Filter By
Updating status
AllOngoingCompleted
Sort By
AllPopularRecommendationRatesUpdated
Siete días para decir adiós

Siete días para decir adiós

Tenía tres meses de embarazo cuando ocurrió el accidente automovilístico. En esos últimos instantes, mientras mi conciencia se desvanecía, marqué desesperadamente a la línea privada y encriptada de Damian, aquella reservada solo para emergencias. Él nunca contestó. Para cuando me llevaron de urgencia al quirófano, recibí un golpe devastador: Damian había reasignado por la fuerza a mi médico privado principal al Distrito Sur. Necesitaba al mejor doctor para atender a su amor de la infancia, Evelyn, quien acababa de enviudar. Cuando por fin desperté, envuelta en una neblina de agonía, mis dedos temblorosos deslizaron la pantalla y abrieron Instagram. Vi la publicación más reciente de Evelyn: «Sabía que, sin importar la distancia ni el tiempo, Damian movería cielo y tierra para llegar hasta mí. Incluso trajo a su Médico Jefe solo para ayudarme a sanar de mi dolor». En la foto que acompañaba el texto, Damian —un hombre conocido por sus ojos fríos y letales— miraba a la mujer a su lado con una ternura que yo no había visto en años. Mientras yo me aferraba a la vida al borde de la muerte, luchando por salvar a nuestro hijo, mi esposo jugaba a ser el protector de otra mujer embarazada. Una risa hueca y llena de burla hacia mí misma escapó de mis labios. Sin pensarlo dos veces, deslicé la alianza de bodas fuera de mi dedo anular. Abrí mi bandeja de entrada y presioné «Confirmar» en la invitación del Instituto Internacional de Finanzas más elitista del mundo. Si Evelyn es lo único que le importa, entonces les daré mi bendición. En siete días, desapareceré de su mundo para siempre… y me llevaré a mi bebé conmigo.
1.2K viewsCompletedAdded to Library 27 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
Esta Luna No Perdona

Esta Luna No Perdona

Ryder, mi esposo y el Alfa de la manada, siempre ha odiado el llanto de los cachorros. Pero últimamente, empezó a cuidar al cachorro recién nacido de mi hermana adoptiva, quedándose a su lado en la guardería cada noche, hasta el amanecer. Cada vez que salía de nuestro hogar para ir a la guardería, un dolor fuerte e inexplicable me partía el corazón. Esta agonía duraba toda la noche, hasta que regresaba al amanecer. Pero llegué al límite. En el festival de la luna llena, anuncié frente a toda la manada que rompería nuestro vínculo. El enlace mental de la manada estalló en murmullos; todos pensaban que la batalla me había afectado el juicio. Una luz dorada se encendió en los ojos de Ryder mientras me miraba con incredulidad. —¿Solo porque estuve ocupado para ver cómo estabas después de que te hirieron, vas a romper nuestro vínculo? ¿Y todo por un cachorro de seis meses? Evité su mirada. En lugar de eso, mi vista se detuvo en la leve marca de labial corrida en el interior de su cuello. Aunque me temblaba la voz, me mantuve firme. —Ya que tanto quieres a su cachorro, en cuanto nuestro vínculo se rompa, podrás ser su padre sin tener que esconderte.
6.3K viewsCompletedAdded to Library 157 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
El Alfa me Rechazó, el Rey Alfa me Reclamó

El Alfa me Rechazó, el Rey Alfa me Reclamó

La vidente profetizó que yo me uniría con el Alfa y daría a luz al heredero más fuerte de la manada. Por eso, desde pequeña ya estaba decidido que me casaría con el Alfa, para que en el futuro pudiera convertirme en la Luna. Sacrifiqué toda mi juventud: sangré, luché y soporté. Cada sonrisa, cada paso, cada respiro… todo fue para convertirme en la Luna perfecta. Pero, ¿qué era lo que realmente estaba esperando? El día de la ceremonia de parejas, Guillermo apareció acompañado de una chica embarazada de sangre Omega: Luisa. Frente a todos, Guillermo anunció que, durante una cacería, ella había ingerido por accidente una hierba venenosa, quedando embarazada. Él debía asumir la responsabilidad y casarse con Luisa, para que ella se convirtiera en la nueva Luna. Al ver su expresión, firme e indiscutible, mi voz tembló al preguntar: —¿Y yo? ¿Qué voy a hacer? Él, sin dudar ni un instante, respondió de inmediato: —Susan, por esa profecía usurpaste el lugar de la futura Luna, disfrutando demasiado tiempo de un privilegio que no te correspondía. Ahora debes ceder tu lugar. —Pero no te preocupes porque te expulse. Mientras continúes siendo la sirvienta de Luisa para expiar tu culpa, podrás seguir a mi lado por siempre. Todo quedó en silencio; su mirada era como una montaña aplastándome. Yo no tenía reacción ni podía pedir nada; solo pude quitarme lentamente el velo y devolver el anillo de compromiso que simbolizaba a la futura Luna. Cuando el hijo de Luisa nació, era únicamente de sangre Omega. Fue entonces cuando Guillermo comprendió que la profecía era cierta: solo yo podía engendrar al Alfa destinado a liderar el linaje. Pero cuando él se arrepintió y me pidió que regresara, ya era demasiado tarde. Yo ya me había comprometido con el Rey Alfa; ya no le pertenecía.
7.4K viewsCompletedAdded to Library 170 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
Me enamoré del mejor amigo de mi padre

Me enamoré del mejor amigo de mi padre

Me había enamorado del amigo de mi padre. El hombre al que se suponía que debía llamar "tío", Kael Viremont. Durante un tiempo, pensé que él también me amaba. Incluso teníamos esta pequeña y tonta promesa: que si cumplía veintisiete años y todavía quería estar con él, entonces podríamos estar juntos, públicamente. Cinco días antes de mi vigésimo séptimo cumpleaños, lo escuché decir que nunca le había gustado. Que se iba a casar con su novia de la infancia. Y por si eso no fuera suficientemente cruel, planeaba usar la boda para cortarme de su vida definitivamente. Así que hice lo único que debí haber hecho hace mucho tiempo: aceptar que él y yo nunca perteneceríamos al mismo mundo... y desaparecí de su vida para siempre.
2.9K viewsCompletedAdded to Library 64 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
Me suicidé, pero no morí

Me suicidé, pero no morí

Después de perseguir a mi amor platónico, Edward Lightwood, durante diez años, finalmente me aceptó como su vínculo de sangre. Sin embargo, el día en que íbamos a hacer nuestro voto eterno, su primer amor, Beth, del clan aliado, fue asesinada por una banda de cazadores de vampiros. Él me culpó por su pérdida y me atormentó todos los días. Me expuso al sol eterno, me atravesó con estacas de madera sin llegar a matarme y luego me encerró en su sótano. Agotada y con el corazón roto, agarré la estaca de roble y me apuñalé el pecho frente a él. Me suicidé. Pero no morí. Renací en el día en que le había confesado mis sentimientos a Edward. Pero esta vez, no repetiré mi error. Me mantendré lejos de él.
1.9K viewsCompletedAdded to Library 67 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
Miope y perdida en el juego del terror

Miope y perdida en el juego del terror

Cuando entré en aquel juego de terror, mi miopía extrema me jugó una mala pasada. Con la poca visibilidad que tenía, a la niña fantasma del vestido rojo la consideré como si fuera mi propia hija. Al Boss lo adopté ni más ni menos que como a mi esposo, y a esas criaturas viejas y extrañas, las traté con esmero al verlas mis propios padres. La primera vez que me topé con el Boss, no pude evitar acercarme y darle un toquecito en los abdominales mientras le decía: —¡Qué cuerpazo te cargas, mi vida! Lástima que estés tan chaparrito... Él soltó una risa bastante tensa, se puso la cabeza que tenía cortada de vuelta en el cuello, y mostrándome los dientes me soltó: —¡Mido un metro ochenta y seis! ¿Y ahora qué me dices?
6.5K viewsCompletedAdded to Library 214 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
Si No Puedo Retenerte

Si No Puedo Retenerte

Mi esposo, comandante del batallón, me prometió que solo acompañaría noventa y nueve veces a su “amor de juventud”, Paula Ferrer, cuando su depresión se descontrolara. Pero cuando terminé de contar las noventa y nueve veces, lo vi abrazándola, él la sostenía fuertemente entre sus brazos. Después de eso, dejé de llorar y de intentar detenerlo cada vez que iba a buscarla. Solo le pedí un amuleto de protección como regalo para el hijo que estaba por nacer. Cuando mencioné al bebé, su expresión se suavizó un poco, era suave y tierna. —Espérame, volveré e iré contigo al hospital para el control prenatal. Yo solo asentí obediente. No le dije que, diez días atrás, ya había presentado la solicitud de divorcio en el registro civil. Ahora, estamos divorciados.
1.3K viewsCompletedAdded to Library 48 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
El Don Me Traicionó y Me Perdió

El Don Me Traicionó y Me Perdió

Por culpa de Sofia Smith, Luca Vitale y yo pasamos tres años entre rupturas y reconciliaciones. Yo ya estaba exhausta, rota por dentro y completamente desesperada, así que al final elegí a Marco Rossi, el Don que llevaba años insistiendo en conquistarme. Estuvimos juntos cinco años. Él siguió amándome como el primer día, y yo también creí, con toda el alma, que no me había equivocado al elegirlo. Pero todo se vino abajo en la despedida de soltero, una semana antes de la boda. Su hombre de confianza estaba tan borracho que habló de más. —Señor, no puedo creer que Anna de verdad se haya enamorado de usted. ¿Ella sabe que usted solo se casa con ella para que Sofia pueda quedarse con Luca? Marco esbozó una sonrisa, pero no lo negó. —Mientras Sofia pueda quedarse con Luca, me da igual con quién me case. La verdad, al principio me acerqué a Anna por interés, pero después sí terminé enamorándome de ella. Y ni se te ocurra decirle nada de esto a Anna. Ya sabes que lo que más odia es que la engañen. Si se entera, me va a dejar como dejó a Luca. Y eso no me conviene en lo más mínimo. Me sequé las lágrimas, me di la vuelta y acepté el matrimonio por alianza familiar.
1.2K viewsCompletedAdded to Library 33 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
La elección mortal de mi Don

La elección mortal de mi Don

Tenía ocho meses de embarazo y estaba en una gala benéfica con mi esposo, Don Massimo, cuando una familia rival nos atacó. La multitud entró en pánico. Fui empujada al suelo con fuerza. Había sangre por todas partes. Massimo perdió la cabeza, gritando por médicos, desesperado por salvar a mi bebé. Pero cuando desperté, se habían ido. Ambos. Sin bebé y sin Massimo. Recordé los disparos, a Massimo protegiéndome con su cuerpo. Un terror frío me invadió. Me arrastré hasta una silla de ruedas y recorrí el pasillo a toda prisa. Fue entonces cuando los escuché: a Massimo y al doctor. —Don, lo siento. Hicimos todo lo que pudimos. El bebé… no lo logró. Las lágrimas rodaron por mi rostro. Habían matado a mi bebé. La familia rival había matado a mi hijo. Pero sus siguientes palabras destrozaron mi mundo. —Solo había un equipo médico. Tuve que elegir. Bianca… ella también estaba esperando un hijo mío. Massimo suspiró y luego dio la orden. —Nadie se lo dirá a Arabella. Ella criará al hijo de Bianca como si fuera suyo. Él será mi único heredero. Me llevé una mano a la boca, con la visión borrosa por las lágrimas mientras me alejaba. El hombre que amaba era una mentira. Bien. Si quiere una guerra, la tendrá.
15.5K viewsCompletedAdded to Library 418 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
La Mujer que Tejía Destinos Robados

La Mujer que Tejía Destinos Robados

Cuando mi madre nos pidió a mi hermana y a mí que eligiéramos con quién casarnos, Daniela rechazó sorprendentemente al hombre hosco de perfil técnico que persiguió durante cuatro años y optó por ese rico playboy de mala reputación. Mi madre palideció al instante: —Daniela, es cierto que es rico, pero ¿no te da miedo que te pegue alguna enfermedad? A ti te gusta Luis, ¿no? No te equivoques de decisión. Pero ella no dio su brazo a torcer. Ahí supe que ella también había renacido. En mi vida pasada, se casó llena de ilusión con Luis Solano y sufrió una década de violencia emocional que la dejó hecha una loca. Mientras que ese playboy, Diego Alcázar, cambió por mí radicalmente, me amó con locura, me entregó toda su fortuna y nos convertimos en la pareja envidiada por todos. En el baile de nuestro décimo aniversario de bodas, Daniela, con los ojos llenos de rencor, nos redujo a cenizas a los dos. Al tener una segunda oportunidad, opté por la mano de Luis en el juego del matrimonio. —Daniela, la apuesta está hecha. Esta vez, no te arrepientas. Ella soltó una risa burlona: —Esta vez me toca a mí ser amada como a una reina. No seas tú quien se arrepienta. Parece que aún no entiende que el amor es lo menos confiable en un matrimonio.
2.9K viewsCompletedAdded to Library 100 Times as castigar al malvado ex
Read
+Library
PREV
1
...
1819202122
...
50
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status