No dejo de maquinar un once que creo que tiene sentido para un derbi tan físico y tenso: optaría por un 4-3-3 compacto que priorice el control del centro del campo y la llegada por fuera.
Mi alineación sería: Sergio Herrera; Jesús Areso, David García, Unai García, Juan Cruz; Lucas Torró, Jon Moncayola, Rubén García; Kike Barja, Chimy Ávila, Ante Budimir. Lo pongo así porque quiero un mediocampo que cierre líneas y al mismo tiempo distribuya rápido hacia las bandas, donde Kike y Rubén pueden castigar los espacios. Herrera me da esa seguridad bajo palos que necesitas en duelos donde cada balón parado puede decidir el partido.
Me imagino a David y Unai como anclas defensivas que conocen el tono del derbi y a Juan Cruz empujando por la izquierda para ofrecer amplitud. Arriba, Chimy aporta desequilibrio y movilidad, mientras que Budimir ofrece ese punto de referencia y presencia aérea. Es un once pensado para aguantar presión, robar y salir en transiciones directas, con cambios desde el banquillo para refrescar las bandas o meter más músculo en el medio si el partido se enroca. Personalmente, me encantaría verlos con esa mezcla de orden y carácter; creo que puede funcionar en un encuentro tan cargado de tensión emocional.
Tengo en mente un once algo más pragmático y directo, pensado para un derbi en el que el rival sale a presionar y no quieres regalarte: 5-3-2 con carrileros para proteger la espalda y dos delanteros que provoquen caos.
Mi propuesta sería: Sergio Herrera; Jesús Areso, David García, Unai García, Aridane Hernández (o un central sólido), Juan Cruz como carrilero; Lucas Torró, Jon Moncayola, Rubén García; Chimy Ávila y Ante Budimir arriba. Sé que suena conservador, pero en partidos calientes prefiero priorizar la solidez defensiva y que los laterales/carrileros suban solo cuando haya garantías. El doble pivote se encarga de filtrar salidas y Rubén aporta la chispa entre líneas mientras Chimy y Budimir hacen el trabajo sucio: desmarques, presión alta y remates.
Es un once pensado para aguantar sin complejos y buscar golpes de efecto en transición; no es bonito siempre, pero en derbis funciona cuando se ejecuta con oficio. Yo, como aficionado, valoraría mucho ver garra y disciplina más que espectáculo si eso significa llevarnos los tres puntos.
Me cuesta resistirme a imaginar un planteamiento alternativo que busque dominar el balón y castigar errores rivales: aquí me voy a por un 4-2-3-1 con control y asistencias al delantero.
Así lo montaría: Sergio Herrera; Jesús Areso, David García, Unai García, Juan Cruz; Lucas Torró, Jon Moncayola; Rubén García, Rubén García (como mediapunta), Kike Barja; Chimy Ávila. Vale, repito a Rubén en dos roles porque en mi cabeza combina bien como interior que se junta con el mediapunta, pero lo que quiero decir es que pondría a Rubén más libre por delante del doble pivote para generar superioridad entre líneas mientras Torró y Moncayola aseguran equilibrio defensivo.
Con ese dibujo, el objetivo es que Chimy reciba cerca del área con apoyos y que las bandas (Areso y Kike) suban para crear espacios. Es un equipo que intenta monopolizar la posesión sin perder el rumbo ofensivo: paciencia en el juego y explosión por dentro cuando aparezcan los huecos. Me gusta este planteamiento porque te da control sin renunciar a la verticalidad, una mezcla que en derbis puede dar dolores de cabeza al rival y, si se ejecuta bien, terminar en goles decisivos.
2026-06-07 13:30:00
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