No hay nada como ver a una cantante tomar el escenario y encarnar a Leonore en «Fidelio»: esa mujer disfrazada de hombre que lucha por la
libertad tiene que ser, ante todo, una soprano con fuerza y presencia. He visto montajes en teatros pequeños y grandes, y lo que siempre me asombra es la exigencia vocal y dramática del papel; no es una línea dulce y ligera, sino una escritura que pide potencia, resistencia y color dramático para mantener la credibilidad durante toda la ópera.
Como aficionado que ha pasado años siguiendo producciones de ópera, he aprendido a reconocer las
voces que mejor encajan: suelen ser sopranos de timbre pleno, a menudo categorizadas como lírico-dramáticas o spinto, capaces de proyectar sobre la orquesta sin perder expresión. Además del canto, la actriz que interpreta a Leonore necesita una entrega total en el plano escénico, porque
la trama exige convicción en su valentía y en su sacrificio. Por eso muchas veces el nombre de la cantante se convierte en motivo para comprar la entrada.
Al terminar la obra me quedo pensando en la combinación de técnica y emoción que requiere el papel. Por eso, cuando alguien me pregunta quién interpreta a Leonore en «Fidelio», siempre respondo hablando del tipo de voz: una soprano con carácter heroico, lista para asumir una de las páginas más potentes del repertorio operístico.