César se apartó a una esquina y llamó en secreto a Humberto, del área de seguridad.Unos minutos después, Humberto llegó de prisa con cinco o seis guardias.—Subdirector César, ¿qué necesita que hagamos?—Cuando Emiliano salga de la sala de urgencias, sujétenlo. No dejen que escape.César también era un médico con muchos años de experiencia. Según su criterio, Karina ya estaba demasiado grave y no había forma de salvarla.En cuanto Emiliano saliera, lo detendrían y le echarían toda la culpa.Humberto asintió de inmediato y enseguida dio instrucciones a sus hombres.Los guardias se prepararon, listos para actuar.Pasaron más de diez minutos, pero adentro seguía sin escucharse ningún movimiento. César miró por la rendija de la puerta.Descubrió que Karina seguía acostada en la cama, mientras Emiliano, Lucía y las demás permanecían de pie, como si no supieran qué hacer.Al ver eso, César se convenció todavía más de que Emiliano estaba perdido.Mientras estaba ahí, complacido en secreto,
Magbasa pa