Le Dio Mi Luna de Miel a Otro
Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares.
Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado.
Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel.
Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar.
Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico.
Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto.
Más tarde, me explicó con total indiferencia:
—El amor
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