Me encanta la estética de Rei Ayanami de «Evangelion», así que he buscado bastante dónde conseguir productos relacionados en España. Las tiendas especializadas en anime como Chollima o Xian suelen tener figuras, camisetas y accesorios. También recomiendo echar un vistazo en plataformas como Amazon o eBay, aunque ahí hay que tener cuidado con vendedores no oficiales.
Para artículos más exclusivos, como réplicas del plug suit, tiendas online japonesas como AmiAmi o HobbyLink Japan son geniales, aunque los gastos de envío pueden ser altos. Eventos como Salón del Manga de Barcelona también son buenos lugares para encontrar merchandising, especialmente durante convenciones.
Hace unos días me puse a indagar sobre «Cometierra» de Dolores Reyes porque muchas personas en redes confundían dónde se había filmado, y me sorprendió lo claro que quedó al buscar: no hay constancia de que su rodaje principal se realizara en España.
Yo llegué a esa conclusión repasando entrevistas, notas de prensa y la ficha técnica que circula en festivales: la autora es argentina y la producción apunta a localizaciones y equipos de Argentina. Es habitual que una obra latinoamericana llegue con fuerza a festivales españoles —y eso genera la sensación de que fue rodada allí—, pero en este caso las señales apuntan a que las tomas y la ambientación provienen de escenarios rioplatenses, no de ciudades o paisajes españoles.
Me encanta cómo estas confusiones revelan el alcance internacional de ciertos libros y películas; ver a «Cometierra» presentándose en España habla más de su recepción cultural que de sus localizaciones físicas. En mi opinión, la manera en que la obra evoca espacios cercanos y a la vez universales es lo que hace que el público de otros países piense que podría haber sido rodada allí, aunque el rodaje no se haya realizado en territorio español. Al final, lo que más me quedó es la potencia del relato, más allá de dónde se haya encuadrado la cámara.
Me alegra contarte que en España la serie «Reyes» está disponible en Netflix. Lo comprobé hace poco porque quería revisitar algunos episodios y la encontré en el catálogo español con opciones de doblaje y subtítulos en castellano. Si tienes cuenta, basta con buscar «Reyes» en la barra y te aparecerá la ficha con sinopsis, reparto y episodios; también puedes añadirla a tu lista para verla después.
Además, la experiencia de visionado en móvil y tablet funciona muy bien: la app permite descargar capítulos para verlos sin conexión, cambiar la calidad según datos móviles y seleccionar subtítulos o doblaje según prefieras. En mi caso suelo alternar entre versión original y doblada, y esta serie tiene ambas opciones disponibles en Netflix España, lo que me facilita verla en el transporte o en casa.
A nivel personal, me encantó redescubrir pequeños detalles en rewatch y la facilidad que da Netflix para saltar entre episodios o retomar donde lo dejé. Si ya eres suscriptor, lo más probable es que la tengas ya en tu catálogo; si no, la plataforma ofrece pruebas y planes variados, así que es sencillo acceder y probar la serie.»
Qué emocionante rememorar dónde se rodó «Reyes» en España; guardaré esto como si fuera una guía de viajes para fans. Yo mantengo en la cabeza que la producción jugó mucho con la dualidad entre platós urbanos y poblaciones históricas: gran parte de las escenas interiores se filmaron en estudios de Madrid, y las tomas de calle las rodaron en distintos barrios madrileños que dan ese aire de ciudad familiar y caótica que aparece en la serie.
Además, recuerdo escenas exteriores que no podrían haber sido otra cosa que rodadas en provincias con casco antiguo bien conservado: lugares como Toledo y Segovia aparecen claramente en el paisaje, con sus calles empedradas y fachadas de piedra que le dan peso a las tramas más emotivas. También hubo rodajes en localizaciones costeras —por la luz y los planos con mar—, y eso me hace pensar en la provincia de Cádiz o Málaga para esas secuencias veraniegas.
En mi cabeza, «Reyes» usa España como un personaje más: Madrid como motor urbano, ciudades históricas para los momentos de reflexión y algún litoral andaluz para los episodios de escape. Me encanta cómo cada localización aporta una textura distinta a la historia y te hace querer visitar esos rincones.