Filtrar por
Estado de actualización
TodoEn cursoCompletado
Ordenar por
TodoPopularRecomendaciónCalificacionesActualizado
Después de que ella se robara mi anillo, me casé con el rival del Don

Después de que ella se robara mi anillo, me casé con el rival del Don

En el taller privado de joyería de la familia Gallo. El anillo de bodas que había esperado durante seis meses estaba en el dedo de otra mujer. En la mano de Gia. Ella era una supermodelo internacional con la que mi prometido, el Don de la familia Gallo, estaba teniendo una aventura. El director del taller estaba a un lado, con el sudor frío empapándole la espalda mientras miraba a Maximo en el sofá. Maximo se levantó. Tomó la mano de Gia, alzándola hacia la luz para admirar el anillo; su tono de voz no dejaba espacio para alguna discusión. —Ella va a desfilar la próxima semana en un gran show en París. Necesita esto para causar una buena impresión en la escena de la alta costura. La bóveda de la familia está llena de joyas. Elige otra cosa. No seas dramática. Bajo las luces intensas, Gia se admiraba en el espejo, su sonrisa era altiva y triunfante. Miré mi propio reflejo. Suéter de cachemira y jeans. Yo no pertenecía a ese lugar. Esta boda, que llevaba un año en preparación, de repente se sentía como una broma. No estaba molesta. Simplemente cancelé, de paso, el vestido de novia a medida que había encargado. —Maximo. Las otras joyas están perfectamente bien. Así que no me voy a casar.
1.7K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 61 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
Pagué Su Culpa y Ella Me Condenó

Pagué Su Culpa y Ella Me Condenó

Cinco años después de mi muerte, mi esposa, la médica Elba Latapí, quiso volver a endilgarme la culpa de un caso de negligencia médica para encubrir a su primer amor. Con un documento falsificado en la mano, se plantó en mi antiguo departamento, pero solo encontró el lugar cubierto de polvo. Entró en pánico y bajó corriendo a preguntarle a Julio Melgar, el dueño de la tienda de abajo, por mi paradero. Pero él le respondió: —¿Antonio Alcayaga? Murió hace cinco años. La familia de la víctima de aquel caso de negligencia médica lo acorraló ahí y le dio más de diez puñaladas. Elba no le creyó. Estaba convencida de que yo había sobornado al dueño del local y de que él estaba mintiendo para cubrirme. Rodó los ojos, curvó los labios con desprecio y resopló: —¿Así que ahora, solo porque lo suspendieron por dos años, me sale con este teatrito? Dile que, si no aparece en tres días, dejaré de pagar el tratamiento contra el cáncer de su hermana. Después de soltar esas palabras, se fue entre maldiciones y azotó la puerta al salir. El dueño la vio alejarse, negó con la cabeza y dejó escapar un suspiro. —¿Qué hermana? Ella ya murió hace muchísimo tiempo… porque no tenían dinero para costear el tratamiento.
2.7K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 96 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
El Castigo del Don

El Castigo del Don

A medida que se acercaba mi fecha de parto, salió a la luz una discrepancia enorme en las cuentas de armas de la familia Galante. Por esto el mando tomó una decisión rápida: me enviaron a mí, Sophia Vitale, la esposa del Don —esa mujer que todos decían que no tenía nada mejor que hacer—, para inspeccionar de manera personal el arsenal y verificar el inventario. Yo creí que era una revisión de rutina. Por lo que nunca imaginé que la ahijada de mi esposo, Mónica Leona, lo usaría como tapadera para volar todo el arsenal por los aires. La explosión fue ensordecedora. El fuego rasgó el cielo y el concreto se desplomó a mi alrededor, aplastándome, mientras un dolor abrasador me desgarraba el estómago. Sin embargo, contrario a lo esperable, no llamé a mi esposo por su línea privada de máxima prioridad, sino que, en cambio, envié una señal de auxilio a mi padre. En mi vida anterior, en el instante en que había ocurrido la explosión, yo había usado ese mismo canal prioritario para llamar a mi esposo. El bebé había sobrevivido y Mónica había muerto en la explosión. Mi esposo había dicho que no me culpaba, que Mónica era una extraña y que un heredero importaba más. No escatimó en gastos, contrató a especialistas obstétricos de élite para vigilarme día y noche, diciéndome que me mantuviera tranquila y esperara el parto. Luego, el día en que entré en labor, él mismo nos encerró a mí y al bebé dentro de un almacén abandonado, el cual empapó con gasolina y encendió, quemándonos vivos. —Si no hubieras retrasado todo a propósito, ella no habría muerto. ¿De verdad creíste que haciéndote la víctima ibas a engañarme? Ni lo sueñes —dijo—. ¿Tanto te gusta jugar con fuego? Bien. Entonces te dejaré vivir su desesperación en carne propia. Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el arsenal, justo en el instante exacto antes de la explosión.
1.4K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 51 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
Me Echó Por Su Esposa Plagiadora

Me Echó Por Su Esposa Plagiadora

El primer día que volví a la empresa, durante la hora del almuerzo, apoyé la cabeza en el escritorio para descansar. De pronto, oí varios golpes secos sobre mi escritorio. Levanté la cabeza y vi a Flora Vargas, una diseñadora que hacía poco había empezado a aparecer por la oficina y a meterse en los asuntos del área de arquitectura. —La hora del almuerzo terminó hace cinco minutos y tú sigues aquí durmiendo como si nada. A partir de mañana, ni te molestes en volver a trabajar. Le expliqué que acababa de volver de reunirme con un cliente y que, por ese proyecto, llevaba varias noches seguidas casi sin dormir. Ella hizo una mueca de desprecio. —¿Y eso qué tiene de difícil? No es más que salir a comer con clientes, entretenerlos con tragos y luego hacer unos cuantos planos para salir del paso. Además, tú ni siquiera tienes que marcar entrada. Casi nunca te apareces por la oficina. ¿Con qué cara te atreves a dormirte en pleno horario laboral? Me dio tanta rabia que terminé soltando una carcajada de pura incredulidad. Como arquitecta principal de la empresa, yo había sacado adelante la mayoría de los proyectos. Podía decirse que, si la empresa había llegado tan lejos, gran parte del mérito era mío. Ella solo veía que yo no tenía que estar todos los días en la oficina ni marcar entrada, pero no veía que me la pasaba viajando por todo el país para buscar proyectos y reunirme con clientes. Además, como arquitecta reconocida en el sector, la mayoría de los clientes venían a colaborar con nosotros precisamente por mi reputación. Contuve el enojo y le pregunté: —Tú ni siquiera eres de Recursos Humanos. ¿Quién te crees que eres para despedirme así porque sí? Ella respondió: —Me basta con que mi esposo sea el director general de esta empresa. Me quedé helada. ¿Desde cuándo mi novio tenía esposa?
925 vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 24 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
El Repartidor De Placer

El Repartidor De Placer

Mi casera, una mujer madura, todavía estaba buenísima, y su hija todavía más, con carita inocente y unos pechotes. Vivíamos en la misma casa. Esa noche, entre truenos y relámpagos, estaba metido en la cama. Saqué las pantaletas rosas que la hija de la casera se acababa de quitar, listo para calmar las ganas. La hija de la casera abrió la puerta de mi cuarto en un camisón finito y se quedó mirándome. Me llevé un buen susto; pensé que me había descubierto robándole las pantaletas. Pero entonces me dijo: —Esta noche los truenos me dan mucho miedo y mi mamá no está. ¿Puedo dormir en su cuarto? Al verle la entrepierna marcada bajo el pantalón de la pijama, ¿qué me iban a importar las pantaletas? Levanté la cobija. —Ven para acá.
33.0K vistasEn cursoAñadido a la biblioteca 1.2K veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
Tabú: Ataduras y Pecados

Tabú: Ataduras y Pecados

+21 Contenido explícito, tabú y adictivo. Te vas a arrepentir. Y aun así, vas a querer más. Ella gemía, incluso cuando sabía que estaba mal. Él apretaba más fuerte, entraba más hondo, y ella pedía más. En Tabú: Ataduras & Pecados, te lleva por caminos donde el deseo sabe a pecado, huele a cuero, suena a cadenas y pesa como nombres que no deberían estar en tu cama. Aquí, el placer es crudo, prohibido, caliente como hierro al rojo vivo. Son relatos que mezclan sumisión y poder, sangre y lujuria, ataduras físicas y emocionales, cuerpos que se reconocen incluso cuando el mundo dice que no deberían. Hermanos. Padrastros. Profesores. Alumnas. Cada historia es una invitación indecente, y la vas a aceptar. Esta colección no es para débiles. Es para quienes gozan con la conciencia sucia, el cuerpo marcado y el alma en llamas.
19.7K vistasEn cursoAñadido a la biblioteca 631 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
DESPEDIDO POR EL CEO, OBLIGADO A SERVIRLO

DESPEDIDO POR EL CEO, OBLIGADO A SERVIRLO

Despedido. Traicionado. Olvidado. Después de perderlo todo a manos del despiadado CEO Dylan Loperse, Vanel Lensy regresa disfrazado de sirviente para destruirlo desde dentro. Pero la venganza se complica cuando Dylan se enamora del mismo hombre al que está persiguiendo... y Vanel también empieza a enamorarse de él.
39 vistasEn curso
Leer
+Biblioteca
Mi prometido se arrepintió como un loco

Mi prometido se arrepintió como un loco

Un mes antes de casarme con mi novio, él me preguntó si aprobaba su idea de tener un hijo con otra chica. Rechacé su loca idea y, a partir de entonces, me insistió todos los días. Para mi sorpresa, dos semanas antes de la boda, recibí los resultados positivos de una prueba de embarazo… que no era mía, claro. Fue entonces cuando me di cuenta de que esa chica se había quedado embarazada tres semanas antes. Entonces ¿para qué pedirme permiso si lo iba a hacer de todos modos? A partir de esto, mi amor por él empezó a perderse poco a poco. Por lo que cancelé la boda, destruí todos los recuerdos de nuestra relación y me encerré decididamente en un laboratorio de investigación, el mismo día en el que se celebraría nuestro matrimonio. ¡Mi relación con él terminó allí! ¡En paz!
44.5K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 1.7K veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar

Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar

Mi esposo, Joaquín Halabe, y yo éramos dos mentirosos. Él me juró que olvidaría a Carmen Granillo, la mujer que nunca logró superar, pero tenía el celular lleno de fotos de ella. Yo le prometí que jamás lo dejaría, mientras planeaba un futuro sin él. Hace un mes, lo engañé para que firmara los papeles del divorcio. Hoy era el día en que por fin desaparecería de su vida. Faltaban tres horas: ya tenía todas las maletas listas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero. Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que aparecíamos juntos hasta dejar solo mi imagen en el álbum. Faltaba una hora: coloqué cuidadosamente el acuerdo de divorcio sobre la mesa. Después de diez años amándolo, aquel era el primer día que lo dejaba.
1.4K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 52 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
Nadando En Las Medias De Mi Ahijada

Nadando En Las Medias De Mi Ahijada

—Padrino, ¿así es la postura correcta? Estábamos en el Club Deportivo y le enseñaba a mi ahijada la técnica para entrar al agua. Briseida se inclinó, dejando su trasero bien firme en alto, y sin querer terminó rozando mi paquete. Sentí un corrientazo, una sensación eléctrica que me sacudió. Pero lo que más me excitó fue lo que pasó después de que saltara. Como era malísima para nadar, empezó a chapotear con desesperación en cuanto entró al agua y, entre tanto ajetreo, se le soltó el hilo del bikini. Me lancé de inmediato a rescatarla. Ella forcejeaba y se aferraba a mí con todas sus fuerzas, haciendo que se la rozara una y otra vez. Y lo más increíble era que su padre estaba ahí mismo, observándonos a un lado de la alberca.
8.0K vistasCompletadoAñadido a la biblioteca 216 veces como perderla para siempre
Leer
+Biblioteca
ANTERIOR
1
...
3132333435
...
50

Read Perderla Para Siempre Novels & Stories Online

Aquí tienes 500 novelas relacionadas con perderla para siempre para leer en línea. Generalmente, perderla para siempre o historias de novelas similares se pueden encontrar en varios géneros de libros como Mafia, Romance y Drama Realista. ¡Comienza tu lectura con Después de que ella se robara mi anillo, me casé con el rival del Don en GoodNovel!
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status