Nunca pensé que un mismo actor pudiera encajar en dos extremos tan marcados hasta revisar la filmografía de Wells.
En «Mad Max 2», a quien vemos es Wez, un personaje que funciona casi como símbolo del caos del mundo: implacable, más corporal que verbal, y con una estética tan poderosa que comunica historia y violencia sin necesidad de explicaciones. Desde la óptica de alguien que disfruta analizar cine de género, su actuación es un estudio sobre cómo el lenguaje corporal puede construir un villano inolvidable.
Cambiando de tono, en «Commando» interpreta a Bennett, un antagonista con motivaciones y estrategias cercanas a la criminalidad profesional. Aquí Wells aprovecha la oportunidad para mostrar astucia y
crueldad calculada, dando profundidad a un papel que en manos menos sólidas habría quedado plano. Comparando ambos, me resulta fascinante ver cómo modula la intensidad: Wez es puro instinto y energía, Bennett es modus operandi y frialdad. Esa
dualidad me confirma que Wells tenía una gama amplia dentro del cine de acción ochentero, y cada papel aporta algo distinto al conjunto.