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La huérfana pareja del Alfa

La huérfana pareja del Alfa

—Mírame a los ojos y dime que no te toque —repitió Gabe.Abrí la boca, pero para mi mortificación, todo lo que salió fue un gemido jadeante. —No puedes, ¿verdad? —dijo victorioso—: Porque quieres que te toque. Lo deseas tanto que te asusta. —Eso no es cierto —repliqué temblando. ***Abandonada de niña y criada por humanos, Estelle se sorprende al enterarse de que es una loba cambiante. No sólo eso, sino que también es la pareja del frío y peligroso Alfa de una manada aislada. Cuando él la lleva a su aldea oculta para que se convierta en su Luna, las cosas se complican aún más. Un rival está trabajando para poner a la manada en su contra y alguien la quiere muerta. Mientras tanto, el misterio de la muerte de sus padres se cierne sobre ella. ¿Podrá sobrevivir lo suficiente para convertirse en Luna?"La huérfana pareja del Alfa" es una obra de Caricia Dulse, autora de eGlobal Creative Publishing.
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Enterraste a la mujer equivocada

Enterraste a la mujer equivocada

Durante cinco años, dejé que la amante de mi esposo tomara lo que quisiera. Mi cumpleaños, su tiempo, su atención... la ternura que solía pertenecerme. Incluso me convencí de que podría soportar ver a mi propio hijo elegirla a ella en lugar de a mí, porque una familia rota siempre sería mejor que no tener ninguna. Pero no lo era. Este año, mi esposo se llevó a su amante de viaje de cumpleaños, y mi hijo corrió directo a sus brazos y la llamó «mamá». En ese instante por fin entendí algo que debí haber aprendido cinco años atrás: por mucho que me entregara a esa familia, nunca me elegirían. Así que solicité el divorcio. Ninguno de ellos creyó que de verdad fuera capaz de irme. Mi esposo pensó que no hablaba en serio. Su amante creyó que había ganado. Mi hijo ni siquiera miró atrás. Ninguno de ellos creía que realmente fuera capaz de marcharme. Entonces llegó una llamada del extranjero: la esposa de Matteo Bellandi había muerto. Esta vez, no les dejé más que mis cenizas.
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Más que una Muñeca de Silicona

Más que una Muñeca de Silicona

Entrada la noche, me encontré con la hija del dueño en la tienda de artículos eróticos, con la luz apenas encendida. Se estaba complaciendo a sí misma. Tenía los ojos vendados, las piernas abiertas sobre el sillón tántrico, cada una apoyada en un brazo del sillón, perdiéndose en el placer. Hasta que el sillón falló. Se retorció hasta ponerse colorada, incapaz de soltarse, y tuvo que pedir ayuda. —Ayúdame... Me agaché y pasé los dedos por sus muslos, sus pantorrillas y la cara interna de sus muslos. —No te muevas. Este sillón es complicado. Necesito revisarlo bien primero. —Por... por favor. La observé ir del pudor al deseo, hasta que se quebró y dejó de luchar. —Dámelo. Dame todo lo que tienes. En ese instante, desde afuera llegó el sonido del dueño al abrir la puerta. La empujé detrás de los estantes. Ahí descubrí una muñeca de silicona idéntica a ella.
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Crié Gemelos para la Venganza

Crié Gemelos para la Venganza

Mi esposo, Jorge Martínez, y el amor de su vida, Elvia Meza, murieron juntos en un accidente automovilístico, y a mí me dejaron a cargo de dos gemelos ilegítimos. En un abrir y cerrar de ojos, dieciocho años se esfumaron. Me partí el alma para criarlos, los saqué adelante y hasta logré que los admitieran en la mejor universidad. Pero justo el día en que llegó la carta de admisión, Jorge y Elvia —muertos desde hacía años— reaparecieron. Ella se prendió del brazo de mi esposo, sonriendo de oreja a oreja, y me dijo: —Gracias por criarlos tan bien. Mis dos hijos pudieron ingresar a la universidad más prestigiosa. Sin ti, Jorge y yo no habríamos podido pasar tantos años fuera, viviendo tan a gusto… Después, Jorge me pidió el divorcio. Me dijo que se casaría con ella, y que, por fin, los cuatro estarían de nuevo "reunidos" como una familia. Y yo no lloré ni armé un escándalo. Solo sonreí, serena, como si nada, y respondí: —Está bien.
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Traición antes de la boda

Traición antes de la boda

Tres días antes de la boda, mi mundo se hizo añicos. Nunca imaginé que la traición tendría el rostro del hombre que juró protegerme… y el de la mujer a la que consideraba mi mejor amiga. La puerta del despacho de Romeo Novales estaba entreabierta. Bastó un segundo para verlo todo: Nerea Santos, acomodada sobre sus piernas como si le perteneciera, y acariciando su barbilla con una familiaridad que me quemó por dentro. —Nerea… ya te lo advertí —su voz era baja, peligrosa—. Carolina no puede saber nada de esto. Él detuvo sus dedos, pero ella solo sonrió, lenta, segura de sí misma. Tomó su mano y besó sus dedos como si sellara un pacto oscuro. —Lo sé —murmuró con despreocupación—. Si quieres dominar los puertos, tienes que casarte con ella. Es un sacrificio necesario… lo entiendo. Sentí cómo el aire abandonaba mis pulmones. No debía estar allí. No debía escuchar aquello. Pero lo hice. Y me dolió. Retrocedí en silencio, huyendo como una cobarde mientras el eco de sus palabras se clavaba en mi pecho. Cuando por fin estuve lejos, las lágrimas cayeron sin control, arrastrando consigo los últimos restos de mi ingenuidad. Tres años. Tres malditos años creyendo en sus caricias, en sus promesas, en ese amor que ahora entendía que nunca fue mío. Todo había sido un juego… una estrategia más dentro de ese mundo sucio de alianzas y poder en el que nací. Mi futuro, mis sueños, mi vestido blanco… todo se desvaneció en un instante. Con las manos temblorosas, marqué el número de mi padre. —Papá… Haré lo que sea necesario. Cancelaré la alianza con los Novales. —Volveré a Sicilia en tres días. Estoy lista para cumplir con mi destino.
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La pareja prohibida del alpha

La pareja prohibida del alpha

—Vete —ordené, orgullosa de que mi voz no sonara ni la mitad de temblorosa de lo que me sentía por dentro. —¿Eso es lo que realmente quieres, Keera? —preguntó en un susurro. Antes de que pudiera responder, tomó mi mano y la levantó lentamente, llevando mis dedos hasta su nariz. Los mismos dedos que habían estado dentro de mí hacía apenas unos minutos. Mi corazón golpeó con fuerza en mi pecho. No apartó los ojos de los míos mientras inhalaba el aroma de mi deseo, y luego llevó mis dedos a su boca, pasando su lengua por ellos y lamiéndolos con lentitud hasta dejarlos limpios. ⸻ Keera No deberían existir. Era imposible. Eran errores de la naturaleza. Eso fue lo primero que pensé de los hombres lobo. Y durante años creí tener razón, porque todos los que conocí no hicieron más que herirme. Especialmente él. Me sentí atraída hacia él desde el primer momento en que lo vi. Antes de darme cuenta de que me odiaba. No quería admitirlo, pero él fue quien reforzó mi odio hacia los hombres lobo. No tenía ninguna obligación de ayudarlos. Pero lo hice. Y vi cómo mi vida se desmoronaba. Crucé cada límite que alguna vez me impuse al involucrarme con él, hasta descubrir que era mi pareja destinada. ⸻ Grayson La odiaba antes incluso de conocerla en persona. Nuestra relación era prohibida. Los hombres lobo no podían emparejarse con humanos. Ni siquiera creía que fuera una posibilidad. Pero eso fue antes de ella. Descubrí que era mi alma gemela. Y en ese momento supe que no podía dejarla ir. No me importaba renunciar al título de Alfa si eso significaba estar con ella. Porque, le gustara o no, ella sentía lo mismo por mí.
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La mascota rebelde del Don

La mascota rebelde del Don

Yo era una chica de los suburbios que se enamoró de Damon Vitale, el padrino más temido de Nueva York. Durante cinco años, fui suya. Recibí nueve balas por él. Él besaba mis cicatrices mientras yo me desangraba por su causa. Me estrechaba contra él. Abrochaba el collar de la reina alrededor de mi garganta. Luego, una vez que sanaba, me poseía sin sentido, con una pasión que se sentía eterna. Pensé que pasaríamos nuestras vidas juntos. Pensé que se casaría conmigo. Pero en nuestra noche número 999 juntos, me dijo que estaba comprometido. Con Bianca, una princesa de la mafia de una familia rival. Me tragué mis lágrimas. Él simplemente me tomó de la barbilla, me sopló el humo en la cara y se rió. —Realmente no pensaste que podrías casarte conmigo, ¿verdad, Nora? Seamos claros. Nosotros tenemos sexo. Eso es todo. No eres una socia. Eres una pieza de arte que colecciono. Una mascota de mi propiedad. Una mascota. Eso es todo lo que él siempre quiso que yo fuera. En lugar de eso, tomé un teléfono desechable. [Acepto su oferta. Tres días. Sáquenme de este maldito Nueva York.]
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La decimotercera novia del Alfa

La decimotercera novia del Alfa

Amé a Lucian durante años y renuncié a todo para salvar su vida, pero todo lo que recibí a cambio fue la mirada de asco en sus ojos. En mi vida pasada, fui obligada a convertirme en su compañera, pero al final, morí bajo las garras de los lobos renegados que él envió tras de mí, e incluso le rompió el cuello a mi hermano, Marcus con sus propios dientes. La noche en que renací, tomé una decisión diferente. Dejé que mi rival Ayara consiguiera lo que quería. Tuve una ceremonia de apareamiento con el brutal, Príncipe Draven en su lugar, aquel del que se rumoreaba que "mataría a su compañera", y ella pudo escapar y salvar a Lucian. Pero cuando se abrió la puerta del auto ceremonial, la persona que bajó fue el chico gentil que conocí cuando tenía cinco años. —Mírame bien, cariño. ¿Soy realmente tan aterrador como dicen los rumores? —Sus ojos ámbar estaban llenos de calidez y afecto. Resultó que él había orquestado doce ceremonias falsas, esperando simplemente a que yo creciera. Para cuando Lucian se puso de rodillas y me suplicó que regresara, ya era demasiado tarde; ahora yo era la Luna de Draven.
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La Mujer Detrás Del Delantal

La Mujer Detrás Del Delantal

—Señora Sterling, ¿está segura de que quiere terminar con este matrimonio de veinte años y renunciar a la custodia? —Sí. Inicie el trámite. Ya tuve suficiente —respondí con calma por teléfono mientras tallaba una mancha de grasa difícil en la isla de granito. Durante veinte años, me entregué a esta familia. Me hice cargo de las casas, de la educación de los niños y me mantuve al lado de mi esposo, apoyando su ascenso en el sindicato sin quejarme nunca. Pero mi esposo, Alexander, llevó a Chloe, su joven hermana adoptiva, a la entrevista y dijo: —Todo mi éxito se lo debo a mi hermana. Incluso mis propios hijos me menospreciaban; decían que yo era una simple ama de casa, alguien corriente. Se habían aliado con su eterna “tía”, esa mujer que parecía creerse la verdadera señora de la casa. Firmé los papeles del divorcio y me fui, dejándolos para que se convirtieran en la “familia perfecta” que tanto querían. Pero fue entonces cuando todos entraron en pánico…
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La obsesión de mi exesposo

La obsesión de mi exesposo

Durante cinco años de matrimonio, Elia lo sacrificó todo por Rafael, incluso la carrera de sus sueños. Cinco años esperando un poco de amor. Pero Rafael nunca aparecía. Ni en los aniversarios. Ni para cumplir sus promesas. Incluso el día que Elia cumplió treinta años, Rafael estaba "ocupado". Sin embargo, ese mismo día, Rafael fue al aeropuerto. Fue a esperar a la única mujer que de verdad le había importado en la vida. A Elia, Rafael solo le dejó un bolso comprado a las prisas en una tienda cualquiera. Cuando el padre de Elia enfermó de gravedad, Rafael no tuvo piedad. Incluso le exigió que acompañara a un cliente solo para salvar un contrato. Finalmente, algo se rompió dentro del corazón de Elia. Y se marchó. Divorcio. Dos años después, Elia se convirtió en una experta admirada a nivel internacional. Pero Rafael volvió. La agarró de la muñeca con fuerza. —¿El divorcio? La risa de Rafael fue fría como el hielo. —Ni lo sueñes. —Mientras yo no firme... —Serás mi esposa hasta el día en que te mueras.
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