El amor no se puede forzar
Sin decirlo directamente, me borraba de la ecuación familiar y, de paso, se ganaba el corazón del hermano que una vez me adoró.
Julio, joven y emocional, se quedó sin palabras. Tenía frente a él a una protagonista de drama coreano, frágil, dulce, necesitada. En ese instante, juró en silencio que la cuidaría por el resto de su vida.
Papá y mamá, encantados con la escena, propusieron salir todos juntos al día siguiente. Un paseo familiar para darle la bienvenida a Julio.