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Capítulo 2

Penulis: Circle Master
Kate brillaba de orgullo en el altar. Llevaba puesto el vestido que Cole mandó a hacer a su medida y se pavoneaba con una arrogancia insoportable a cada paso.

Al notar mi mirada en ella, sus dedos tocaron, con toda la intención, la piedra lunar en su pecho. Un gesto territorial bastante obvio. Cole notó que no le quitaba la vista de encima y se acercó a toda prisa con la ansiedad pintada en la cara.

—Wendy, no te enojes con ella —murmuró—. Cuando por fin celebremos nuestra ceremonia, mandaré a hacer una joya mil veces mejor para ti.

Antes de darle una respuesta, Kate invadió mi espacio.

Traía la cabeza gacha, borrando cualquier rastro de la superioridad que había visto antes. Se encogió a espaldas de Cole, fingiendo miedo, y asomó la cabeza por encima de su hombro con los ojos inundados de lágrimas.

—Wendy, perdóname. De verdad no sabía que este collar valía tanto para ti. Si te hace sentir mejor, me lo voy a quitar ahora mismo.

Por su forma de juguetear con el broche, pude percibir que no tenía ganas de devolvérmelo. Pero yo no le iba a dar el gusto de interrumpir su actuación. Al final, Cole mordió el anzuelo y le detuvo sus manos.

—Ni se te ocurra. Wendy no es una loba celosa —aseguró él—. Lo que se da de corazón no se devuelve.

Como si eso no fuera suficiente para pisotearme, Cole alzó la voz para el público y volteó a mirar a Kate.

—¡Ese collar es mi regalo oficial de ceremonia para ti! —anunció—. Lúcelo con orgullo. Es el símbolo de nuestro amor, fiel e inquebrantable.

Las comisuras de los labios de Kate temblaron y luego formaron una sonrisa que delataba su victoria sobre mí. Sus dedos se aferraron a la piedra lunar. Esa falsa timidez de hace un instante se esfumó. Ella me dedicó una mueca de burla.

La multitud entera comenzó a aplaudir con fuerza.

—¡Por fin! ¡Ya era hora de verlos unidos! —festejó alguien en el público.

—Cole y Kate se amaban desde que eran unos cachorros... es una historia perfecta. Me muero de envidia —suspiró una loba.

—Con un Alfa y una Luna como ellos, esta manada va a llegar muy lejos —dijo un lobo que estaba cerca de mí.

Cole frunció el ceño al escuchar los murmullos. Se acercó a mí y bajó la voz todo lo que pudo.

—Wendy, no le hagas caso a estos idiotas. Tú vas a ser la Luna de mi manada. Lo sabes mejor que nadie. Todo esto, bueno... solo le sigo la corriente a Kate por su salud.

Al ver que no le respondía, su tono se volvió más desesperado.

—Wendy, te juro que no hay nada entre Kate y yo —insistió el mentiroso—. Solo es mi amiga de la infancia. Me volvía loco la idea de verla morir llena de frustración.

Miré cada rasgo de su cara y esa asquerosa ansiedad que brillaba en sus ojos me provocó un sentimiento amargo, lo suficiente como para revolverme el estómago.

Fui muy clara con él desde el día uno: la Ceremonia de Emparejamiento lo era todo para mí.

Mi manada, los del territorio de Blood Moon, valoraba la lealtad y la pureza de corazón por encima de cualquier cosa. Y como su princesa, me criaron bajo esa estricta regla de vida.

Al descubrir el vínculo y saber que Cole era mi compañero destinado, sentí miedo. Yo ya sabía de la existencia de Kate en su vida.

¿Pero qué me juró Cole en aquel entonces?

Me vendió el cuento de su amor incondicional, prometiendo no dudar jamás de mí. Me entregó todo su mundo en bandeja de oro. Mandó a Kate muy lejos, directo a otra manada, solo para disipar mis inseguridades.

Cuando caí enferma de gravedad, trepó por la roca de un acantilado en busca de hierbas medicinales para mí. Regresó con el cuerpo bañado en sangre y lleno de golpes. Para acelerar mi sanación, peleó a muerte contra la bestia más salvaje del territorio con el único propósito de traerme un cuenco con su sangre.

Y luego, justo en el último segundo en que bajé la guardia para confiar en él... Cole eligió a Kate frente al altar sin pensar en mí. Estaba a un paso de largarme de ahí cuando los gritos de la multitud me acorralaron desde todos los frentes.

—¡Alfa! ¡¿Por qué no besas a Kate?! ¡¿Acaso te da vergüenza?! —lo retaron.

Lo miré a los ojos sin parpadear. Al principio se notaba su incomodidad. Pero al ver los ojos de víctima de Kate, la besó sin remordimiento alguno.

Me tomé el resto de mi champán de un solo trago y le hice una seña a uno de mis guardias.

Tiempo atrás, para alimentar el frágil ego de Cole, yo cerré un trato con el líder de la Alianza para regalarle a su manada una lista de privilegios exclusivos. Derechos únicos de los que gozaba la manada de Blood Moon: Derecho de primera compra, prioridad en las subastas de recursos, acceso libre al Manantial Sagrado. Todo ese botín se lo di para que se sintiera digno de estar a mi nivel.

Pero él creyó que mi generosidad garantizaba mi estupidez... y era evidente su seguridad al creer que tenía el derecho a pisotear mi posición frente a toda su manada.

—Publiquen un anuncio oficial sobre la ceremonia de Cole —le ordené a mi guardia con furia—. Asegúrense de que hasta el último miembro de la Alianza se entere de que su Luna no soy yo.

Hice una pausa para saborear el peso de mi sentencia, pero luego decidí meterle más leña al fuego:

—Y díganle al líder de la Alianza que le revoque a Cole todos y cada uno de sus malditos privilegios. ¡Con efecto inmediato, ya!

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