Me llama la atención que una pregunta tan sencilla abra un panorama más amplio: hay varias publicaciones llamadas «forum» y quién la publica depende del país y la edición concreta a la que te refieras.
En algunos casos la cabecera funciona como su propia editorial, es decir, la revista «forum» es publicada por la entidad responsable de la cabecera —a veces un sello llamado Fórum o Forum Publicações— y distribuye tanto versión digital como impresa. En otras situaciones, una editorial mayor adquiere la licencia y la edita bajo su paraguas. Por eso cuando veo un ejemplar siempre miro el colofón o el pie de imprenta para confirmar el editor real. Personalmente me resulta curioso cómo un mismo nombre puede tener vidas editoriales tan distintas según el país y el público, y eso cambia del todo la identidad de la revista.
Tengo la costumbre de revisar el colofón de cualquier revista que me llama la atención, y con «forum» no es distinto: muchas veces la publica el propio proyecto, bajo un sello llamado Fórum o similar, sobre todo si es una publicación independiente o de ámbito local.
Otras veces, cuando «forum» es una revista con más alcance, la edita una editorial establecida que aparece claramente indicada en el índice o en la portada. En resumen, no hay una única editorial propietaria del título a nivel global; el editor varía según la edición y el país, y esa variación suele contar la historia de la revista, algo que siempre me fascina.
Recuerdo toparme con una «forum» en una librería local y, al revisar el colofón, vi que la publica la editorial que gestiona la propia cabecera, algo bastante habitual: muchas revistas pequeñas optan por autogestionarse y aparecen bajo un sello con el mismo nombre. Ese detalle marca si la revista tiene un estilo más independiente o si responde a una línea editorial corporativa mayor.
Si necesitas saber la editorial exacta de una edición determinada, lo más directo es mirar la página legal o el pie de imprenta del número en cuestión; ahí aparece el nombre del responsable legal y la empresa editora. A mí me gusta guardar esa información porque suele explicar la orientación y la calidad de producción del medio.
En mi experiencia revisando revistas y fanzines internacionales, te diría que no existe una única respuesta universal: «forum» es un título usado por varias publicaciones. Por ejemplo, hay cabeceras titulado «forum» que se autoeditan bajo un sello llamado Fórum o Forum Publicações en su país, y otras que son parte de grupos editoriales más grandes y se publican bajo nombres como Forum Verlag o Editorial Forum según la región.
Ese mosaico editorial implica que la respuesta depende del ejemplar que tengas delante. Si lo que te interesa es la histórica o la más conocida en tu país, conviene especificar la región o el ámbito (académico, cultural, político), porque eso te llevará al nombre exacto de la editorial. Personalmente disfruto rastreando esos orígenes: suele revelar mucho sobre la línea editorial y la comunidad que hay detrás.
2026-05-14 07:33:24
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La consentida del señor Ferrer
Zaira Zaira
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Después de seis años de relación, justo cuando estaba a punto de casarse, su novio la dejó con una sola frase:
—Mi padre nunca permitirá que alguien con tu origen entre en nuestra familia.
Valeria Mendoza sintió una burla amarga en el pecho.
No necesitaba que le explicaran nada más.
La verdadera razón era evidente: el gran amor de Sebastián Ferrer había regresado… y ella ya no tenía lugar.
Cuando estaba completamente destruida, apareció el verdadero dueño del imperio Ferrer, el soltero más codiciado de Santa Verona, Alejandro Ferrer, con una propuesta inesperada.
—Cásate conmigo. Tendrás todo lo que quieres… y también podrás vengarte de él.
La buena noticia:
Diez millones al mes para gastar, recursos ilimitados, un esposo que supuestamente viajaba todo el tiempo por trabajo y una convivencia sin interferencias. Además, podía aplastar a su ex solo por el estatus de la familia Ferrer.
La mala noticia:
Lo de los viajes de negocios era mentira.
Lo de “no molestarse” también.
La misma noche en que firmaron el acta de matrimonio, Alejandro la acorraló contra la cama y la besó hasta dejarla sin aire.
Desde entonces, volvía a casa cada noche, con un interés peligrosamente constante por su “vida matrimonial”.
Más tarde, Sebastián se arrodilló en público suplicándole que volviera con él.
Alejandro rodeó la cintura de Valeria y lo miró con frialdad.
—Sebastián, si vuelves a decir una estupidez, te saco de la familia Ferrer.
Cuando la noche caía en silencio, Alejandro enterraba el rostro en el cuello de Valeria y murmuraba con voz baja y áspera:
—Valeria… olvida a los demás. Ámame solo a mí, ¿sí?
—Valeria, ¿en quién estás pensando?
—Valeria, solo puedes pensar en mí.
—Valeria… tengamos un bebé, ¿sí?
***
Valeria siempre creyó que su matrimonio con Alejandro era solo un intercambio de intereses.
Un acuerdo frío donde ambos salían ganando.
Por eso nunca se atrevió a entregarle su corazón.
Hasta que descubrió la verdad.
Aquel matrimonio que la había salvado del infierno…había sido planeado por él durante seis años enteros.
En la Noche de la Luna Cenital, el heredero del trono celebró un gran banquete en el Palacio de Mármol. Aquella noche, decidió expulsar a todas sus consortes del harén solo por su favorita.
Mientras otras recibían oro y regresaban con alegría a sus hogares para reencontrarse con sus familias, yo no tenía a dónde ir. Solo podía quedarme en silencio, en un rincón, sin ningún lugar a donde ir en este mundo. Lo único que pude encontrar fue una venda de seda blanca para colgarme en la entrada del palacio abandonado.
Llegué a este mundo desde otra realidad y, durante veintiún años, intenté completar las misiones del sistema, que era conquistar a los cuatro hombres más influyentes del imperio. Pero uno tras otro… fracasé. Y ahora, en el último objetivo también había fallado.
El sistema me dio una única salida.
[Cuando este cuerpo muera, podrás regresar con tu familia.]
Y antes de que comenzara a desvanecerme y abandonar este lugar, me dirigí al portón del palacio abandonado. No dejé palabras de despedida, ni tampoco dejé rastro de mi existencia. Solo el silencio.
Y entonces… en medio de la oscuridad, juraría haber escuchado voces desesperadas gritando mi nombre desde el interior del palacio.
Cuando tenía siete meses de embarazo… morí. El culpable de todo fue mi esposo, Leo.
Al enterarse de que la sangre de un bebé prematuro podía salvar a mi hermana, Julieta, conspiró con una clínica ilegal para abrir mi vientre y sacarme al niño. Después de extraerle la sangre, se marchó sin mirar atrás, dejando que mi pequeño, nacido antes de tiempo, muriera débil y solo.
Después de eso, mis padres solo dijeron:
—Le debías esto a Julieta, ya era hora de pagarle.
Mientras mi esposo me dijo:
—No es que no podamos volver a tener hijos en el futuro. ¿Acaso la vida de un niño vale más que la de Julieta?
Destrozada, desesperada y fuera de control, sufrí una hemorragia masiva… y terminé muriendo. Mi alma flotó en el aire mientras veía cómo todos corrían de un lado a otro, ocupados preparando la cirugía de Julieta. Ni siquiera tuvieron tiempo de cambiarme y ponerme ropa limpia.
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Mi amigo de la infancia me había prometido que, al graduarnos de la universidad, se casaría conmigo.
Pero el día de nuestra boda llegó tarde y, cuando por fin lo encontramos, estaba en una cama de hotel, enredado con mi hermanastra, Viviana Torres.
Ante todos los presentes, fue el heredero del hombre más rico del país, Sebastián Fuentes, quien dio un paso al frente y declaró, sin reservas, que yo había sido la mujer que amó en secreto durante muchos años.
Llevábamos cinco años de matrimonio. Cada palabra que alguna vez dije, Sebastián la guardó en su corazón.
Yo creía, de verdad, que era la persona que él más valoraba en el mundo.
Hasta que un día, mientras hacía los quehaceres de la casa, encontré por accidente un documento confidencial oculto en el fondo de su escritorio.
La primera página era el currículum de Viviana Torres.
Sobre él, escrito de su puño y letra, se leía:
“Atención prioritaria. Por encima de todo.”
Luego venía un expediente médico que nunca había visto.
La fecha correspondía exactamente a la noche en que sufrí aquel accidente automovilístico.
Esa vez fui llevada al hospital perteneciente al Grupo Fuentes, pero la cirugía nunca llegaba.
Cuando desperté, el bebé que llevaba en mi vientre ya no estaba conmigo, perdido por la hemorragia.
Lloré hasta quedarme sin voz en los brazos de Sebastián, pero jamás le conté la verdad.
No quería causarle más preocupación.
Pero ahora lo sé: esa misma noche Viviana también resultó herida, y la orden que Sebastián envió al hospital fue:
“Movilicen a todos los especialistas. Prioridad absoluta para Viviana Torres.”
Las lágrimas se filtraron entre las páginas, borrando parte de la tinta.
“Si no soy tu máxima prioridad, entonces desapareceré de tu mundo.”
Me llamó la atención desde la portada cómo «forum» articula este año temas que van desde lo local hasta lo global, con un enfoque que mezcla periodismo de profundidad y piezas más ligeras para conversar en redes. Hay una clara apuesta por la sostenibilidad: reportajes sobre cambio climático, energía renovable, y cómo esto afecta a comunidades rurales y urbanas. Junto a eso aparecen investigaciones sobre economía y trabajo, con énfasis en la precariedad laboral, el teletrabajo y las transformaciones del mercado que nos tocan a diario.
También destaco las secciones culturales: críticas de libros, reseñas de cine y música, y perfiles de creadoras emergentes. No faltan ensayos sobre género, migración y educación, y varios números incluyen entrevistas largas con expertos, artistas y activistas. La maquetación favorece fotos potentes y gráficos informativos que hacen accesibles temas complejos.
Al terminar de leer cada artículo me quedo con la sensación de hablar con gente que quiere entender y explicar; es una lectura pensada para debatir con amigos y para llevar ideas a la vida cotidiana, y eso me gusta mucho.