Recuerdo haber visto el avance y pensar que era una apuesta curiosa: sí, Matt Bomer protagoniza la serie «The Last Tycoon». En la adaptación televisiva de la novela inacabada de F. Scott Fitzgerald, Bomer toma el papel del enigmático ejecutivo de estudios Monroe Stahr, un tipo brillante y atormentado que intenta navegar el Hollywood de los años treinta. Su interpretación centra la serie; su voz tranquila y su presencia elegante le dan al personaje una mezcla de control y fragilidad que me atrapó desde el primer episodio.
Vi la serie con la
cabeza llena de referencias al cine clásico y, aunque se siente moderna en algunos recursos narrativos, el corazón del drama está en
la lucha de poder dentro del estudio y en los
fantasmas personales de Stahr. La producción fue lanzada por Amazon y, si bien tuvo críticas mixtas aquí y allá, muchos señalaron el trabajo de Bomer como uno de los puntos más sólidos. La serie no tuvo una larga vida: se quedó en una sola temporada, lo que dejó tramas abiertas y cierta sensación de oportunidad perdida.
En mi opinión, ver a Bomer en «The Last Tycoon» fue como descubrir un lado más serio y contenido de su registro; no es la clásica estrella de acción ni el personaje estrafalario, sino alguien que sostiene el peso dramático con elegancia. Me quedó la impresión de que pudo ser el inicio de algo más grande si la serie hubiera tenido tiempo de madurar.