Como fan de la animación latinoamericana, sigo de cerca la carrera de Juan Pablo Buscarini. Más allá de «Siete Ejes Ali», su obra maestra para mí es «Dino y Lucas», que muestra su versatilidad para saltar entre géneros. Lo que más valoro es su compromiso con historias originales en lugar de copiar fórmulas extranjeras. Cada proyecto suyo tiene un sello personal, desde el diseño de personajes hasta los guiones llenos de capas emocionales que resuenan tanto en niños como adultos.
Me fascina descubrir el talento detrás de obras como «Siete Ejes Ali». El creador es el multipremiado guionista y director argentino Juan Pablo Buscarini, conocido por su estilo visual único y narrativas que mezclan fantasía con temas profundos. Su filmografía incluye joyas como «Plumíferos» y «El ratón Pérez», donde demuestra una habilidad especial para conectar con audiencias jóvenes sin subestimarlas.
Lo que admiro de Buscarini es cómo logra equilibrar humor, acción y emociones genuinas. En «Siete Ejes Ali», por ejemplo, creó un universo sci-fi vibrante que recuerda a clásicos del anime pero con identidad latinoamericana. Su trabajo me inspira a apreciar la animación como arte complejo y no solo entretenimiento infantil.
Buscarini es ese tipo de creador que pasa desapercibido pero debería ser más reconocido. Descubrí su trabajo cuando vi «Siete Ejes Ali» en Netflix y quedé impactado por la calidad de la animación y la historia. Investigué y encontré que además de director es productor y escritor, un todoterreno del cine animado. Su capacidad para mezclar tecnología futurista con elementos folclóricos argentinos es brillante.
Juan Pablo Buscarini es el genio creativo detrás de estas obras. Su trayectoria demuestra cómo la animación argentina puede competir a nivel global. Me encanta cómo en «Siete Ejes Ali» combinó cyberpunk con mitología local, creando algo totalmente fresco. Es un referente para cualquiera que ame el cine animado con sustancia.
2025-12-09 07:14:48
9
View All Answers
Scan code to download App
Related Books
Ya no quedan celos, Alfa
Cocojam
1
4.1K
Después de que perdí al cachorro, renuncié a todo lo que mi compañero, el Alfa Rhydian, odiaba.
Dejé de usar nuestro vínculo para sentir dónde estaba él. Podía dormir profundamente incluso cuando él no regresaba a nuestra habitación en toda la noche. Ni siquiera le conté cuando la hoja de plata de un renegado me cortó el brazo durante una escaramuza en la frontera.
El sanador de la manada me dijo que notificara a mi familia. Yo simplemente respondí con calma.
—No tengo familia.
El sanador me reconoció.
—Eres la Luna. El Alfa Rhydian está en el cuartel general. ¿Debería informarle?
Negué con la cabeza suavemente.
—No, no lo haga.
Pero media hora más tarde, Rhydian llegó de todos modos. Su alta figura proyectó una sombra sobre mí y su voz sonó fría.
—Estás herida. ¿Por qué no me llamaste a través del enlace mental?
Bajé los ojos.
—Es solo un rasguño. No hay necesidad de molestar al Alfa.
Un gruñido bajo retumbó en su pecho. El aire crujió con su furia. Estaba a punto de hablar cuando un guerrero susurró fuera de la puerta:
—El Alfa se preocupa tanto por Isla... Ella solo se pinchó el dedo con la espina de una rosa, y él le dio la hierba de luz de luna más preciada de la manada.
Vi cómo su mandíbula se tensó. Sus ojos gris azulados se dispararon hacia mí, buscando la rabia celosa que yo siempre solía mostrar.
No le di nada. Ni siquiera un parpadeo. Simplemente me recosté contra las baratas almohadas del hospital y cerré los ojos. Pero la compostura de Rhydian finalmente se hizo añicos.
Acepté transferirme fuera de la Academia Lobo Central junto con Lucien porque él decía que lo estaban acosando.
Con dieciocho años, y aún sin despertar, en una academia obsesionada con la pureza de sangre y la dominancia, él destacaba… pero por las razones equivocadas.
Por eso me rogó que me fuera con él: que nos cambiáramos a una escuela menos exigente, donde el linaje importara menos.
El día anterior a que diéramos fin a todo, fui a buscarlo.
Fue entonces cuando lo escuché. Uno de sus compañeros Beta habló arrastrando las palabras, divertido:
—Te la concedo, Lucien. Fingir que te estaban cazando solo para lograr que ella dejara la Academia Central por ti.
—Ustedes crecieron juntos —vaciló otra voz—. ¿De verdad vas a dejarla ir así?
—Ni siquiera es al otro lado del mundo. Va a estar bien —respondió Lucien sin pensarlo, con un tono relajado y un tanto divertido, antes de tornarse más frío—. Se me pegó desde que éramos niños. Ya me estaba cansando. Esto es… eficiente.
No lo enfrenté, sino que me limité a darme la vuelta e irme.
De regreso en mi habitación, volví a abrir la solicitud de transferencia. Taché el nombre de la academia de hombres lobo común a la que él decía que necesitaba… y escribí la que mis padres habían insistido durante años.
Todos habían olvidado algo.
Yo era la única heredera de la manada Bloodmoon. Y Lucien —un hijo ilegítimo al que el Alfa de Silvercrest apenas toleraba— jamás tocaría el trono Alfa sin un vínculo formal conmigo.
Algún día, él comprendería que lo que había desechado no había sido solo mi devoción.
Mi pareja, el Alfa líder de la manada, promete serme fiel para toda la vida. Sin embargo, en nuestra noche de aniversario, percibo el olor de otra en él. Más tarde, en una reunión, me toma de la mano y me mira con ternura. Me asegura que soy la única a la que amará en esta vida.
Pero unos instantes después, lo descubro fuera del privado con su amante, que está colgada de su cuello. Le presume a sus amigos lo emocionante de su aventura.
Solo empieza a entender cuando los sabios de la familia lo azotan hasta dejarlo al borde de la muerte con látigos de plata. Cuando grita mi nombre en medio de su delirio por la fiebre, algo cambia. Por fin está aprendiendo lo que significa perder a alguien.
Su abuelo me llama para suplicarme.
—Se está muriendo. Por favor, ven a verlo una última vez.
Mantengo la calma al responder.
—Fue su decisión.
No entiende que hay traiciones que nunca se pueden perdonar. No hay vuelta atrás desde el momento en que ocurren.
Para complacer a Silas Blackthorn, cedí mi puesto de Luna seis veces.
La primera vez, destrocé todas las lámparas de piedra lunar de la habitación y tiré su ropa bajo la lluvia.
La segunda vez, lloré hasta dejar a mi loba afónica. Le preguntaba por qué tenía que ser yo quien se mantuviera a un lado.
La tercera vez, le rogué que dejara al menos una maleta, pues me aterrorizaba la idea de que no regresara jamás.
Cuando sucedió por quinta vez, ya había aprendido a doblar sus abrigos, prepararle el equipaje y guardar silencio para evitar su furia.
Siempre me besaba la frente y juraba:
—Siete días. Te prometo que será la última vez.
Siempre creí en su palabra. Hasta la sexta vez.
Cuando Silas me pidió que me hiciera a un lado de nuevo, le deslicé unos papeles en su escritorio sin que se diera cuenta. Firmó sin ver la portada si quiera, asumiendo que se trataba de otro formulario temporal para autorizar a una Luna sustituta. Él estaba tan ocupado pensando en esa otra hembra que no se dio cuenta de que firmó su propia condena.
Para entonces, yo ya había planificado todo y él no lo sabía...
Era la prometida de Ian Chávez, conocido como el "Príncipe Cisne", ofreció su posición de Primer Bailarín para casarse conmigo.
Él, tan arrogante y solitario, sin embargo, ofreció la más absoluta sumisión en el escenario a mi coreografía de "La Corona Eterna".
Tres años de estudio en París después, a mi regreso, descubrí que esa bailarina suplente, cuya espalda se parecía a la mía, ya se había adueñado de nuestro salón de ensayos privado.
En la fiesta de bienvenida, Ian abandonó a los patrocinadores para correr detrás de la suplente, que lloraba.
Tras el terciopelo del telón, escuché las palabras tiernas que nunca me había dirigido a mí:
—Yamina, al principio te elegí porque eras su sombra, solo buscaba un sustituto.
—Pero eres tan diferente, tu coreografía me embriaga, incluso más que la suya.
—Solo asegurémonos de que ella no lo sepa antes de la función de despedida de “La Corona Eterna”.
Desde el salón de ensayos llegaron gemidos sofocados y esa frase:
—Te daré incluso mi posición de Primer Bailarín.
Y justo allí, donde él una vez tomó mis manos y juró que Yo, Estrella López, sería su única alma gemela para toda la vida.
Di la vuelta y me fui.
De vuelta en el camerino y llamé al Sr. Díaz, su mayor rival.
—Director Díaz, acepto el contrato para cambiar de compañía. Y por favor, prepáreme un regalo. Que la función de despedida de Ian se convierta en el mayor escándalo que el mundo del arte haya visto.
"¿Entonces qué? ¿Simplemente salgo con todos ustedes?"
¿En qué mundo tenía ella algún derecho a salir con tres hombres a la vez? Tal vez la Diosa le sonreía, o tal vez la Diosa la odiaba. Esas eran las únicas dos opciones porque esta locura parecía un sueño hecho realidad o una pesadilla.
***
Cuando el padre de Amelia es asesinado por un lobo solitario, ella de repente se convierte en la líder de su manada. Siendo la hija de un Alfa, es más fuerte que la hembra promedio. Y también más deseable.
Luchando a través de su duelo y asumiendo su poder, se enamora no de uno, sino de tres hombres. Julian, el líder militar, Nathan, el cerebro, y Lucas, el leal Beta.
Mientras caza al asesino de su padre y toma el mando como Alfa, también debe decidir a quién amará a solo un mes de su primer cambio.
¿Podrá elegir? ¿Incluso tiene que hacerlo?
«Compitiendo por la hija del Alfa» es una creación de Amelie Bergen, una autora de eGlobal Creative Publishing.
Me encanta «Siete Ejen Ali» y sé que muchos fans buscan dónde leerlo en español. La mejor opción es Mangadex, que suele tener traducciones fan hechas con cariño por la comunidad. Aunque no siempre está disponible por temas de licencia, es el primer lugar donde reviso. También puedes echar un vistazo en sitios como MangaPlus, que a veces ofrecen capítulos oficiales gratuitos.
Otra alternativa es buscar grupos de fans en Facebook o Discord que compartan enlaces a traducciones. Eso sí, siempre apoyo la idea de comprar el manga oficial si está disponible en tu país, así ayudas a los creadores.
Recuerdo cuando descubrí «Siete Ejen Ali» y me sumergí en su universo. La cronología puede ser un poco confusa al principio, pero después de revisar los capítulos y las temporadas, el orden sería: comienza con la primera temporada, donde Ali despierta sus poderes y conoce a sus compañeros. Luego sigue la segunda temporada, que profundiza en los conflictos internos del grupo. La tercera temporada introduce nuevos villanos y amplía el lore del mundo. Finalmente, los OVAs y especiales suelen ser complementos que ocurren entre temporadas.
Lo más fascinante es cómo cada arco narrativo se conecta con el anterior, creando una trama cohesiva. Si quieres disfrutarlo al máximo, te recomendaría verlo en orden de producción, ya que los giros argumentales tienen más impacto así.
Me encanta coleccionar merchandising de «Siete Ejes Ali», y en España hay varias opciones geniales. Para empezar, tiendas especializadas como Tienda Anime en Madrid o Norma Comics en Barcelona suelen tener figuras, pósters y ropa de la serie. También recomiendo echar un vistazo en las convenciones de manga, como Expomanga o Salón del Manga de Barcelona, donde encuentras artículos exclusivos y ediciones limitadas.
Otra opción es comprar online. Amazon España tiene una selección decente, pero si buscas algo más específico, páginas como Etsy o Redbubble ofrecen diseños únicos hechos por fans. Eso sí, revisa bien las reseñas para evitar estafas. Y no olvides las tiendas oficiales de Bandai o Crunchyroll, que a veces envían a España con gastos de envío razonables.