Home / Romance / Hipnotizame / Capítulo 6

Share

Capítulo 6

last update Petsa ng paglalathala: 2026-05-08 00:50:06

Las luces del escenario parpadeaban al ritmo de la batería y el público gritaba como si la vida entera dependiera de esa canción. Kate estaba en éxtasis, grabando todo con su teléfono y saltando como si cada acorde fuera un regalo. Yo me dejaba llevar, aunque la música no era exactamente mi estilo; prefería mirar alrededor, sentir la vibración del lugar, la ola de energía que nos envolvía. Admito que, por un instante, también me dejé contagiar por el fervor.

Después de varias canciones, Kate me gritó al oído:

“¡Necesito ir al baño!”

“Voy contigo”, contesté de inmediato.

“¿Estás loca? ¡Tienes que quedarte a grabar! He aguantado tres canciones para no perderme nada, pero ahora sí no aguanto más. Está justo ahí atrás”, señaló con la mano, a unos veinte metros.

“Pero, Kate…”

“Por favor, Cams, quédate a grabar; prometo hacerlo en tiempo récord.”

La miré dudosa. No me gustaba separarnos, pero no se veía que hubiera mucha fila y supuse que volvería pronto. Asentí y me quedé con la misión de tenerlo todo en video.

Estaba tan concentrada en el escenario y en grabar correctamente la canción que no percibí la pelea que se estaba formando a pocos metros. Un empujón, un insulto, vasos de cerveza volando. De pronto, alguien me golpeó por detrás y caí de la barda directo al suelo. Sentí el impacto de costado y, antes de poder incorporarme, varias personas se arremolinaron, empujándose unos a otros. Me quedé atrapada en medio.

Mi teléfono salió disparado de mis manos. Intenté gatear para apartarme, pero alguien me pisó con fuerza el tobillo. El dolor fue tan intenso que grité y lo único que pude hacer fue encogerme, abrazarme a mí misma y protegerme la cabeza.

Entre el estruendo de gritos y música, escuché otra voz:

“¡Camila! ¡Párate de una vez!”

Reconocía esa voz ronca. Era Jacob. Lo vi abrirse paso a empujones, con los ojos encendidos. Negué con la cabeza; las lágrimas ya rodaban por mis mejillas.

“¡No puedo! Me duele demasiado”, sollozaba, incapaz de mover el tobillo.

Los amigos de Jacob no tardaron en aparecer; lo habían seguido cuando lo vieron salir disparado hacia donde yo estaba. Entre todos empujaron a los borrachos y lograron despejar el área. Cuando al fin me incorporé lo suficiente como para sentarme, Jacob ya estaba de rodillas a mi lado. Sus amigos formaban un pequeño cerco, atentos a que no volviera a estallar otra pelea. Nathalia me observaba con ojos fulminantes, pero en ese momento me daba igual.

“Jacob, me duele mucho”, murmuré, señalando mi tobillo mientras trataba de contener los sollozos. Su expresión era dura, pero en sus ojos se leía una preocupación genuina.

Me sentía pequeña y dolida. Estaba esperando el típico ‘te lo dije’, seguido de un gran reproche por no tener cuidado, por no fijarme ni estar al pendiente del entorno, y no pude evitar encogerme.

“Ven, te voy a llevar a la mesa para revisarte”, me dijo con una suavidad que me desarmó. No me esperaba esa ternura, y eso hizo que me temblara aún más la barbilla.

Me rodeó con un brazo y, al intentar levantarme, no pude evitar hacer una mueca de dolor. Me soltó enseguida, preocupado.

“Voy a revisarte la espalda”, avisó. Con mucho cuidado levantó mi blusa unos centímetros y pasó sus dedos por la piel adolorida. Su contacto me hizo estremecer. Sus ojos se encontraron con los míos y, por un instante, se formó un silencio extraño, como si el tiempo se hubiera detenido. Mi pulso se aceleró; su respiración también y sentí esa conexión misteriosa que parecía surgir cuando menos lo esperaba.

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • Hipnotizame   Capítulo 41

    La complicidad con Jacob era distinta ahora. Ya no había dudas ni silencios pesados; en su lugar habían aparecido sonrisas cómplices, miradas sostenidas que parecían conversaciones enteras y ese roce casual de manos que me erizaba la piel como si fuera la primera vez.Era extraño y bonito a la vez: nos conocíamos desde hacía años, pero todo parecía nuevo, recién estrenado.No hablábamos demasiado de lo que significaba ‘estar juntos’. No hacía falta. Bastaba con la forma en que me miraba cuando creía que nadie más lo notaba, o con cómo me abría la puerta del coche con una media sonrisa tranquila, segura, que me desarmaba sin esfuerzo.Vivíamos dentro de una burbuja pequeña y silenciosa, un secreto compartido que nos hacía caminar un poco por encima del suelo.&nbs

  • Hipnotizame   Capítulo 40

    Si alguien me hubiera pedido calcular las probabilidades de que Jacob y yo termináramos juntos, probablemente habría necesitado una hoja más grande.Y no era porque fuera imposible, sino porque llevaba demasiado tiempo ocurriendo sin ocurrir realmente.Y ahora que finalmente había pasado, descubrí algo inesperado:La parte difícil no era enamorarse de Jacob.La parte difícil era acostumbrarme a la idea de que Jacob también estaba enamorado de mí.Había despertado convencida de que había imaginado parte de lo ocurrido. Por alguna extraña razón aún me parecía profundamente fantasioso que Jacob finalmente fuera mi novio.Cada vez que lo pensaba, mi cerebro reaccionaba como si estuviera revisando una ecuación mal planteada en busca del error.&nb

  • Hipnotizame   Capítulo 39

    Al caer la tarde, la casa volvió a quedarse en silencio.Uno a uno fueron despidiéndose, dejando con ellos buenos deseos para esta nueva vuelta al sol, para una etapa en la que, formalmente, dejaba de ser una adolescente para empezar mi camino hacia la adultez, aunque en realidad no sabía en qué momento uno deja de ser adolescente para ser adulto. Supongo que es parte de la vida descubrirlo.Kate me abrazó con fuerza antes de irse y me entregó su regalo: un día de spa para las dos.Reímos entre promesas de coordinar pronto nuestro día de chicas, como si el futuro fuera tan sencillo de agendar.Papá me dio un beso largo en la frente y me acarició el cabello, igual que cuando era niña. Luego, con una sonrisa cansada pero satisfecha, subió a su habitación, dejándonos a Jacob y a mí solos en la

  • Hipnotizame   Capítulo 38

    La breve pausa que hizo mi padre después de decir “tengo mis dudas” debió de durar apenas dos o tres segundos, pero en tiempo real se sintió eterna.Fue extraño cómo algo tan pequeño podía expandirse de esa manera dentro de la cabeza; bastan unos cuantos segundos para que la ansiedad empiece a deslizarse bajo la piel, para que el corazón se prepare para el golpe antes siquiera de saber cuál será.En momentos así, lo único que puedes hacer es intentar ordenar tus pensamientos a toda velocidad y repetirte que, pase lo que pase, no debes dejar que la decepción se note en tu rostro.“Pero tampoco quiero ser yo la razón por la que renuncies a tu felicidad.”Intenté controlar mi reacción, pero la sorpresa se abrió paso de todos modos.Siendo sin

  • Hipnotizame   Capítulo 37

    El aterrizaje fue tan suave que apenas lo sentí.La canasta rozó el pasto y luego se dejó caer con una docilidad casi irreal, como si el aire todavía se resistiera a soltarnos. Cuando el globo terminó de asentarse entre los prados abiertos, un nudo me cerró la garganta. No quería que ese instante suspendido se terminara nunca; no quería volver del todo.Jacob me ayudó a bajar. Al rozar sus manos con las mías, el mundo pareció quedarse en pausa un segundo. No dijimos nada. No hizo falta. El silencio seguía cargado de algo nuevo, frágil, como si ambos temiéramos romperlo con una palabra mal colocada.El cielo estaba despejado, de un azul tan limpio que dolía mirarlo. Por un momento pensé que ese color dialogaba en secreto con los ojos de Jacob, como si se reconocieran.Durante el camino de re

  • Hipnotizame   Capítulo 36

    “¿Sabías que los globos aerostáticos funcionan según el principio de Arquímedes?”, comenté, apoyando las manos en el borde.Jacob rió, como siempre, como cuando lo sorprendía con algún dato curioso o no tan curioso… para él.“No, pero me encanta que lo sepas.”Seguramente el genio sí lo sabía, pero lo negaba.“La idea es simple: el aire caliente dentro de la envoltura pesa menos que el aire frío de afuera, y esa diferencia hace que suba. Como un barco flotando en el cielo”, expliqué, con la mirada fija en el horizonte.Respiré hondo, saboreando el momento.“Ahora entiendo por qué me despertaron a esa hora. Los globos tienen que despegar temprano porque el cielo todavía no ha decidido ser hostil

  • Hipnotizame   Capítulo 26

    El pronóstico decía que el sol saldría a las siete, así que puse mi alarma a las cinco. No perdería el amanecer por nada. Me haría un moño alto y rápido; el baño podía esperar hasta el regreso.Llevaba conm

  • Hipnotizame   Capítulo 21

    La semana transcurrió con una rutina que parecía reconstruida a medias. Entre la escuela, los deberes y las tardes en casa, trataba de que todo volviera a un ritmo reconocible, aunque nada lo era del todo.En el desayuno, papá seguía cocinando panq

  • Hipnotizame   Capítulo 2

    Tuve que alejar el teléfono de mi oído porque Kate no paraba de gritar y, a este paso, estaba segura de que me quedaría sorda. Apenas la había puesto al tanto de la cena y de la idea que mamá había tenido cuando empezó a desbordar de emoción, como si hubiera ganado la lotería.“¡No lo puedo creer!

  • Hipnotizame   Capítulo 1

    Las tardes en los suburbios siempre tenían un aire de calma engañosa. A simple vista, todo parecía perfecto: jardines recién podados, buzones relucientes y vecinos que saludaban como si la vida entera se resumiera en un intercambio de sonrisas. Vivir cerca de la ciudad nos daba acceso a todo, pero

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status