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El Hueco Que Dejó Papá

El Hueco Que Dejó Papá

—Me pica muchísimo. Mi papá salió, ayúdame a rascarme con la cuchara. En la mesa, la hija de mi amigo había comido demasiados ostiones; las hormonas se le alborotaron y el deseo se le desbordó. Llevaba una minifalda; sus piernas se abrieron hacia mí, dejando ver su tentador calzoncito blanco. Llevaba años sin estar con una mujer, y al ver la intimidad ligeramente hundida de la jovencita sentí que el cuerpo me traicionaba. Me desabroché el pantalón, saqué mi hombría y la agité frente a ella. —¿Qué tanto te va a ayudar una cuchara? Ráscate con esto.
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50 y 20

50 y 20

—No soy esa clase de mujer. Es que… me siento tan sola… Una compañera de mi hija en la universidad nos acompañó a una excursión por la montaña y, en un descuido, se fracturó una pierna. Como me sentía responsable, me la llevé a mi casa para cuidarla. Es una mujer radiante, de piel blanca y suave, con unos senos que siguen firmes incluso cuando está acostada. ¡Y lo que más me excitó fue descubrirla por casualidad esa noche mientras se daba placer! Eso despertó mi deseo. Me armé de valor y fui hasta su cama. —Tienes muchas ganas, ¿no? Déjame ayudarte.
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22cm de Clases

22cm de Clases

—Ay sí… sí… qué rico… En el dormitorio de chicas, la muchacha desnuda dejó escapar un sonido parecido a un sollozo. Arqueó el cuerpo delicado hacia adelante, apretó la sábana con las dos manos y se quedó tiesa. La abracé con fuerza hasta que se desplomó sobre la cama sin fuerzas. Y en ese momento giré la cabeza y me crucé con la mirada de su compañera de cuarto. Aquella chica también tenía la cara encendida de vergüenza. Su mano se movía al ritmo de mis embestidas, complaciéndose a sí misma, como si fuera ella a la que yo estuviera cogiendo…
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¿¿¿Mi Compañera Es Estrella NoPor???

¿¿¿Mi Compañera Es Estrella NoPor???

“No traigo calzones”. Cuando la bonita de mi mesa me puso esa nota en la mano, el corazón me retumbaba como tambor. Acto seguido, me pasó una segunda nota. “Quiero meterme algo en la boca, ¿qué me recomiendas…?”
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Los Dedos Milagrosos del Doctor Vidal

Los Dedos Milagrosos del Doctor Vidal

Pensé en mi futuro con mi novio y decidí ir al hospital para tratar mi estrechez congénita. Sin embargo, el médico que me atendió resultó ser amigo de mi novio. Para colmo, el tratamiento que propuso hizo que me sonrojara y me puso muy nerviosa. —Durante el tratamiento será inevitable que tengamos bastante contacto íntimo. —Por ejemplo, besos, caricias y también…
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Colegiala Pública

Colegiala Pública

—Padrino, me equivoqué, no volveré a ir al club nocturno... Mmm, ahí no me puedes tocar. A altas horas de la noche, en la entrada del club nocturno, una atractiva mujer con medias negras estaba tirada en la calle, tan borracha que dejaba a la vista su calzoncito blanco. Me puse eufórico y deslicé la mano por debajo de su falda. Para mi sorpresa, me confundió con su padrino y creyó que venía a darle una lección, por lo que se quedó tan asustada que no se atrevió a moverse. Aproveché la situación para separarle las piernas y me abalancé sobre ella con fuerza. —¡Padrino! ¿Por qué me castigas de esta manera? —gritó aterrada.
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Un Beso Apasionado

Un Beso Apasionado

Mi nombre es Addison Calder. Durante mi primer celo como mujer lobo adulta, Morgan Flint, de la nada, me dijo que quería terminar. No pude dejar de llorar; y no fue por tener el corazón roto, sino porque el tormento de mi ciclo de apareamiento me estaba consumiendo. Me aferré a su manga y me acerqué a él, intentando calmar la tensión con un beso. Impaciente, Morgan me empujó hacia su hermano mayor, Tucker Flint. —A Addie se le pasaron las copas y está fuera de sí. ¿Me ayudas a calmarla? Mientras Tucker se acercaba, Morgan se inclinó y le dijo en voz baja: —Cuídamela bien. No dejes que se le acerque nadie. Solo voy a terminar con ella por un rato. En cuanto me aburra de divertirme por ahí, regreso con ella. Tucker asintió y me subió con cuidado al auto. —¿Te duele? Abrumada por el dolor, me aferré a su corbata mientras las lágrimas me corrían por la cara. —Por favor… ayúdame. Las pupilas de Tucker se contrajeron y su voz sonó profunda. —¿Y exactamente cómo quieres que te ayude? En un instante, me incliné y pegué mis labios a los suyos. —Bésame… o deja que te bese. Nuestro beso apasionado disipó gran parte de la tensión que me carcomía. Al ver que las orejas de Tucker estaban rojas, volví a tomarlo de la corbata. —¿Me llevas a casa?
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Renací y elegí a 3 machos imperfectos

Renací y elegí a 3 machos imperfectos

Mi hermana y yo fuimos transportadas por accidente a las tribus de hombres bestia, y el Dios Bestia nos dio a elegir nuestra identidad. La primera opción es convertirnos en Guerrera Bestia, con fuerza poderosa y figura robusta. La segunda opción es convertirnos en Doncella Sagrada, con capacidad de reproducción entre especies y figura esbelta y sensual. En mi vida anterior, mi hermana eligió la primera opción para sobrevivir, y yo me convertí en la débil y deseable Doncella Sagrada. Pero a ella, por no ser lo suficientemente delicada, los machos de la tribu la despreciaron. Por eso, solo le asignaron tres machos discapacitados. A mí, en cambio, por mi figura grácil, los tres hombres bestia más fuertes y apuestos me volvieron su consentida. Luego ellos se convirtieron en los reyes de la selva virgen, y yo en Doncella Sagrada, llena de gloria. Mi hermana, muerta de envidia, aprovechó un descuido para empujarme a un pantano venenoso. Con mi último aliento, le clavé un aguijón venenoso y morimos juntas. Al abrir los ojos otra vez, volvimos al momento de elegir ante el Dios Bestia. Esta vez, mi hermana se apresuró a escoger ser la Doncella Sagrada. —Mariana, esta vez la Doncella Sagrada seré yo. Por lástima, te regalo a esos tres machos inútiles y discapacitados. Contengo mi inmensa alegría. ¿Qué tiene de bueno ser encerrada como herramienta de reproducción? Hay que saberlo: en una sociedad primitiva, el que manda es el más fuerte.
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Sombras del Corazón

Sombras del Corazón

Después de que la ex de mi esposo me empujara, tuve complicaciones graves al dar a luz a nuestro segundo hijo y morí en la esquina de la escalera del hospital de los Hesselink. Antes de morir, mi hijo de seis años lloró sin parar, rogándole a su papá, Marc Hesselink, que me ayudara. La primera vez, él solo se burló: —Tu mamá se volvió más inteligente… ahora usa al niño para hacerse la víctima y engañar a todos. Después de eso, le soltó la mano a nuestro hijo y se fue como si nada. La segunda vez, nuestro hijo le dijo que no paraba de sangrar. Marc se fastidió: —Qué llorona. Solo es un aborto, no es para tanto. Siempre tan dramática. Luego sacó al niño de la habitación y le ordenó al médico que nadie se acercara a ayudarme. —Es culpa mía por mimarla tanto. Si no la dejo sufrir un poco, nunca va a aprender. La última vez, nuestro hijo se arrodilló frente a Angie Pavard y le rogó con desesperación. Marc estalló de furia y mandó a sus guardias a maltratar a nuestro hijo. Lleno de heridas, lo arrastraron fuera de la habitación, dejándolo ahí tirado para que se burlaran de él. —Si vuelves a molestar a Angie mientras se recupera, saco a tu mamá de la familia Hesselink y no la vas a ver nunca más. Aun así, nuestro hijo arrastró su cuerpecito de regreso hasta donde yo estaba, dejando una línea de sangre tras de sí. Esta vez, como él quería, tanto mi hijo como yo terminamos muertos. Y ya no vamos a volver a verte nunca... nunca más.
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El Don Me Traicionó y Me Perdió

El Don Me Traicionó y Me Perdió

Por culpa de Sofia Smith, Luca Vitale y yo pasamos tres años entre rupturas y reconciliaciones. Yo ya estaba exhausta, rota por dentro y completamente desesperada, así que al final elegí a Marco Rossi, el Don que llevaba años insistiendo en conquistarme. Estuvimos juntos cinco años. Él siguió amándome como el primer día, y yo también creí, con toda el alma, que no me había equivocado al elegirlo. Pero todo se vino abajo en la despedida de soltero, una semana antes de la boda. Su hombre de confianza estaba tan borracho que habló de más. —Señor, no puedo creer que Anna de verdad se haya enamorado de usted. ¿Ella sabe que usted solo se casa con ella para que Sofia pueda quedarse con Luca? Marco esbozó una sonrisa, pero no lo negó. —Mientras Sofia pueda quedarse con Luca, me da igual con quién me case. La verdad, al principio me acerqué a Anna por interés, pero después sí terminé enamorándome de ella. Y ni se te ocurra decirle nada de esto a Anna. Ya sabes que lo que más odia es que la engañen. Si se entera, me va a dejar como dejó a Luca. Y eso no me conviene en lo más mínimo. Me sequé las lágrimas, me di la vuelta y acepté el matrimonio por alianza familiar.
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