POV Tercera persona Durante ese tiempo, bajo el pretexto de Sophie de que necesitaban reconstruir su relación desde cero y con calma, comenzaron a dormir en habitaciones separadas.Un día, de la nada, Sophie cortó un mango en rodajas y entró con una sonrisa radiante al despacho donde Ian trabajaba:—Ian, creo que recordé algo.Él se quedó inmóvil, con una expresión indescifrable en el rostro.—Recordé que te encantan los mangos —continuó ella, acercándole el plato—. Antes, todos los días antes de salir de la oficina, me llamabas para pedirme que te tuviera un poco preparado.A Ian le cayó encima un balde de agua helada que le congeló la sangre en las venas. Jack era el que amaba los mangos. Lo que Sophie acababa de evocar era un recuerdo íntimo con su exesposo.Al ver que él no reaccionaba, Sophie lo miró con fingida confusión:—¿Por qué no comes? ¿Acaso lo recordé mal? Pero estoy segura de que a mi esposo le fascinaba. No me digas que tengo a otro marido escondido por ahí.—¡Claro qu
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