Kate brillaba de orgullo en el altar. Llevaba puesto el vestido que Cole mandó a hacer a su medida y se pavoneaba con una arrogancia insoportable a cada paso.Al notar mi mirada en ella, sus dedos tocaron, con toda la intención, la piedra lunar en su pecho. Un gesto territorial bastante obvio. Cole notó que no le quitaba la vista de encima y se acercó a toda prisa con la ansiedad pintada en la cara.—Wendy, no te enojes con ella —murmuró—. Cuando por fin celebremos nuestra ceremonia, mandaré a hacer una joya mil veces mejor para ti.Antes de darle una respuesta, Kate invadió mi espacio.Traía la cabeza gacha, borrando cualquier rastro de la superioridad que había visto antes. Se encogió a espaldas de Cole, fingiendo miedo, y asomó la cabeza por encima de su hombro con los ojos inundados de lágrimas.—Wendy, perdóname. De verdad no sabía que este collar valía tanto para ti. Si te hace sentir mejor, me lo voy a quitar ahora mismo.Por su forma de juguetear con el broche, pude perci
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