Me sorprendió lo popular que se volvió «Why Nations Fail», y también me sorprendió la cantidad de
críticas que le han llovido: muchos leen la tesis de instituciones extractivas vs inclusivas como demasiado limpia para la realidad sucia de la historia.
Yo creo que la queja más frecuente es que
el libro simplifica demasiado. Coloca a las instituciones en el centro de la trama y, aunque eso ayuda a entender procesos largos, deja fuera factores como la geografía, las
enfermedades, la tecnología y las contingencias históricas. Hay quien dice que los
autores seleccionan ejemplos que encajan con su teoría y pasan por alto casos incómodos o complejos. Además, la dicotomía «extractivas»/«inclusivas» se siente a veces binaria: en la práctica las instituciones son híbridas, cambian con el tiempo y se mezclan con cultura e ideas.
Al final me parece una obra potente para abrir debate, pero no la tomo como una ley universal; sus puntos me gustan, pero los matizaría con economía política más fina y un ojo crítico a la evidencia histórica.