Mariana bajó la cabeza.—Lo siento, señor Enrique. Anoche no descansé bien.Enrique la observó con indiferencia.—Si te dejé salir al aire desde el primer día fue porque, durante la entrevista, vi que tenías chispa y empuje. Pero si no puedes con esto, hay muchas personas esperando una oportunidad.—Lo sé. No volverá a pasar.Enrique la miró durante un rato. Su mirada descendió por su rostro.Era cierto, era hermosa.Apartó la vista, volvió a recargarse en la silla y su tono se suavizó un poco.—Te estoy llamando la atención porque tienes suerte. El 8 de enero habrá una entrevista externa. El entrevistado es el presidente de Vectorium Labs y pidió específicamente que tú lo entrevistaras.Sacó una cajetilla del cajón, tomó un cigarro y lo encendió.Mariana no sabía por qué Enrique había conseguido ese trabajo para ella, pero ya estaba harta de él.Cada vez que él la miraba con esa mirada pegajosa, sentía incomodidad en todo el cuerpo.Eligió sus palabras con cuidado.—Señor Enrique, ya
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