Filtrar por
Estado de actualización
TodoEn cursoCompletado
Ordenar por
TodoPopularRecomendaciónCalificacionesActualizado
Ya no quedan cristales, Alfa

Ya no quedan cristales, Alfa

Durante sesenta y seis noches de luna llena, el Alfa Zephyr me colmó de elaborados rituales de cortejo, suplicándome que aceptara ser su compañera. En la sexagésima séptima… finalmente dije que sí. La noche en que consagramos nuestro vínculo de apareamiento, le entregué una bolsita encantada con sesenta y seis cristales de luz de luna. Hicimos un trato: cada vez que rompiera mi corazón, yo aplastaría uno. Ese era el precio de mi perdón. En los seis años desde que nos unimos, rompió mi corazón una y otra vez por su amiga de la infancia, Chloe. Y cada vez… yo aplastaba un cristal. Cuando el cristal número sesenta y cuatro se convirtió en polvo, Zephyr por fin pareció notar que algo no estaba bien. Dejé de decirle que mantuviera su distancia con Chloe. Dejé de necesitar que estuviera a mi lado. Pero cuando intentó dejarme por esa Omega una vez más, lo sujeté del brazo. —Vas a ir con ella… ¿Debería aplastar otro cristal por esto? Zephyr se quedó inmóvil, con el cansancio reflejado en el rostro. —Haz lo que te dé la gana. De todos modos, te quedan muchos. Solo asentí, observando su espalda mientras desaparecía. Él todavía creía que los cristales de luz de luna eran infinitos. No tenía idea… de que solo quedaban dos en la bolsita.
1.1K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 30 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

¿El precio de no elegirme? ¡Su locura!

El día del divorcio, solo me llevé la ropa de la boda. La casa, el auto, el dinero, las hijas... todo se lo dejé a mi esposo, Daniel Vegas. Él me miró con sorpresa y esbozó una sonrisa burlona: —¿Estás segura? Criaste a las tres niñas con tus propias manos, ¿tampoco las quieres? —Si de verdad no quieres nada, tampoco te pediré la pensión alimenticia. Así será justo. Firmé rápido los documentos del divorcio y dije con tono sereno: —Sí, muy justo. Daniel dudó un momento antes de estampar lentamente su firma. —Si te arrepientes, puedes... Interrumpí su frase con un gesto de la mano y me fui sin volver la mirada. Daniel siempre decía que me casé con él por dinero e influencia, e incluso intentó atarlo a través de los hijos. Pero ya no importaba. Cuando al fin viera mi cadáver, lo entendería.
4.8K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 124 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
La lujuria del dragón

La lujuria del dragón

—¿Por qué me has elegido?—Porque eres valiosa para mí —respondió, su voz oscura y peligrosa rozándome la piel de un modo que hizo que se me acelerara el corazón y me doliera el alma.—No te pertenezco a ti ni a ningún hombre —repliqué, temblando mientras me mantenía firme.—¿Quién ha dicho que yo sea un hombre?*****La princesa Evie Stanton vivía una vida de lujo que detestaba con pasión. Nada era bonito cuando se trataba de la alta sociedad y cuando su padre intentó obligarla a casarse con un hombre que le doblaba la edad, supo que tenía que salir de allí. No sabía que el capitán Thane, un príncipe dragón en busca de venganza, le había echado el ojo. El amor a menudo nos encuentra de la forma más misteriosa, y estos dos enemigos se unen para encontrar la forma de ganarse la libertad. ¿Serán capaces de dejar a un lado sus diferencias por amor?"La lujuria del dragón" es obra de Claire Wilkins, autora de eGlobal Creative Publishing.
9.945.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 1.5K veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

Una empleada de mi empresa se fue a desahogarse en TikTok porque, según ella, yo no le aprobaba la licencia por matrimonio. “Tenemos un bajo índice de matrimonios, una baja natalidad, y es culpa de ustedes, malditos capitalistas. ¡Ni siquiera me apruebas la licencia por matrimonio! ¿Para ti solo soy una esclava? Me creí tus mentiras, eso de ‘vamos a ser una empresa de puras mujeres, una empresa amigable con las mujeres’, y mírate ahora: se te cayó la máscara; ya se te vio la cara de capitalista que exprime a la gente hasta dejarla seca.” El video explotó de la nada; un montón de jóvenes se sintieron identificados y se me fueron encima en redes, al punto de que hasta me mandaron navajas por correo. Yo, como jefa, me lancé a hacer un live y me le fui directo contra ella. “Lo siento, pero la licencia por matrimonio de Blanca no la voy a aprobar. Puede denunciar ante el Ministerio de Trabajo y pedir una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, puede demandarme en un juzgado laboral si quiere.” El live reventó de gente. Entre los que la apoyaban, aparecieron supuestos abogados y hasta se ofrecían a ayudarla gratis a demandarme, pero Blanca se quedó con el gesto tenso, como si no tuviera salida. “Yo solo quería mi licencia; nunca pensé en renunciar, y mucho menos en demandar a Samantha…”
2.7K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 108 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
El Borracho que Me Hizo Su Reina

El Borracho que Me Hizo Su Reina

Invité a mis compañeros a un bar para divertirnos, pero al momento de pagar descubrí que no tenía saldo suficiente. Desesperada, caminé hacia el reservado VIP donde estaba sentado aquel hombre guapísimo. —Cúbreme la cuenta. Luego te transfiero. El hombre me miró con una frialdad fingida. —Señorita, ¿nos conocemos? Le arrebaté la copa de la mano. —No. Pero pregúntale a tu guardaespaldas cuántas veces me ha pedido ayuda por tu culpa. Ya te he sacado de apuros varias veces. ¿Tanto te cuesta devolverme el favor aunque sea una vez? El hombre puso cara de no entender nada, pero el guardaespaldas que estaba a su lado se llevó una mano a la cara. —Señor, es verdad. Cada vez que usted se emborracha, no deja que nadie se le acerque. Solo a ella la deja acercarse. Para poder llevarlo a casa, he tenido que llamarla varias veces y pedirle ayuda.
2.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 56 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
Secreto Ciclista En La Montaña

Secreto Ciclista En La Montaña

Tengo dos genitales masculinos. El doctor me dijo que mi caso era rarísimo, una enfermedad incurable. Tampoco es que sea tan grave; ahí abajo tengo algo diferente a los demás y es bastante salvaje. Pero a mí eso me arruinó la vida. Cada vez que llevaba a una mujer a casa, en cuanto me bajaba los pantalones y ella veía los dos mienbros, salía corriendo, muerta de miedo. Mi amigo, Darío, sabía lo desesperado que estaba y me invitó a unirme a un club de ciclismo. Al principio no le di importancia. ¿Qué tiene de divertido estar en bicicleta? Pero él me dijo: —No subestimes este club; está lleno de mujeres. Cuando subamos a la montaña de noche y esté tan oscuro que no se vea nada, ahí aprovechas para cogértelas. Las dejas bien contentas; te garantizo que no se van a resistir, y ya con eso la vida va a ser una maravilla, ¿no? Me ganó la calentura y acepté ahí mismo.
4.6K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 133 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
Tabú: Ataduras y Pecados

Tabú: Ataduras y Pecados

+21 Contenido explícito, tabú y adictivo. Te vas a arrepentir. Y aun así, vas a querer más. Ella gemía, incluso cuando sabía que estaba mal. Él apretaba más fuerte, entraba más hondo, y ella pedía más. En Tabú: Ataduras & Pecados, te lleva por caminos donde el deseo sabe a pecado, huele a cuero, suena a cadenas y pesa como nombres que no deberían estar en tu cama. Aquí, el placer es crudo, prohibido, caliente como hierro al rojo vivo. Son relatos que mezclan sumisión y poder, sangre y lujuria, ataduras físicas y emocionales, cuerpos que se reconocen incluso cuando el mundo dice que no deberían. Hermanos. Padrastros. Profesores. Alumnas. Cada historia es una invitación indecente, y la vas a aceptar. Esta colección no es para débiles. Es para quienes gozan con la conciencia sucia, el cuerpo marcado y el alma en llamas.
19.8K vistasEn cursoAñadido a la biblioteca 553 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
Amor Devorado por el Fuego

Amor Devorado por el Fuego

El día de mi cumpleaños, yo, Luna García, y mi hermana adoptiva Susana García sufrimos un accidente automovilístico. Las llamas ya me habían consumido, pero mi prometido, Manuel Sánchez, señaló el asiento del copiloto y gritó a los socorristas: —¡Salven a Susana primero! ¡Tiene un problema cardíaco! Al despertar, mi rostro estaba desfigurado y los médicos me dieron un mes de vida como máximo. Más tarde, por el bien de los intereses de ambas familias, todos decidieron que Susana se casaría en mi lugar con mi prometido. Manuel, con el corazón apretado, acarició los vendajes que cubrían mi cara y me hizo una promesa: —Cuando te mejores, la posición de señora Sánchez seguirá siendo tuya. Yo acepté con una sonrisa. Incluso regalé, como obsequio prenupcial para ella, todas mis acciones, propiedades y las obras de arte que no había revelado al público. Gracias a mis pinturas, ella se convirtió en una artista renombrada, admirada por todos. Durante una entrevista con los periodistas, nuestra madre, Irene Jiménez, lloró emocionada: —¡Menos mal que no le pasó nada a ella en el accidente! ¡Si no, nuestra familia habría perdido a una genia! Manuel también anunció a los cuatro vientos que ella sería la única y legítima esposa de la familia Sánchez. Lo que no sabían era que la verdadera genia los observaba desde las sombras, con una mirada gélida. Y todas aquellas cosas que yo misma les había regalado, desde el principio, no fueron más que ofrendas que preparé para mi venganza.
1.7K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 36 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
Los Dedos Milagrosos del Doctor Vidal

Los Dedos Milagrosos del Doctor Vidal

Pensé en mi futuro con mi novio y decidí ir al hospital para tratar mi estrechez congénita. Sin embargo, el médico que me atendió resultó ser amigo de mi novio. Para colmo, el tratamiento que propuso hizo que me sonrojara y me puso muy nerviosa. —Durante el tratamiento será inevitable que tengamos bastante contacto íntimo. —Por ejemplo, besos, caricias y también…
327 vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 9 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
El Precio De Traicionar A La Reina

El Precio De Traicionar A La Reina

Riven, mi compañero destinado, era el Alfa de una manada patética al borde del colapso. Durante cinco años fui su sombra, su estratega. Levanté su manada de la nada hasta que la Alianza nos reconoció, y estábamos listos para trasladarnos a las tierras fértiles. Riven prometió que celebraríamos nuestra ceremonia de unión en cuanto nos instaláramos en el nuevo territorio. Sin embargo, durante el banquete de celebración, la noche anterior a la mudanza, me arrojó a una celda. Anunció públicamente que Jenna, la loba que llevaba a su cachorro en el vientre, sería la Luna de la manada. No podía dar crédito. Le grité, pero él me hizo una mueca de desprecio y señaló un cristal que vibraba con magia oscura. —¡Jenna ya tiene pruebas de tu traición! Te acostaste con otros Alfas para conseguir su apoyo. ¡Me das asco! Le supliqué. Pero él me cortó la mejilla con el borde de plata de la carta de disolución de vínculo, apartándome formalmente de su lado. Pero él no sabía quién era yo en realidad. Soy la hija del Rey Alfa. Las estrategias, el poder, las alianzas... nada de eso era suyo. Todo era mío. Así que lo recuperé todo.
2.2K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 81 veces como te amé nada más
Leer
+Biblioteca
ANTERIOR
1
...
7891011
...
50
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status