El Alfa me Rechazó, el Rey Alfa me Reclamó
Cuando Guillermo levantó la cabeza, todos pudieron ver en el cuello de Luisa la marca Alfa brillando con intensidad.
El viento nocturno levantó el velo blanco del altar.
Yo alcé la vista despacio, recorriendo uno a uno los rostros presentes: los ancianos, mi familia, mis amigos… todos estaban allí.
Y mi hermano, Saúl. Vestido con traje ceremonial, de pie junto a Guillermo, dándole sus bendiciones con una sonrisa que me desgarraba.
—¡Felicitaciones al heredero Alfa y a la nueva Luna! Que la Diosa de la Luna los bendiga y los mantenga unidos por siempre.