Me resulta curioso y muy guay cómo las librerías mezclan formatos cuando programan a Javier Ruescas. En varias ocasiones he asistido a charlas que, más allá de la típica presentación, se convierten en coloquios con otros autores o en mesas redondas sobre literatura juvenil, redes sociales y creación de contenidos. En esos eventos, la estructura suele ser flexible: intervención inicial de 20–30 minutos, diálogo moderado y luego un turno de preguntas abierto, que muchas veces termina siendo lo más revelador.
También se organizan talleres prácticos donde los asistentes trabajan ejercicios de creación en vivo, repasando estructuras narrativas, construcción de personajes y uso del diálogo. En estos talleres, la atmósfera es muy participativa; se fomenta que la gente comparta textos y reciba feedback. Y cuando hay público joven, las librerías suelen añadir dinámicas interactivas o retos creativos para mantener la energía alta. Personalmente, disfruto mucho ese ambiente colaborativo: se aprende y te llevas ideas concretas para escribir.
Tengo la costumbre de apuntarme a las actividades culturales de mi ciudad, y cuando Javier Ruescas aparece en la programación, la logística que veo detrás siempre me impresiona. Las librerías coordinan con la editorial para preparar material promocional, marcapáginas y, a veces, ejemplares con notas o ediciones especiales. Los eventos en ferias del libro o en festivales locales suelen ser más multitudinarios, con firma rápida y un pequeño escenario; en cambio, las presentaciones en librerías medianas son más cálidas y permiten un diálogo extendido.
En términos de horarios, suele haber una charla de unos 45–60 minutos seguida de 20–30 minutos de preguntas y una sesión de firmas que puede durar otra hora o más, según la afluencia. También me he encontrado con actividades híbridas: transmisión en directo para quienes no pueden ir, y sesiones exclusivas para socios de la librería. Me gusta cómo estas programaciones intentan combinar la cercanía del autor con opciones accesibles para público diverso; siempre me voy con nuevas recomendaciones y una sensación de comunidad.
Siempre me emociona pasar por la agenda de una librería y ver actividades con Javier Ruescas; suelen ser muy variadas y pensadas para distintos públicos.
He visto que las librerías en España programan presentaciones en las que Javier charla sobre el libro, lee pasajes seleccionados —a veces de títulos como «Play» o «Los días que nos separan»— y responde preguntas del público. Estas presentaciones suelen combinar una parte más íntima, donde cuenta anécdotas del proceso creativo, y otra más dinámica con interacción directa con los lectores.
Además, no faltan las sesiones de firmas; a veces tras la charla se organiza un rato extenso para dedicar ejemplares, hacerse fotos y comentar impresiones. También aparecen talleres de escritura pensados para jóvenes lectores, encuentros en colegios o clubes de lectura y actividades online que permiten seguir el evento desde otras ciudades. Yo siempre salgo con una sonrisa después de uno de estos encuentros: se siente la cercanía con la obra y con el autor.
Me encanta que las librerías españolas no se quedan solo en firmas cuando traen a Javier Ruescas; añaden sorpresas que hacen el plan más divertido. He asistido a encuentros temáticos donde se organizan pequeños concursos, photocalls con ambientación de la novela y dinámicas de lectura en voz alta para los más jóvenes. También hay clubes de lectura que preparan preguntas profundas sobre obras como «Play» o relatos cortos, y a veces Javier participa en encuentros virtuales para lectores internacionales.
Otro recurso habitual es el taller exprés: ejercicios de 60–90 minutos donde se trabaja una escena concreta o un inicio de novela, con correcciones y ejemplos reales. Esa mezcla de charla, interacción y actividad práctica convierte la visita en algo mucho más memorable. Yo salgo con ideas frescas y con muchas ganas de releer los libros desde otra perspectiva.
2026-04-10 19:00:10
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Gabriela Parker fue a una discoteca con sus amigos a beber por primera vez después de terminar sus exámenes de tercer curso. Gabriela era una joven virgen de 21 años que nunca había besado a nadie. Conoció a un desconocido en un club, lo acompañó a un hotel, se dio su primer beso y perdió su virginidad. Disfrutó mucho. Cuando se despertó a la mañana siguiente, el hombre se había ido. Unos meses después descubrió que estaba embarazada. Siguió yendo al hotel con la esperanza de encontrarse con el hombre, pero después de cuatro meses, se dio por vencida. Él la abandonó, dejándola sola ante la situación. Dejó la universidad para criar a su hijo. Volvió a la escuela un año después para completar sus estudios y obtener su título. Entonces vio en la televisión a la persona con la que se había acostado y se dio cuenta de que ahora estaba comprometido, además de que era el conocido multimillonario Javier Hills. ¿Qué hará su abuela cuando encuentre a un niño que se parece a su nieto?
—Por favor, deja de empujar. No puedo soportarlo más.
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—Ahora conoces mi secreto. Eso es realmente malo, Summers. —Él sonrió. ¡Ese nerd sonrió! Y llámame loca, pero en ese momento, se veía malditamente sexy.
—No se lo diré a los demás. —Solté las palabras esperando que le diera la seguridad que necesitaba para que me dejara ir porque aunque se veía muy sexy, también se veía peligroso. Tratando de no temblar, me mordí los labios.
Sus ojos captaron el movimiento y se inclinó hacia adelante, llenó mis fosas nasales con el olor a la droga que fumó momentos atrás. Inclinando la cabeza, chasqueó la lengua y sonrió.
—Movimiento equivocado.
Con eso, golpeó sus labios contra los míos, sacando todo el aire de mis pulmones. Me besó sin piedad. Su lengua se deslizó por la comisura de mi boca y mi mente se quedó en blanco cuando sentí la punta de mencionada acariciar la mía.
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Llegué a este mundo desde otra realidad y, durante veintiún años, intenté completar las misiones del sistema, que era conquistar a los cuatro hombres más influyentes del imperio. Pero uno tras otro… fracasé. Y ahora, en el último objetivo también había fallado.
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Me flipa buscar audiolibros entre plataformas y te cuento lo que suelo encontrar sobre Javier Ruescas. En mi experiencia, las grandes tiendas y apps de audio concentran la mayoría de novedades: Audible (especialmente Audible España), Storytel, Apple Books y Google Play Books suelen tener ediciones oficiales cuando la editorial ha vendido derechos de audio. Yo, por ejemplo, he visto en catálogos de estas plataformas la novela «Play» en su versión audio y otras novelas juveniles suyas aparecen de manera intermitente según licencias.
Además, no hay que olvidar a iVoox y a canales legales en YouTube o Spotify, donde a veces se suben lecturas autorizadas o episodios relacionados (entrevistas con el autor, extractos, etc.). Mi truco favorito: buscar por el nombre del autor entre comillas y revisar el apartado de créditos para confirmar narrador y editorial. Al final, la disponibilidad cambia con el tiempo, pero las plataformas grandes son las que más concentran sus audiolibros y ahí suelo encontrarlos cuando quiero escucharlos de nuevo.