La boca de Damien se estrelló contra la de Lila con una fuerza brutal, toda la rabia, la traición y el deseo visceral explotando entre ellos.Su mano se aferró a su cabello, tirando de su cabeza hacia atrás para profundizar el beso, su lengua invadiendo, reclamando.Lila gimió en su boca, sus dedos arañando su camisa mientras la pesada botella caía olvidada al suelo.Él la hizo retroceder hasta que sus piernas chocaron contra el sillón junto a la ventana.Con un movimiento rápido, Damien la hizo girar y la empujó sobre la silla.Lila cayó jadeando, sus muslos se separaron instintivamente mientras él se cernía sobre ella. Sus ojos eran oscuros, peligrosos, su pecho agitado.—Dices que estás aquí para matarme —gruñó, con voz baja y áspera—, pero ya estás mojada por mí.—Cállate y fóllame —replicó Lila, respirando con dificultad, sus pezones tensándose contra su blusa. Damian no necesitó que se lo dijeran dos veces. Se arrodilló, le subió la falda hasta la cintura y le arrancó las braga
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