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El Hueco Que Dejó Papá

El Hueco Que Dejó Papá

—Me pica muchísimo. Mi papá salió, ayúdame a rascarme con la cuchara. En la mesa, la hija de mi amigo había comido demasiados ostiones; las hormonas se le alborotaron y el deseo se le desbordó. Llevaba una minifalda; sus piernas se abrieron hacia mí, dejando ver su tentador calzoncito blanco. Llevaba años sin estar con una mujer, y al ver la intimidad ligeramente hundida de la jovencita sentí que el cuerpo me traicionaba. Me desabroché el pantalón, saqué mi hombría y la agité frente a ella. —¿Qué tanto te va a ayudar una cuchara? Ráscate con esto.
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22cm de Clases

22cm de Clases

—Ay sí… sí… qué rico… En el dormitorio de chicas, la muchacha desnuda dejó escapar un sonido parecido a un sollozo. Arqueó el cuerpo delicado hacia adelante, apretó la sábana con las dos manos y se quedó tiesa. La abracé con fuerza hasta que se desplomó sobre la cama sin fuerzas. Y en ese momento giré la cabeza y me crucé con la mirada de su compañera de cuarto. Aquella chica también tenía la cara encendida de vergüenza. Su mano se movía al ritmo de mis embestidas, complaciéndose a sí misma, como si fuera ella a la que yo estuviera cogiendo…
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El Alfa que me dejó sin marca

El Alfa que me dejó sin marca

La ceremonia de marcado había llegado al momento en que debía entregarse la corona de Luna, pero mi compañero solo de nombre seguía negándose a inclinar la cabeza. Una vez que Drake Blackwood me mordiera el costado del cuello y completara la marca, nuestra sexagésima sexta ceremonia por fin se volvería real. Sin embargo, sus ojos permanecían fijos en el teléfono y ni siquiera me miraba. Todo porque su cuñada viuda, Scarlett Moore, había publicado una declaración de ruptura de vínculo una hora antes. Su difunto compañero había sido el hermano mayor de Drake. Según las leyes de la manada, Drake estaba obligado a protegerla. Adjunta a su publicación estaba la imagen de una reserva para un vuelo privado de la manada, que mostraba que aterrizaría en una hora. De pronto, Drake se levantó y anunció en voz baja a los ancianos y a los miembros de la manada que la ceremonia de marcado se pospondría. Luego me dejó allí sola, convirtiéndome en el hazmerreír de toda la manada. Con calma guardé la corona de Luna, con calma me disculpé con los invitados y con calma los despedí a todos. Después, abrí la publicación más reciente de Scarlett en el feed de MoonNet. En la foto, Drake estaba de pie a su lado, ofreciéndole una piedra lunar recién obtenida en una cacería. Esbocé una sonrisa amarga y contacté a mis padres biológicos a través del enlace privado de la manada. —Padre, madre, ahora estoy dispuesta a volver. Aceptaré la alianza de emparejamiento de la manada Frostvale.
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Él Eligió a Otra,  Yo Elegí a Su Hermano

Él Eligió a Otra, Yo Elegí a Su Hermano

El día que Sofía Mendoza perdió a su bebé, Diego Villarreal andaba festejando que su primer amor había vuelto al país. Tres años entregándose y acompañándolo, y para él no había sido más que tener una empleada doméstica en casa. A Sofía se le rompió el corazón y decidió de una vez por todas que se iba a divorciar. Todos sus conocidos sabían que Sofía era de esas mujeres pegajosas, de las que no te puedes quitar de encima fácilmente. —Te apuesto que en un día Sofía ya va a estar de vuelta, suplicando como siempre. Diego respondió: —¿Un día? Eso es demasiado, yo le doy máximo medio día. Desde el momento en que se divorció, Sofía se prometió no mirar atrás jamás. Se propuso a construir una nueva vida, a retomar la carrera profesional que había dejado de lado, y también a conocer personas nuevas. Fueron pasando los días y Diego ya no volvió a ver ni rastro de Sofía en la casa. De repente, él se llenó de pánico. En un evento empresarial, por fin, la vio, rodeada de un montón de gente. Sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia ella. —¡Sofía! ¿Cuándo vas a dejar de hacer drama? Alejandro Montoya, el hermano de Diego, apareció de la nada, protegiéndola, lo empujó para quitárselo de encima y le habló con una frialdad que daba miedo. —No te atrevas a tocar a tu cuñada. Diego nunca había querido de verdad a Sofía, pero para cuando se dio cuenta de que sí la amaba, ya no había espacio para él en la vida de ella.
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Yessenia Garcia Cordova
En unos de los capítulos escribes que Alejandro gusta de Sofía desde hace tiempo la conoció cuando ella caminaba en el mar desde el se enamoro de ella porque te desviste casi al final y h es que Sofía regrese con su ex ella debería quedarse con Alejandro
Paola Lopez Chalarca
Que triste final. A pesar de lo que hizo Diego, lo cual no me gustó, yo pensé qhe iba a tener otro final. Nisiquiera supimos que fue lo que le escribió Alejandro. Camila Rossi porque no cntinua con la historia. Tantos capítulos para que termine tan mal. Eso es una falta de respeto con los lectores.
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Elegiste acabar con nuestro bebé para salvar a tu amante

Elegiste acabar con nuestro bebé para salvar a tu amante

Con nueve meses de embarazo, un exempleado, que guardaba un profundo rencor tras haber sido despedido para darle ese puesto a mi esposo, me llevó a la fuerza a la azotea del edificio y me asestó decenas de puñaladas. Mi marido, Víctor Escobar, capitán de un escuadrón de rescate, prefirió movilizar a todo su personal para impedir que Raquel Herrera, su exnovia, sumida en una depresión, le prendiera fuego a su departamento. No le supliqué que viniera a rescatarme. En mi vida anterior, precisamente porque lo había llamado suplicándole ayuda, él había dejado desprotegida a Raquel y había ido corriendo a salvarme. Mi bebé y yo logramos sobrevivir, pero ella, después de prenderle fuego a su departamento, murió consumida por el incendio. En apariencia, Víctor no me había guardado ningún rencor. Incluso llegó a reservarme una suite de maternidad privada. Sin embargo, el mismo día que di a luz, me amarró ¡y nos acuchilló sin piedad, a mí y a mi bebé recién nacido! —¡Ese día tú y ese tipo se pusieron de acuerdo para engañarme, ¿no es así?! ¡Tus «heriditas» no eran nada graves! ¡Ni de chiste te ibas a morir! —exclamó, fuera de sí—. ¡Pues, si tanto te encanta que te apuñalen, entonces, te daré el gusto! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que me habían tomado como rehén. Pero, esta vez, tomé una decisión: lo dejaría correr para salvar a su Raquel.
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Amante En La Sombra

Amante En La Sombra

Pasé tres años enamorada de Santiago Mendoza, el mejor amigo de mi hermano. Él jamás quiso hacer pública nuestra relación. Pero nunca dudé de su amor. Después de todo, tras haber estado con 99 mujeres, desde que estaba conmigo ni siquiera miraba a otras. Incluso si solo era un simple resfriado, él dejaba proyectos de millones de dólares en el acto y volaba a casa para cuidarme. Llegó mi cumpleaños. Feliz, me preparaba para contarle a Santiago que estaba embarazada. Pero por primera vez, se olvidó por completo de mi cumpleaños y desapareció sin dejar rastro. La sirviente me dijo que había ido al aeropuerto a recibir a alguien muy importante. Me dirigí al aeropuerto. Allí lo vi, con un ramo de flores en las manos y el rostro tenso, esperando a una joven. Una joven que se parecía mucho a mí. Más tarde, mi hermano me contó que ella era el primer amor que Santiago nunca podría olvidar. Santiago se enfrentó a sus padres por ella, y cuando ella lo dejó, perdió la cabeza y buscó 99 parecidas para sobrellevar el dolor. Mi hermano lo dijo con admiración, conmovido por lo profundo que podía ser Santiago. Lo que no sabía era que su propia hermana era solo una más entre esas sombras del pasado. Los observé a los dos durante un largo, largo rato. Luego, di media vuelta y volví al hospital. —Doctor, no quiero tener a este bebé.
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El arrepentimiento del Don tras mi partida

El arrepentimiento del Don tras mi partida

En mi quinto año de matrimonio con el Don de una poderosa familia mafiosa, descubrí que el amuleto de protección que me regaló me provocaba dolores de cabeza cada vez que lo llevaba conmigo. Como cirujana, esto me alarmó. Tomé los pequeños sobres que encontré dentro del amuleto y los llevé al laboratorio de toxicología del Hospital Kosley. El médico los inspeccionó y me dijo que contenían un tipo de veneno de acción lenta que no solo daña el cuerpo de la víctima, sino que también la vuelve infértil después de un tiempo. Lloré y exclamé: —¡Pero eso es imposible! ¡Mi esposo fue quien me dio esto! Se llama Vincenzo Cursley. ¡También es el dueño de este hospital! El médico me miró confundido. —Señorita, por favor, deje de decir tonterías. Conozco al señor Cursley y a su esposa. Son muy cercanos e íntimos entre ellos. Además, la señora Cursley dio a luz a un bebé hace poco. Ambos están ahora en la sala VIP, cuidando de su bebé. Entonces, el médico me mostró una foto en su teléfono. Vincenzo vestía su traje negro habitual con el emblema de la familia Cursley bordado en él. Sostenía a un bebé en brazos, y en cuanto a la mujer que estaba a su lado... La conocía. Se llama Claudia Henderson. Y Vincenzo siempre se ha referido a ella como su hermana adoptiva.
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Activar: La Obediente Heredera de la Mafia

Activar: La Obediente Heredera de la Mafia

Mis padres piensan que no soy lo suficientemente femenina, así que adquieren a una hija IA, dócil y dulce, llamada Serafina Moretti. El día que traen a Serafina a casa, toda la familia se ensaña conmigo. Papá odia que sea mala en los estudios, al contrario de Serafina, que absorbe cualquier conocimiento con solo procesarlo una vez. Mamá arruga la nariz ante mi personalidad alegre y activa. Por lo visto, no soy lo bastante sumisa, algo que la fastidia y le provoca jaquecas constantes. Mi hermano mayor, Dario Moretti, también me regaña todo el tiempo. —¡Eres una vergüenza para la familia Moretti! ¿Qué más sabes hacer aparte de comer y dormir? Incluso Serafina tiene el descaro de burlarse de mí, así que, en un arranque de rabia, la empujo al suelo. La expresión de mamá se ensombrece. Luego me da una fuerte cachetada. —¡Serafina es tu hermana! Si fueras tan dócil como ella, no me fastidiarías hasta el punto de provocarme estos dolores de cabeza. —¡Ya es hora de que aprendas a ser una hija obediente y comprensiva en una academia de corrección conductual! Y así, me obligan a estudiar ahí. Dos años después, mi familia me recoge de la academia. No paran de llamarme por mi nombre, pero yo nunca les respondo. El profesor Luca Caruso los corrige con una sonrisa: —Señora Moretti, debe pronunciar la palabra clave: “Activar”. Solo entonces NS-5 responderá por su cuenta.
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Compradora, comprada por su bestia

Compradora, comprada por su bestia

Me compré un hombre bestia de servicio de élite, pero a mí no me quería. Solo le movía la cola a mi hermana. Así que después, llevé a casa a otro de desahogo inferior. Y él… se puso tan desesperado que casi llora. —¡Clara! ¡Tú solo puedes tener un perrito… y ese he de ser yo!
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Por Infidelidades del Destino

Por Infidelidades del Destino

—Papi... ¿así te gusta? En la cama de otro... hazme tuya... ¿así te gusta, papi? Esa madrugada, mi cuñada estaba desnuda, boca abajo sobre la cama, empujando una y otra vez su trasero redondo y firme hacia atrás. Hasta los gemidos le salían temblorosos, con cara de que estaba bien satisfecha...
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