comenzara a desvanecerme y abandonar este lugar, me dirigí al portón del palacio abandonado. No dejé palabras de despedida, ni tampoco dejé rastro de mi existencia. Solo el silencio.
Y entonces… en medio de la oscuridad, juraría haber escuchado voces desesperadas gritando mi nombre desde el interior del palacio.
—Puedo cuidarme sola —solté con frustración.Sus ojos oscuros me miraron divertidos mientras me agarraba del cuello.—Apuesto a que puedes. Sabes... esa actitud fogosa tuya es encantadora.********Heredar un bar era una aventura a la que Raven no podía resistirse. El único problema que no esperaba era heredar la deuda que venía con él. Luchando por sobrevivir, encuentra una oportunidad financiera en Adriano, el líder de la mafia local, y cae en una espiral de seducción y violencia para conseguir lo que más desea.Detrás de cada puerta cerrada se abre otra, y el salvaje viaje de ira, posesión y romance erótico la lleva a lugares con los que sólo podía soñar.¿Sobrevivirá al peligro que acecha en las sombras o caerá presa de él?"ADVERTENCIA DE CONTENIDO (CW): Esta historia puede incluir escenas o representaciones de violencia y placer sexual intenso. Sólo para adultos."Atrayendo a la clandestinidad" ha sido creada por Scarlett Rossi, autora de eGlobal Creative Publishing.
Después de renacer, tomé la firme decisión de dejar de obsesionarme con mi amigo de la infancia, Federico Torres.
En su fiesta de cumpleaños colgó un cartel que decía: «Prohibido perros y Clementina». Sin titubear, me largué a Hawái y puse océanos de por medio.
Cuando comentó que el simple olor de mi perfume le revolvía el estómago, obedecí y me mudé sin chistar.
Al graduarnos anunció que no pensaba respirar el mismo aire que yo en ninguna ciudad; hice mis maletas —rápido— y desaparecí para siempre.
Por último, aseguró que mi mera existencia podía malinterpretarse ante su amor imposible.
Asentí y, muy pronto, presenté en redes a otro chico como mi novio.
Una y otra vez elegí lo contrario a lo que hice en mi vida pasada.
Porque, en aquella otra vida, cuando por fin me casé con él, su amor ideal se arrojó desde un acantilado.
Él me llamó asesina, me torturó, me quebró… y acabé devorada por los peces.
Esta vez, lo único que quiero es vivir de verdad.
Así que tomé de la mano a mi nuevo novio.
Pero Federico se plantó en medio de la calle, con los ojos encendidos de rabia.
—Clementina, ven conmigo ahora y olvidaré esta broma.
ANHELO AL HOMBRE MAYOR: Colección de historias picantes
Abby
10
333
Anhelo al Hombre Mayor te lleva a un mundo donde las fantasías cobran vida, los límites se desdibujan y el placer gobierna cada página. Desde hombres dominantes que saben exactamente lo que quieren hasta las dulces chicas que anhelan obedecer, cada historia entrega un calor intenso, tensión prohibida y una química adictiva.
Ya sea kink de Daddy, juegos de poder, encuentros secretos o seducción oscura, estos relatos están creados para hacer que tu corazón lata con fuerza y tu cuerpo arda.
Cuando descubrí que estaba embarazada, Miguel Michaus gastó una fortuna en contratar a un médico de renombre para que me prescribiera medicamentos para proteger al bebé.
Él, que jamás fue creyente, se arrodilló en una iglesia durante horas, rogando que yo pudiera dar a luz sana y salva.
—Amor, has sufrido mucho. Cuando nazca el bebé, te lo voy a compensar como te lo mereces.
Ese mismo día, por accidente, contesté una llamada en su lugar.
—Señor Michaus, tal como indicó, a los medicamentos de la señora ya se les añadió el fármaco esterilizante. Cuando llegue el momento, el bebé nacerá sin vida. En cambio, el hijo de la señorita López está perfectamente sano; nacerá sin complicaciones y se convertirá en el heredero del Grupo Michaus. La señora Santerbás no notará nada, ni se dará cuenta; no se verá afectada su relación con usted. Esté tranquilo.
Bajé la mirada hacia mi vientre abultado. Jamás imaginé que su amor fuera tan falso.
Así que ya no tenía nada que me retuviera.
Firmé los papeles del divorcio y elegí marcharme.
Siempre me ha parecido que Francisco Marhuenda actúa como una voz potente dentro del conservadurismo mediático español, con un tono directo que no deja indiferente.
En mis años siguiendo debates políticos, lo he visto defender con constancia posturas alineadas con el Partido Popular: énfasis en la unidad de España, críticas duras a los gobiernos de izquierdas y una apuesta por medidas de seguridad y orden público. Su estilo es combativo y a menudo busca marcar la agenda con titulares y tertulias donde prioriza la inmediatez y la polémica. Eso le da mucha visibilidad, pero también provoca que sus análisis se perciban como parciales por quien no comulga con esa visión.
Al final, creo que su influencia viene tanto de lo que dice como del ecosistema mediático que lo respalda; es una figura que polariza, moviliza y genera conversación, y por eso merece atención crítica, aunque no siempre comparto sus conclusiones.
Siempre me ha interesado seguir la pluma de Marhuenda, y la ruta más directa es abrir «La Razón» —tanto la edición impresa como su web— donde publica sus columnas habituales.
En la web de «La Razón» hay una sección de Opinión donde aparecen sus artículos fechados; muchas veces también están agrupados por autor en la hemeroteca digital, así que puedes buscar su nombre y rebuscar en el archivo. Si prefieres el papel, la versión impresa del diario trae sus columnas en las páginas de opinión y en los quioscos nacionales.
Además, valoro que muchas de sus columnas se comparten en redes sociales y en boletines: a veces él o el propio diario publican enlaces en Twitter (X), Facebook o en el perfil del periódico. Ten en cuenta que algunos textos más extensos o exclusivos pueden quedar detrás de un muro de pago, así que si sigues su escritura con frecuencia, la suscripción al diario puede merecer la pena. A mí me funciona combinar la web con las redes para no perderme nada.
Recuerdo una noche en la que me enganché a un debate en la tele y voilà: allí estaba Francisco Marhuenda presentando con su estilo directo. En muchas emisiones se le ve al frente de «El Cascabel», el programa que se emite en TRECE, donde encabeza tertulias políticas y análisis de actualidad. Me gusta cómo articula sus intervenciones; no es solo poner preguntas, también marca el ritmo y guía la conversación para que cada tertuliano saque lo mejor (o lo peor) de sí.
Como espectador que disfruta de las tertulias, valoro cuando un presentador tiene capacidad para provocar debate sin dejar que la discusión se vuelva caótica. En «El Cascabel» Marhuenda suele equilibrar ironía, contundencia y una defensa clara de sus posiciones, lo que en mi opinión hace al programa entretenido y siempre digno de ver, aunque no comparta todo lo que dice. Al final me quedo con la sensación de que aporta personalidad, y eso se nota en la sintonía del espacio.