Buena Conducta

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La Psicología Del Buen Repegón

La Psicología Del Buen Repegón

El camión rumbo a la universidad iba atascado de gente. A propósito, me pegué contra una estudiante de nuevo ingreso; se veía tiernita e inocente. Llevaba una minifalda escolar. Se la levanté sin dudarlo para frotárselo contra su trasero jugoso. Y para colmo, como venía de una familia pobre, su ropa interior tenía un agujero. Justo cuando estaba a punto de entrar en su intimidad, me hice para atrás rápidamente. Pero ella me agarró con fuerza, y dijo: —¡Señor, empuje duro, no se suelte!
6.7 7 Chapters
No Era tu Socia, Era tu Dueña

No Era tu Socia, Era tu Dueña

Durante cinco años, lo apoyé en silencio, ayudando a mi novio a pasar de ser un simple asistente legal a socio en Ponce & Beltrán Abogados. En la ceremonia anual de premios del despacho, yo estaba emocionada, lista para celebrar con él y darle una sorpresa. Pero entonces lo vi subir al escenario con una compañera. Estaban uno al lado del otro, con una cercanía que no dejaba lugar a dudas. —Rodrigo está donde está, gracias a mí, gracias a que estuve detrás de él planeando cada paso. Tania presumió, con una sonrisa victoriosa. Él sonrió y le dio la razón. —Es cierto. Sin Tania, yo no estaría hoy aquí. La sala estalló en una ovación y todos los presentes se apresuraron a felicitarlos. Yo, de pie entre la multitud, sentí que el suelo se abría bajo mis pies. Salí del salón y le marqué a mi asistente. —Retírale todo el apoyo de nuestros contactos a Rodrigo y cancela cualquier colaboración que tengamos. También vamos a dejar de usar influencias para apoyarlo en ese caso irregular que tomó. Que asuma las consecuencias solo.
10 9 Chapters
Aprendiendo a que Me Manejen

Aprendiendo a que Me Manejen

Mientras hacía prácticas de manejo con el papá de mi amiga, me salió con que tenía que aprender sentada encima de él. El camino estaba lleno de baches, y yo no dejaba de subir y bajar sobre él; era imposible no sentir algo caliente y duro apretado contra mi trasero, a punto de entrar en acción, frotándose contra mi entrepierna al ritmo de mis movimientos. Me pasaba las manos por todo el cuerpo, con el pretexto de que me estaba ayudando a controlarme. Hasta que me metió los dedos y sentí una humedad inconfundible ahí abajo. Entonces lo supe. Todo estaba por salirse de control.
0 9 Chapters
Mi Bastardo Inocente

Mi Bastardo Inocente

Rebeca, la amiga de toda la vida de mi prometido, resultó que estaba embarazada, por lo que, Héctor, para salvar su reputación, decidió casarse con ella. Cuando, sin poder creérmelo, le pregunté qué iba a pasar con nuestro bebé y conmigo, Héctor me respondió con una calma que me dejó aterrada: —Mira, Gabriela, Rebeca no es como tú. Ella solo me tiene a mí en el mundo. No soportaría el escándalo ni los chismes por un embarazo así. Lo que él parecía olvidar era que yo tampoco tenía a nadie más en el mundo, y que nosotros dos también esperábamos un hijo sin estar casados. Tiempo después, mientras todo el mundo se burlaba y decía que el hijo que yo esperaba era un bastardo fruto de la infidelidad... Héctor, junto a Rebecca, se limitaba a observarlo todo con una indiferencia hiriente. Fue entonces cuando comprendí que, incluso en el amor, hay niveles. Así que tristemente decidí abortar a nuestro hijo, que de por sí no era ningún bastardo, para así dejarle el camino libre a él y a su «inmenso amor» por ella.
10 8 Chapters
Por ti, pero no más

Por ti, pero no más

En la manada hay una regla de oro: el heredero Alfa nunca debe tener a una humana como compañera. Pero César Oliveira, el Alfa, rompió ese juramento y me marcó. Para estar conmigo, desafió al Consejo de Ancianos sin pensarlo, recibió noventa y nueve latigazos y fue condenado a arrodillarse frente al altar durante tres días y tres noches. Aunque su camisa estaba hecha trapo por la sangre, me sostuvo la mirada y me regaló una sonrisa. —Alicia, no tengas miedo, solo te quiero a ti. Al final, el consejo cedió y aceptó que nos fuéramos, pero a cambio, César debía dejar un heredero de linaje puro para la manada. Desde ese momento, la palabra que más escuché de su boca fue: "Espera." La primera vez, me pidió que esperara porque necesitaba que otra loba quedara embarazada. Así fue. Se acostó con Gloria... hasta que ella esperó su primer cachorro. La segunda vez, me pidió que esperara una vez más, porque esa vez fue una cachorra, y el consejo se empecinaba en que tenía que ser un cachorro. Así que volvió a acostarse con Gloria innumerables veces, hasta que ella quedó embarazada de un cachorro. Justo cuando pensé que, por fin, la espera había llegado a su fin, esa cachorra, recién bautizada, ingirió acónito por accidente. Todos asumieron que yo había sido la culpable. Cuando me metieron en esa cámara de congelación, a veinte grados bajo cero, César estaba en la puerta, con los ojos inyectados en sangre. —Te dije que esperaras... —me lanzó una mirada fría, tan helada que me quitaba el aliento—. Sabes lo que significa el veneno de lobo para nosotros, ¿por qué le hiciste daño a mi cachorra? ¡Qué locura! Sentí un tirón en el pecho, como si me hubieran arrancado el alma. Mis uñas se hundieron en la palma de mi mano, y no sentí dolor. Cuando la puerta de la cámara se abrió de nuevo, abrí mi mano, que estaba bañada en sangre. Esta vez, no esperaría ni un minuto más.
7.6 20 Chapters
Su Máxima Prioridad

Su Máxima Prioridad

Mi amigo de la infancia me había prometido que, al graduarnos de la universidad, se casaría conmigo. Pero el día de nuestra boda llegó tarde y, cuando por fin lo encontramos, estaba en una cama de hotel, enredado con mi hermanastra, Viviana Torres. Ante todos los presentes, fue el heredero del hombre más rico del país, Sebastián Fuentes, quien dio un paso al frente y declaró, sin reservas, que yo había sido la mujer que amó en secreto durante muchos años. Llevábamos cinco años de matrimonio. Cada palabra que alguna vez dije, Sebastián la guardó en su corazón. Yo creía, de verdad, que era la persona que él más valoraba en el mundo. Hasta que un día, mientras hacía los quehaceres de la casa, encontré por accidente un documento confidencial oculto en el fondo de su escritorio. La primera página era el currículum de Viviana Torres. Sobre él, escrito de su puño y letra, se leía: “Atención prioritaria. Por encima de todo.” Luego venía un expediente médico que nunca había visto. La fecha correspondía exactamente a la noche en que sufrí aquel accidente automovilístico. Esa vez fui llevada al hospital perteneciente al Grupo Fuentes, pero la cirugía nunca llegaba. Cuando desperté, el bebé que llevaba en mi vientre ya no estaba conmigo, perdido por la hemorragia. Lloré hasta quedarme sin voz en los brazos de Sebastián, pero jamás le conté la verdad. No quería causarle más preocupación. Pero ahora lo sé: esa misma noche Viviana también resultó herida, y la orden que Sebastián envió al hospital fue: “Movilicen a todos los especialistas. Prioridad absoluta para Viviana Torres.” Las lágrimas se filtraron entre las páginas, borrando parte de la tinta. “Si no soy tu máxima prioridad, entonces desapareceré de tu mundo.”
0 9 Chapters

¿Qué hábitos cambias tú para cómo hacer que te pasen cosas buenas?

3 Answers2026-03-04 03:48:47
Hace un tiempo empecé a tratar cada mañana como una pequeña apuesta a mi bienestar y eso cambió mucho mi suerte cotidiana.

Ahora mismo mi ritual arranca con algo sencillo: estiramientos suaves, agua tibia con limón y anotar tres cosas que quiero que salgan bien ese día. No es nada místico, es una forma de poner intención: me obliga a pensar en lo que sí puedo controlar y a soltar lo demás. También silentizo notificaciones durante las primeras dos horas para no empezar el día reaccionando a crisis ajenas.

En los últimos meses añadí otra costumbre que ha sido clave: celebrar micro-ganancias. Si termino una tarea que llevaba semanas, me doy un pequeño premio (una caminata, un episodio de una serie ligera, cocinar algo rico). Eso cambia la narrativa interna de «no llego» a «voy avanzando». Si tengo buen humor y energía, lo bueno parece encontrarme con más facilidad. Termino los días dejando la lista de pendientes lista para la mañana siguiente; dormir con la cabeza más clara me ayuda a atraer mejores mañanas.

¿Los psicólogos recomiendan estrategias para la buena conducta?

2 Answers2026-05-11 02:54:29
Hace un tiempo que escucho a gente preguntar si los psicólogos realmente recomiendan estrategias concretas para mejorar la conducta, y la respuesta corta que yo doy en mi casa es: sí, y de forma muy práctica. He aprendido que la idea no es imponer una lista rígida, sino usar técnicas basadas en evidencia que ayudan a crear hábitos y habilidades. Por ejemplo, la recompensa positiva funciona mucho mejor que el castigo cuando se trata de enseñar comportamientos nuevos: elogiar acciones específicas ("gracias por recoger tus cosas sin que te lo pida") y ofrecer pequeñas recompensas o privilegios ayuda a que el comportamiento se repita. También suelo insistir en la importancia de la consistencia: reglas claras y consecuencias predecibles hacen que las expectativas sean comprensibles para niños y adultos por igual.

En otra dirección, los psicólogos suelen recomendar el modelado y la enseñanza directa de habilidades sociales y de autorregulación. En casa practicamos técnicas sencillas como respirar profundo cuando estamos enfadados, señalar emociones con palabras y resolver problemas paso a paso: identificar el problema, generar opciones, elegir una y probarla. Para conductas más complejas o persistentes existen estrategias conductuales como los contratos de conducta, sistemas de fichas o economías de fichas, y planes de intervención que cambian el ambiente antecedente (aquello que precede a la conducta) para reducir disparadores. He leído y probado adaptaciones de estas ideas en la escuela y con amigos, y la clave siempre está en adaptar la técnica a la edad, la personalidad y la situación.

Por último, en mi experiencia también importa el enfoque ético: los psicólogos recomiendan evitar humillar, avergonzar o usar castigos físicos; en su lugar se promueve enseñar habilidades y restaurar relaciones cuando algo sale mal. Cuando algo no mejora, suelen sugerir entrenamiento para padres o intervención profesional especializada, no castigos más duros. En casa me quedó la impresión de que estas herramientas son útiles y humanas: ayudan a construir confianza y responsabilidad, y al final del día funcionan mejor cuando todos entendemos por qué se aplican y cómo ayudan a crecer.

¿Los adolescentes siguen normas que mejoran la buena conducta?

3 Answers2026-05-11 15:56:48
Me ha tocado observar a varios adolescentes en contextos muy distintos y creo que la respuesta a si siguen normas que mejoran la buena conducta no es binaria: algunos las aceptan y las interiorizan, otros las cumplen por conveniencia y unos cuantos las cuestionan abiertamente.

En mi casa, por ejemplo, he visto que cuando las reglas son claras, justas y explicadas con calma —y cuando además se respeta la voz del joven— la adhesión es mucho mayor. No hablo solo de horarios, sino de normas sobre respeto, uso de la tecnología y responsabilidad con las tareas. Cuando sienten que la norma tiene sentido y no es un castigo arbitrario, muchos adolescentes la transforman en hábito.

Por otro lado, también he sido testigo de la típica resistencia cuando una regla llega impuesta sin contexto o es incoherente con el comportamiento adulto. En esos casos la rebeldía puede ser un mecanismo para reclamar agencia. En resumen, sí, los adolescentes pueden seguir normas que mejoran la conducta, pero para que eso ocurra hay que diseñar esas normas pensando en coherencia, respeto y en darles participación; así la mejora se siente propia y dura más tiempo.

¿Los padres usan refuerzos positivos para la buena conducta?

3 Answers2026-05-11 16:24:30
Me doy cuenta de que muchas familias usan refuerzos positivos y, en mi experiencia cotidiana, suelen ser la herramienta más amigable y efectiva cuando se aplican con sentido común. He probado con mi sobrino un sistema simple de elogios específicos y pequeñas recompensas: en lugar de decirle «buen trabajo», le digo «me fijé que ordenaste tus juguetes sin que te lo pidiera», y eso lo motiva porque se siente visto. También uso tablas de pegatinas para tareas pequeñas; ver el progreso tangible le da una satisfacción inmediata que luego se traduce en hábitos mejores.

No todo es perfecto: he visto casos donde el refuerzo se vuelve chantaje o dependencia de la recompensa externa. Si cada acción buena viene acompañada de un regalo, el niño puede perder la conexión con la motivación interna. Por eso insisto en combinar elogios con conversaciones que expliquen el porqué del comportamiento y en ir reduciendo las recompensas materiales para que el reconocimiento social y el orgullo personal ocupen su lugar.

Al final, mi impresión es que el refuerzo positivo funciona mejor cuando es específico, coherente y ajustado a la edad. Preferiría que las conductas se celebren con atención y palabras precisas antes que con objetos, y siempre mantener la calma y la constancia: eso crea confianza a largo plazo y mejores resultados conductuales.

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