Mariana había bebido bastante. Estaba recargada en la silla, con las mejillas ligeramente sonrojadas y los ojos entreabiertos.Camila no estaba mucho mejor. Estaba ladeada en la silla, todavía con la copa en la mano, insistiendo en que abrieran otra botella.Las dos estaban mareadas y hablaban a ratos, sin mucha coherencia.Hace un momento, Mariana todavía se estaba riendo. Camila la había hecho reír tanto que terminó recargada sobre la mesa, con los hombros temblando.Camila también se reía. A medio ataque de risa, sacó el celular y dijo que iba a grabarla para enseñárselo al día siguiente, cuando ya estuviera sobria.De pronto, el celular vibró sobre la mesa.Mariana lo tomó y abrió la conversación con Rafael.La sonrisa todavía estaba congelada en su rostro, pero su mirada se quedó fija en aquella frase, inmóvil.Camila seguía hablando a su lado, pero ya no escuchaba nada.En esos tres años, nadie le había preguntado si estaba bien.Dinero no le faltaba.La familia García nunca
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