Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
Diego presionaba a Carla contra la pared húmeda del callejón, el cuerpo musculoso de él pegado al de ella como una segunda piel sudorosa y caliente, la polla erecta y gruesa ahora libre del pantalón, palpitando contra el vientre expuesto de ella, el pre-semen escurriendo en hilos pegajosos que ensuciaban la fina camisola de seda. El beso de ellos era una batalla feroz y mojada, lenguas entrelazándose con urgencia animal, saliva mezclándose y goteando por las barbillas, el sabor salado de sudor y deseo llenando la boca de ella. Carla sentía el olor de él invadiendo sus fosas nasales —una mezcla cruda de cuero viejo, cigarrillo apagado y el almizcle masculino de la erección creciente, que la h