3 Answers2026-01-28 07:14:09
Guardo con claridad la imagen de Roberto Canessa porque su papel en la tragedia de los Andes fue mucho más que sobrevivir: fue actuar con urgencia, corazón frío y un sentido práctico que salvó vidas.
Yo veo a Canessa como el joven que ya tenía conocimientos básicos de medicina y los puso en práctica sin dudarlo. Después del choque, ayudó a atender a los heridos, improvisó curas y contribuyó a organizar raciones y turnos, manteniendo orden en medio del caos. También formó parte de las decisiones más duras que tomaron los supervivientes para alimentarse, decisiones que hoy siguen siendo difíciles de explicar pero que, en su momento, fueron vitales para seguir con vida.
Lo que realmente cambió el destino del grupo fue su decisión, junto con Fernando Parrado, de salir a buscar ayuda. Emprendieron una caminata épica por la cordillera, con poca comida y sin mapas, y tras días de esfuerzo lograron encontrar a un arriero chileno que informó a las autoridades. Gracias a esa travesía se pudo organizar el rescate de los demás. A mí me impresiona cómo alguien tan joven fue capaz de combinar conocimiento, temple y coraje; esa mezcla fue clave para que muchos pudieran volver a casa.
3 Answers2026-04-19 08:08:33
Recuerdo con nitidez la historia de Fernando Parrado cada vez que alguien me pregunta por milagros de supervivencia: su caso combina instinto, solidaridad y una decisión casi obstinada de no rendirse. Tras el accidente en los Andes, los sobrevivientes improvisaron refugios dentro del fuselaje destrozado, fundieron nieve para beber y organizaron turnos para cuidar a los heridos. Lo que más me llama la atención es cómo Parrado pasó de ser un joven desorientado a asumir un liderazgo práctico: ayudó a mantener la moral del grupo y participó activamente en la toma de decisiones difíciles que salvaron vidas.
La parte más extrema, y que muchos recuerdan con asombro, fue la decisión colectiva de recurrir a los cuerpos de los fallecidos para alimentarse; era una medida de supervivencia, tomada con respeto y sin sensacionalismo, que permitió que varios llegaran con vida hasta el rescate. Pero la otra cara de la historia fue la caminata: Parrado, junto con Roberto Canessa, se adentró en la cordillera en una travesía agotadora para buscar ayuda. Cruzaron terreno inhóspito durante varios días, improvisando calzado y equipo con restos del avión, y finalmente dieron con un arriero chileno que avisó a las autoridades.
Esa expedición fue la clave para que los equipos de rescate localizasen a los demás, poniendo fin a las semanas de incertidumbre. He leído «Viven» y visto «Alive», y siempre me quedo con la mezcla de fragilidad humana y fuerza de voluntad que muestra Parrado: una lección de resistencia y de cómo, aún en lo peor, la decisión de alguien puede cambiarlo todo.
3 Answers2026-01-28 11:17:25
Me llama la atención cómo la trayectoria de Roberto Canessa ha trascendido lo deportivo y se ha volcado en el campo de la medicina con reconocimientos constantes. A lo largo de los años he leído y seguido varias reseñas sobre las distinciones que ha recibido por su labor médica y humanitaria: principalmente se le reconoce con condecoraciones y homenajes tanto en Uruguay como en otros países de la región. Es habitual encontrar menciones oficiales del Parlamento y del propio gobierno uruguayo en eventos donde se valora su trabajo clínico y su compromiso con la comunidad.
Además de las condecoraciones estatales, Canessa ha sido homenajeado por instituciones académicas y sociedades médicas. He visto referencias a reconocimientos honoríficos en congresos, medallas de instituciones sanitarias y premios por su contribución a la difusión de la medicina de emergencia y la cardiología pediátrica. También recibe invitaciones como conferencista y participaciones que en sí mismas suelen acompañarse de distinciones simbólicas, placas y nombramientos honorarios.
Personalmente pienso que gran parte de sus premios no solo celebran su formación y práctica clínica, sino su labor social y educativa: la combinación de médico, docente y figura pública que inspira a profesionales y pacientes. Esa mezcla de reconocimiento técnico y humano es lo que, a mi juicio, define los galardones que ha acumulado con los años.
3 Answers2026-01-28 01:37:12
Me acuerdo vivamente del impacto que tuvo en mí leer el testimonio directo de uno de los sobrevivientes: Roberto Canessa es autor del libro «Tenía que sobrevivir», que recoge su experiencia personal en la tragedia de los Andes y las decisiones cruciales que tomaron los jóvenes para mantenerse con vida. En esa obra Canessa narra no solo los hechos dramáticos del accidente, la marcha por la cordillera y el rescate, sino también sus reflexiones sobre la moral, el liderazgo y la resiliencia que surgieron de aquella experiencia límite. Lo cuenta con un tono sobrio y humano, mezclando detalles del día a día en la montaña con el peso de los dilemas éticos que enfrentaron.
Además de su propio testimonio, Canessa ha sido figura clave en varias obras colectivas y en libros escritos por otros periodistas o sobrevivientes que relatan la misma historia desde enfoques distintos. Un ejemplo es «La sociedad de la nieve» de Pablo Vierci, que recoge entrevistas y relatos de varios integrantes del accidente y en el que Canessa participa como fuente principal. También aparece como protagonista y testigo en ediciones y reseñas de clásicos sobre el accidente, como «Alive» de Piers Paul Read y otros trabajos periodísticos que reconstruyen los hechos.
Personalmente, valoro que Canessa haya puesto su voz en primera persona: «Tenía que sobrevivir» mantiene la autenticidad de alguien que vivió aquello y, al mismo tiempo, ofrece lecciones aplicables a la vida cotidiana. Más allá de títulos, su legado escrito combina memoria, reflexión ética y aprendizaje humano, y por eso sigo recomendándolo cada vez que surge la conversación sobre supervivencia y responsabilidad.
3 Answers2026-01-28 14:08:50
Me resulta curioso la cantidad de confusiones que hay sobre dónde hizo sus estudios Roberto Canessa, y por eso suelo aclararlo cuando sale el tema en reuniones con amigos que aman las historias de supervivencia.
Yo sé que Canessa no hizo la carrera de medicina en España: se graduó en la Facultad de Medicina de la «Universidad de la República» en Montevideo, Uruguay. Esa es la base de su formación médica, la que le permitió después especializarse y trabajar en cardiología pediátrica. Mucha gente mezcla sus estancias de posgrado o sus trabajos posteriores con la universidad de grado, y ahí nace el malentendido.
Más adelante, en distintas etapas de su carrera, realizó formación especializada y estancias formativas en el extranjero, incluyendo centros médicos en España, lo que sí fue parte de su perfeccionamiento profesional. Pero su título de médico proviene de Uruguay y no de una universidad española. Personalmente me parece inspirador que alguien que vivió lo que vivió en los Andes haya seguido una trayectoria tan dedicada hacia la medicina y la cardiología, y que luego haya completado parte de su aprendizaje en instituciones de varios países para ampliar su impacto.
3 Answers2026-01-28 22:03:45
Me sigue pareciendo fascinante cómo figuras como Roberto Canessa mantienen viva su historia a través de charlas por todo el mundo.
He seguido sus apariciones públicas durante años y, por lo general, Canessa no tiene una residencia fija de conferenciante en España: suele dar charlas puntuales cuando es invitado por universidades, festivales, organizaciones deportivas o congresos médicos. En los últimos años ha visitado ciudades españolas en ocasiones concretas —recintos universitarios y centros culturales suelen anunciar sus visitas con antelación— pero no mantiene una gira continua o un calendario estable exclusivamente dedicado a España.
Personalmente, cada vez que aparece una noticia sobre una conferencia suya en Madrid o Barcelona se arma bastante expectación; su historia y su trayectoria profesional llaman mucho la atención aquí. Mi impresión es que, si estás buscando una charla suya en España en este momento, lo más habitual es que aparezca como invitado especial en eventos concretos, no en una serie regular. Me emociona pensar que sus intervenciones siguen conectando con el público y espero ver alguna próxima visita en persona pronto.
4 Answers2026-01-25 22:52:09
Me estremece recordar cuántos lograron salir de aquella pesadilla en la montaña: al final, fueron 16 los supervivientes del accidente relatado en «Milagro en los Andes». Recuerdo haber leído la historia con el corazón en la garganta: el avión llevaba 45 personas y, tras el siniestro y las semanas siguientes de combate contra el frío, el hambre y la desesperación, solo dieciséis lograron ser rescatadas vivas.
Lo que más me impacta, ahora que lo releo, es la combinación de decisiones extremas y coraje físico y moral. Algunos murieron en el impacto, otros más por las condiciones infernales en la cordillera, y los que quedaron vivieron 72 días desperdigados entre nieve y restos. Fue la determinación de un par de compañeros que se internaron a pie en busca de ayuda lo que, finalmente, cambió el rumbo; sin ese acto no habría habido rescate. Al final, la cifra —16— no es solo un número: es una colección de historias que me siguen removiendo por dentro.
4 Answers2026-01-25 16:15:13
Nunca dejará de impresionarme la crudeza y la humanidad que respira «Milagro en los Andes». Lo que cuenta Nando Parrado no es ficción: relata el accidente del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya en octubre de 1972, cuando un avión que llevaba a jugadores de rugby, amigos y familiares se estrelló en la cordillera de los Andes. Los sobrevivientes pasaron 72 días en condiciones extremas, enfrentando frío, hambre y decisiones morales terribles, incluida la necesidad de recurrir al canibalismo para mantenerse con vida. Parrado fue uno de los protagonistas que más tarde emprendió la caminata para buscar ayuda, junto con Roberto Canessa, y gracias a su esfuerzo se pudo organizar el rescate del resto.
El libro de Parrado es una memoria personal, no una reconstrucción periodística neutral, así que hay pasajes cargados de emoción y perspectiva subjetiva. Aun así, sus relatos coinciden con informes oficiales, testimonios de otros sobrevivientes y la cobertura mediática de la época. También existen otros libros y documentales que complementan la historia, ofreciendo distintos puntos de vista sobre lo ocurrido. Para mí, la mezcla de testimonio directo y corroboración externa hace que «Milagro en los Andes» sea una crónica real y contundente sobre la resistencia humana y las decisiones imposibles en situaciones extremas.
4 Answers2026-01-26 04:11:08
Recuerdo con nitidez la historia de Aron Ralston porque me dejó sin aliento cuando la leí por primera vez; es de esas historias que se te quedan pegadas a la piel.
Estaba explorando «Bluejohn Canyon» en Utah en abril de 2003 cuando un bloque de roca se desplazó y le aplastó el brazo derecho contra la pared del cañón. Pasaron varios días: no tenía cobertura para pedir ayuda, el agua se le acabó y tuvo que racionar lo poco que quedaba; incluso llegó a beber su propia orina para seguir hidratado y escribió mensajes de despedida y notas en su diario. Intentó de todo —mover la roca con palancas improvisadas, golpearla con herramientas— pero nada funcionó.
Tras cinco o seis días atrapado, tomó la decisión extrema: con una multiherramienta tipo Leatherman se amputó el antebrazo para liberarse. Antes hizo una torniqueta con su cinturón para controlar la hemorragia. Después de la amputa, se limpió lo mejor que pudo, descendió por rappel varias decenas de metros y caminó hasta encontrarse con unos senderistas que alertaron a los rescatistas. Lo evacuaron en helicóptero y recibió atención médica de urgencia. Lo que más me impresiona es la mezcla de improvisación, fuerza mental y una decisión absolutamente brutal que, paradójicamente, le salvó la vida.
4 Answers2026-01-25 19:46:32
No dejo de recomendar libros que me cambiaron la manera de ver la resistencia humana.
«Milagro en los Andes» lo escribió Fernando Parrado —más conocido como Nando Parrado— junto al periodista Vince Rause. Parrado fue uno de los sobrevivientes del accidente aéreo en los Andes en 1972 y su libro es la memoria directa de esa experiencia: narra la tragedia, la muerte de compañeros, las decisiones extremas y, sobre todo, la caminata épica que él y otro sobreviviente emprendieron para buscar ayuda. La colaboración con Rause ayuda a estructurar el relato y a poner en contexto los hechos sin perder la honestidad dura de la voz de Nando.
Lo que más me impactó al releerlo fue cómo la narración combina detalles íntimos con una reflexión sobre la esperanza y la culpa. No es solo una crónica de supervivencia física, sino también emocional: la forma en que Parrado recuerda a sus amigos, cómo enfrentó el dolor y cómo reconstruyó su vida después. Es de esos libros que te pegan y luego te dejan pensando en lo que significa seguir adelante; me dejó una mezcla de tristeza y admiración que todavía me acompaña.