Recuerdo haber salido del cine pensando en lo extraña y hermosa que puede ser una película que mezcla comedia y drama sin perder honestidad. Sí, Helen Hunt trabajó con Jack Nicholson en «As Good as It Gets» (en España conocida como «
mejor... imposible»). Ellos interpretan a Carol Connelly y Melvin Udall, y su relación en pantalla es el eje emocional del filme: él, un novelista misógino y obsesivo; ella,
una madre trabajadora con límites firmes. Verlos interactuar es ver cómo dos actores enormes se retan y se complementan, creando momentos que son a la vez incómodos y profundamente humanos.
Vi la película por primera vez siendo más joven y me fascinó la transformación del personaje de Nicholson, apoyada por la calma y la fuerza contenida de Hunt. Ella ganó el Oscar a Mejor Actriz y él consiguió el Oscar a Mejor Actor por esas interpretaciones; no es casualidad. Además, el director James L. Brooks consigue equilibrar los tonos: hay humor ácido, ternura inesperada y una ciudad —Nueva York— que actúa casi como tercera protagonista. Personalmente, cada diálogo entre ellos me sigue pareciendo un logro actoral, con gestos mínimos que dicen más que largas explicaciones.
Al cerrar el recuerdo, lo que más me queda es la sensación de que ambos consiguieron algo raro: transformar personajes con muchos defectos en personas creíbles y queribles. Me gusta revisitar esas escenas, porque siempre descubro un matiz nuevo en sus interacciones.