Filtrar por
Estado de actualización
TodoEn cursoCompletado
Ordenar por
TodoPopularRecomendaciónCalificacionesActualizado
El día que mi récord de supervivencia fue 0

El día que mi récord de supervivencia fue 0

Después de quedar atrapada en una explosión en los muelles, quedé vinculada al Programa de Supervivencia. Me concedió veinticinco años y cuatro objetivos asignados. Si la puntuación de amor o la puntuación de vínculo de cualquiera de ellos llegaba al 100 %, podría despertar en mi mundo real. Pero fracasé con los cuatro. Porque todos los objetivos a los que intenté acercarme terminaron volcando su corazón hacia Sophia Lane, la protagonista de este mundo. Decían que mi dolor era una actuación. Decían que mis lágrimas eran una forma de manipulación. Aseguraban que solo fingía estar al borde del colapso para que me eligieran a mí en lugar de a Sophia. Pero si nunca me amaron, ¿por qué perdieron el control cuando mi misión fracasó y decidí abandonar este mundo para siempre?
6.8K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 204 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio

Un Mango Fue el Final de Nuestro Matrimonio

A los siete años, papá llevó a casa a una mujer hermosa y fue ella quien me regaló una caja de mangos. Ese mismo día, mamá me vio comerlos con tanto gusto. Firmó los papeles del divorcio sin decir nada y, poco después, se lanzó del edificio. Desde entonces, el mango se convirtió en la pesadilla que me acompañaría toda la vida. Por eso, el día de mi boda le dije a mi esposo, Héctor Preciado, que si algún día quería divorciarse, solo tenía que regalarme un mango. Él me abrazó sin responder y, desde ese momento, el mango también se volvió su tabú. Cinco años después de casarnos, en Nochebuena, su amiga de la infancia dejó un mango sobre su escritorio. Ese día, Héctor anunció que cortaba toda relación con Violeta Sánchez y la despidió de la empresa. Y ahí sí creí, sin dudarlo, que él era el hombre indicado para mí. Hasta que, seis meses después, regresé del extranjero tras cerrar un trato de cien millones de dólares. En la cena de celebración, Héctor me pasó una bebida. Y, cuando ya me había tomado la mitad del vaso, Violeta, la mujer a la que había despedido de la empresa, apareció detrás de mí con una sonrisa provocadora y preguntó en tono despreocupado: —¿Está bueno el jugo de mango? Me giré para mirar a Héctor con incredulidad. Él apenas contenía la risa. —No te enojes —dijo—. Violeta insistió en que te hiciera esta broma. —No te di un mango, solo jugo de mango. Luego añadió, como si nada: —Pero, creo que Violeta tiene razón: que no comas mango es una manía tuya. —Mira lo feliz que estabas tomándolo hace un momento. Mi expresión se endureció. Levanté la mano, le arrojé el resto del jugo en el rostro y me di media vuelta para irme. Porque hay cosas con las que no se bromea. El mango no lo es. Y mi decisión de divorciarme, tampoco.
2.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 51 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro

Le Dio Mi Luna de Miel a Otro

Mi esposa, Norma Estévez, presidenta de la compañía, se enteró de que yo le había cedido a Manuel Anaya, su asistente favorito, un proyecto valuado en diez millones de dólares. Creyó que esos tres meses de ley del hielo por fin habían funcionado. Feliz de la vida, fue ella quien me propuso irnos al extranjero de luna de miel. Pero, en cuanto Manuel se enteró, se llenó de celos y armó un escándalo diciendo que iba a renunciar. Norma, que siempre lo consentía, entró en pánico. Después de pasarse tres días y tres noches consintiéndolo, volvió a cancelar nuestra luna de miel con la excusa de un viaje de negocios y le dio a él el otro boleto. Más tarde, me explicó con total indiferencia: —El amor es lo de menos. El trabajo es lo más importante. Como presidenta, debo poner la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposo, deberías entenderlo, ¿no? Miré la publicación que Manuel acababa de subir a sus redes, junto con una foto de ellos dos con las cabezas juntas, haciendo un corazón con los dedos. No dije nada, solo asentí. Norma creyó que me había vuelto más generoso y comprensivo, y pareció quedar muy satisfecha. Incluso aseguró que, cuando regresara al país, me lo compensaría con una luna de miel aún más romántica. Pero ella no sabía que yo ya había presentado mi renuncia. Y tampoco sabía que el acuerdo de divorcio ya llevaba estampada su firma. Entre ella y yo, ya no habría ningún después.
913 vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 21 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron

Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron

Mi mejor amiga y yo nos casamos el mismo día con los hermanos Alcázar. Por coincidencia, incluso quedamos embarazadas al mismo tiempo. Yo me casé con el hermano mayor, un reconocido psicólogo; ella, con su hermano menor, un prodigio de la medicina. Debido a las molestias del embarazo, Sebastián decidió manejar y llevarme para realizarme un chequeo prenatal. Pero a mitad del camino, una sola llamada de su ex, la mujer que nunca superó, bastó para que cambiara de rumbo y me dejara atrás. Llorando, me aferré a su brazo. —Sebastián, te lo suplico… afuera está lloviendo a cántaros. ¿Puedes llevarme primero al hospital? Él apartó mi mano con impaciencia. —Ella se cortó la muñeca. ¡Podría morir! ¿Puedes dejar de ser tan inmadura? Tengo que ir a vendarla. Tú puedes ir sola al hospital. La lluvia caía como si el cielo se estuviera rompiendo. Y Sebastián me dejó sola en plena carretera. No tuve más opción que llamar a mi mejor amiga para que viniera por mí. Nunca imaginamos que, en el camino, un enorme camión de carga se lanzaría directo contra nosotras. Mientras perdía el conocimiento, la escuché llorando, llamando a su esposo… Pero lo único que recibió fueron reproches. —No inventes tonterías, Elena. Solo porque estoy acompañando a Daniela, ¿ahora vas a mentir sobre un accidente? Al final, fueron unos desconocidos que iban pasando quienes llamaron a la ambulancia. Gracias a ellos, sobrevivimos, pero las dos perdimos a nuestros bebés. Cuando despertamos en el hospital, nos miramos y sonreímos amargamente. —¿Te vas a divorciar? —Sí.
1.3K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 38 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Luna de Miel: el Precio del Esposo

Luna de Miel: el Precio del Esposo

Mi esposo, Alejandro Montoya, el presidente del grupo, creyó que los tres meses de frialdad calculada que, por iniciativa propia, me impuso finalmente habían dado resultado, cuando se enteró de que yo había cedido voluntariamente un proyecto millonario a su asistente favorita. Convencido de que ya me había “domado”, propuso llevarme a Nordella para nuestra luna de miel. Pero cuando Sofía Vega, la asistente a la que más consentía, se enteró, los celos la desbordaron y armó un escándalo, amenazando con renunciar a la empresa. Mi esposo, que siempre la había consentido, entró en pánico. Después de pasar tres días y tres noches atendiendo sus caprichos, usó un viaje de negocios como excusa para cancelar nuevamente nuestra luna de miel y entregarle el otro boleto a Sofía. Mas tarde, me explicó todo con total indiferencia. —El amor y los sentimientos son cosas sin importancia, lo importante es el trabajo. Como jefe, debo poner a la empresa en primer lugar. Tú eres mi esposa, deberías apoyarme, ¿no? Miré el celular, en el último estado de Sofía, aparecía una foto de ambos, con las cabezas juntas y las manos formando un corazón, como una pareja enamorada. No dije nada, solo asentí. Alejandro creyó que me había vuelto comprensiva y madura. Quedó muy satisfecho e incluso prometió que, al regresar al país, me compensaría con una luna de miel aún más romántica. Lo que no sabía era que yo ya había presentado mi renuncia. Y que él mismo había firmado, hacía tiempo, el acuerdo de divorcio. Entre él y yo, ya no existía ningún futuro.
6.4K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 134 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Domando al CEO

Domando al CEO

Ethan Choi
[Contenido para adultos] Durante casi cuatro años, Ella Stanford ha trabajado como la secretaria de Javier Summers, y durante la mayor parte de ese tiempo, ha luchado contra sus sentimientos por él. Jave era innegablemente sexy, pero también era un playboy despiadado. Él nunca le ha prestado atención, por lo que la lucha es solo por su cuenta. Eso hasta que en su elegante fiesta de cumpleaños se presentó con un vestido rojo sorprendentemente hermoso y un inesperado accesorio de mano: otro hombre. Un viaje de negocios a Sicilia, Italia con Jave los acercará más. Jave incluso fingirá ser su prometido para ahuyentar al pretendiente no deseado de Ella. Esto los llevará a una relación intensa y apasionada. Pero cuando la pasión termine en un embarazo no planeado, ¿sucumbiría el salvaje CEO al matrimonio? Contiene escenas sexuales y uso de palabras fuertes.
105.9K vistasEn cursoAñadido a la biblioteca 234 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
4.8K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 124 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Papi Alfa, por favor no pares

Papi Alfa, por favor no pares

Sia Bennett pensó que conocer al despiadado Alfa de La Cumbre sería solo una formalidad. Hasta que lo olió: cedro, pólvora y puro, y auténtico, pecado. Kaelen Voss es su Compañero Destinado. Así como también es el prometido de su madre. De día, Kaelen interpreta el papel del padrastro frío y distante. Pero de noche, él invade su espacio personal; sus oscuros susurros y caricias robadas la empujan a la locura. —Sé una buena chica, Sia —le advirtió, mientras su mano se deslizó peligrosamente hacia lo alto de su muslo por debajo de la mesa donde se celebra la cena familiar—. Y no dejes que mami te oiga gritar. Atrapada entre la lealtad hacia su madre y un vínculo de compañeros que exige el amor de su compañero, Sia está librando una batalla perdida. Porque en esta casa, el Alfa siempre come primero.
24.1K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 675 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
El Borracho que Me Hizo Su Reina

El Borracho que Me Hizo Su Reina

Invité a mis compañeros a un bar para divertirnos, pero al momento de pagar descubrí que no tenía saldo suficiente. Desesperada, caminé hacia el reservado VIP donde estaba sentado aquel hombre guapísimo. —Cúbreme la cuenta. Luego te transfiero. El hombre me miró con una frialdad fingida. —Señorita, ¿nos conocemos? Le arrebaté la copa de la mano. —No. Pero pregúntale a tu guardaespaldas cuántas veces me ha pedido ayuda por tu culpa. Ya te he sacado de apuros varias veces. ¿Tanto te cuesta devolverme el favor aunque sea una vez? El hombre puso cara de no entender nada, pero el guardaespaldas que estaba a su lado se llevó una mano a la cara. —Señor, es verdad. Cada vez que usted se emborracha, no deja que nadie se le acerque. Solo a ella la deja acercarse. Para poder llevarlo a casa, he tenido que llamarla varias veces y pedirle ayuda.
2.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 56 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
Tercera vez: la eligió… yo me fui

Tercera vez: la eligió… yo me fui

Durante seis años, esperé para convertirme en la compañera marcada y Luna oficial del Alfa Kael. La primera vez, Lyra, la compañera de su difunto hermano, llamó llorando por un ataque de renegados. Él me dejó en el altar y corrió a salvarla, pero resultó que ella solo se había perdido mientras caminaba por el bosque. La segunda vez, nunca se presentó porque Lyra había amenazado con suicidarse. Más tarde descubrí que él le había entregado el collar de la Luna porque la loba de ella necesitaba más protección que la mía. La tercera vez, fui a buscarlo y lo encontré en su cita prenatal, con la mano sobre el vientre de ella. Él no sabía que yo también estaba esperando un cachorro suyo. Con el corazón roto, decidí irme. Después de que desaparecí, él se volvió loco buscándome.
4.0K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 99 veces como solo tú
Leer
+Biblioteca
ANTERIOR
1
...
2223242526
...
47
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status