Tarde para llorar mi muerte
La noche en que morí, mi familia celebraba el decimoctavo cumpleaños de mi hermana gemela, Elena, pues todos creían que moriría al día siguiente.
Somos elfos. Mi padre trabajaba como guardián del clan y, cuando mamá dio a luz a Elena y a mí, dejó aquel puesto para dedicarse a cuidarnos.
Deberíamos haber sido una familia feliz, pero una maldición lanzada por una bruja nos marcó desde el mismo día de nuestro nacimiento.
Como Elena llegó al mundo un minuto antes que yo, fue ella quien cargó con todo el peso de esa condena. Se suponía que no viviría más allá de los dieciocho años.
Desde el primer día, Elena se convirtió en el tesoro de la familia. Mamá y papá me hacían sentir como si siempre est