Después de ver «Eternals» en la pantalla grande me quedé pensando en cuánto alcanza a explicar la película sobre los Celestiales y cuánto deja intencionadamente en sombra. En la versión del Universo Cinematográfico de Marvel, las cosas se muestran de forma más directa: los Celestiales, como Arishem, están detrás de la creación de los Eternals y del proceso llamado «Emergence», por el cual un Celestial nace de un planeta. La película pone sobre la mesa un mecanismo narrativo concreto: los Eternals protegen la vida hasta que llega el momento en que nace un Celestial gigante. Eso sí, no responde a la pregunta última de quién o qué originó al primer Celestial en todo el universo, ni por qué existe la cadena de seres que crean otros seres.
Me gusta que la película explique el propósito y la mecánica dentro de su propio marco: sabes para qué existen los Eternals y cómo los Celestiales usan mundos como incubadoras. Aunque a algunos fans les hubiera gustado una explicación más profunda —el «por qué universal»— la decisión de dejar abierta la procedencia absoluta de los Celestiales mantiene el misterio cósmico y permite que futuras entregas añadan capas sin contradecir lo visto aquí. Al final, la película convierte a los Celestiales en fuerzas con agenda, y los Eternals en piezas conscientes dentro de ese plan.
Recuerdo la sensación de abrir un cómic de «Eternals» y encontrarme con una mitología que se expande más allá de los héroes: los Celestiales aparecen como seres casi divinos que hacen experimentos sobre la vida. En los cómics clásicos de Jack Kirby y en muchas historias posteriores, los eternos (los seres) no ofrecen una genealogía completa de los Celestiales; más bien, explican el papel que esos titanes cósmicos tuvieron sobre la humanidad. Es decir, nos cuentan que los Celestiales vinieron a la Tierra para realizar pruebas genéticas, crear a los Eternals y a los Deviants, y dirigir ciertos «experimentos» evolutivos. Esa información sirve para entender por qué los Eternals existen y por qué su relación con los Celestiales es de creador/observador, pero no para conocer el origen absoluto de los Celestiales mismos.
Al profundizar en la mitología, notas que los Celestiales son presentados como entidades con propósitos autoritarios y casi indescifrables; los Eternals relatan sus acciones y objetivos inmediatos, no la génesis última de esos seres. Con el tiempo, guionistas han llenado huecos con retcons y explicaciones parciales, pero la sensación persistente es la de que los Celestiales permanecen en un plano más alto: los Eternals documentan su influencia y su método (experimentos, juicios, «Emergence» en algunas tramas), no su propio origen ontológico. Personalmente disfruto esa ambigüedad: mantiene la maravilla cósmica y permite que cada historia aporte un fragmento sin tener que resolverlo todo de golpe.
En términos prácticos, los Eternals aportan contexto sobre los Celestiales, pero no una explicación definitiva de su origen último. Tanto en cómics como en cine, los Eternals te cuentan qué hacen los Celestiales: experimentan con especies, evalúan mundos y, en el caso de la adaptación cinematográfica, provocan la «Emergence» que da lugar a nuevos Celestiales. Eso convierte a los Eternals en testigos y, en ocasiones, en instrumentos de ese proceso.
Sin embargo, la pregunta de «de dónde vienen los Celestiales en sí mismos» suele quedar fuera del alcance de los Eternals. En los cómics hay pistas, mitos y retcons —y en la pantalla grande se ofrece una mecánica—, pero la generación primera de los Celestiales sigue siendo un misterio mayormente intencionado. Personalmente me atrae esa falta de cierre: permite que cada autor aporte matices y que el lector/espectador conserve la sensación de estar frente a algo verdaderamente vasto e incomprensible.
2026-05-21 19:52:10
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Creo que «Eternals» hace un esfuerzo claro por contar de dónde vienen los seres que vemos en pantalla, aunque no lo hace todo con una explicación técnica al detalle.
En la película se deja muy claro que los Eternos fueron creados por los Celestiales: Arishem es la figura responsable que los envía a la Tierra hace miles de años. Su misión original, según se revela a lo largo del metraje, era cazar a los Deviants y proteger a la humanidad, pero también formar parte de un plan mucho mayor: facilitar la 'Emergence' de un nuevo Celestial, un proceso que implica que la energía del planeta y de sus habitantes sirva para engendrar a esa gigantesca entidad. Algunas escenas clave —con Ajak siendo la comunicadora con Arishem, y luego la confrontación final donde se descubre el verdadero propósito— dejan pocas dudas sobre ese origen.
Sin embargo, la película opta por contar la historia desde las relaciones y los dilemas morales de los personajes más que por ofrecer una biología o una cronología científica de su creación. Hay huecos deliberados: no entran en cómo exactamente se materializan sus cuerpos, cómo se administra la memoria colectiva en detalle, ni en todos los matices históricos de su estancia en la Tierra. En definitiva, sí explican el origen en términos narrativos y cósmicos (creados por Celestiales con una misión), pero mantienen cierta ambigüedad intencional para centrar la trama en los personajes y su elección final, algo que me pareció más potente que una exposición técnica extensa.
He sigo dándole vueltas al tema mientras saco viejos cómics de la estantería y repaso escenas de «Eternals», porque la pregunta es más compleja de lo que parece.
Recuerdo como esos tebeos trataban a los Celestiales: seres colosales que experimentan con la vida y juzgan mundos desde una altura inalcanzable. En la película esa dinámica se mantiene: los Celestiales no son villanos convencionales, son fuerza de la naturaleza con un propósito que no encaja en moral humana. Lo que hacen los Eternals en pantalla es evitar la aniquilación inmediata de la Tierra y desafiar la idea de que los humanos son descartables. No los derrotan en el sentido de destruir a los Celestiales; más bien funcionan como catalizadores que obligan a uno de ellos a replantear su juicio.
Esa resolución deja un sabor raro: por un lado hay alivio porque la Tierra se salva, pero por otro la amenaza cósmica sigue existiendo. Los Eternals cambian la relación con los Celestiales, crean deuda y conflicto moral, y ofrecen una prueba de que la empatía puede influir en lo incomprensible. Para alguien que creció con historias donde los titanes eran invencibles, ver que la pelea termina en un acuerdo ambiguo me parece fascinante y a la vez inquietante. Me quedo con la impresión de que ganaron una batalla muy importante, pero la guerra metafísica sigue abierta; esa ambigüedad es lo que hace que la historia siga resonando.