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De Rojo y De Ruina

De Rojo y De Ruina

Mi mejor amigo me emborrachó para que me acostara con su esposa. Pensé que era una de sus fantasías. No fue sino hasta que lo metieron preso que entendí que eso era solo el principio. Lo que nunca imaginé fue que, cuando salió de la cárcel, me convertiría en cómplice de su muerte.
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Montando A La Vieja

Montando A La Vieja

—¿Te gusta cómo se siente montar? Estábamos sobre el lomo del caballo que no dejaba de saltar; yo iba agarrando a la esposa de mi amigo de su cinturita mientras la falda se le subía con cada rebote. Él estaba ahí cerca, metido en la casa y concentrado con las cartas, sin saber que yo estaba con su mujer enfrente de él...
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El Doctor De Las Calenturas

El Doctor De Las Calenturas

—Doctor, por favor, revíseme rápido. Dentro del consultorio, una mujer muy atractiva estaba acostada boca abajo en la camilla. Estaba de espaldas a mí, resaltando sus curvas, y me pedía que le revisara ese problema de calentura crónica que tanto le molestaba. ¡Pero si yo ni siquiera era doctor! Cuando iba a decirle que no podía ayudarla, ella se bajó los pantalones, dejando su piel a la vista. Cualquiera se hubiera vuelto loco con una imagen así.
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OJO por OJO, A Tu Hija Me La...

OJO por OJO, A Tu Hija Me La...

—¡Tavo, esa es mi hija! ¿Dónde crees que estás metiendo la mano? En el bar, mi colega Octavio se pasó de copas y confundió a mi hija con una de las edecanes. Octavio le sobaba el muslo y casi le metía la mano debajo de la falda. Lo más absurdo era que mi hija parecía estar muerta de ganas, como si disfrutara que le hiciera eso. Volteé y vi a la hija de Octavio. Sus pechos enormes casi le reventaban la blusa. Pues si así están las cosas, no me culpes por meterle mano a tu hija.
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Tour con FINAL FELIZ

Tour con FINAL FELIZ

En pleno viaje descubrí que la guía turística, una mujer con un cuerpazo, se estaba tocando en el autobús. Cuando la descubrí, se disculpó de todo corazón y me suplicó que no se lo contara a nadie. Acepté, convencido de que eso quedaría entre nosotros, pero ella no dejaba de buscarme para seducirme. Creí que sería solo una aventura pasajera. Jamás imaginé que mi esposa terminaría metiéndola en mi habitación…
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Un Semental Para Navidad

Un Semental Para Navidad

—Pervertido... llevas mucho tiempo con las ganas, ¿verdad?... En Nochebuena, mi hermano trajo a casa a una novia de lo más sensual y provocadora. Con que me provocara de todas las formas posibles ya era suficiente, pero ni siquiera me dejó tranquilo cuando fui al baño. Entró con una cubeta y se agachó frente a mí: —Ayúdame a lavarme las nalgas... ¿sí? ¿Cómo iba a contenerme ante semejante escena? Entonces, extendí la mano...
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Me Humilló por Pobre, y Ahora Me Suplica

Me Humilló por Pobre, y Ahora Me Suplica

Mi novia, Isabel Sánchez, es la heredera de la familia más poderosa de la capital. Su fortuna supera los cien mil millones de dólares. Para ponerme a prueba, durante siete años de relación, nunca me regaló nada, nunca gastó un solo centavo en mí. Ni siquiera cuando iba a comprar parches anticonceptivos: insistía en pagar a medias. Después, mi madre se enfermó de gravedad. Les pedí dinero a todos los familiares y amigos que pude. Solo me faltaban dos mil dólares para cubrir el costo de la cirugía. Le supliqué, le rogué. Pero Isabel no me prestó ni un dólar. Tuve que pagar yo solo los gastos del funeral de mi madre. Cuando regresé a casa para recoger mis cosas, encontré por casualidad una lista de regalos que le había comprado a Marco Aguiñaga: una villa de lujo, bolsos de marcas exclusivas, trajes de gala masculinos de alta costura… También encontré los audios en el grupo con sus amigos: —Isabel, ¿es cierto que César se arrodilló para pedirte dos mil dólares? Isabel se rió con frialdad; su voz sonó despreocupada, casi divertida. —Marco tenía razón: quien se arrodilla por tan poco dinero no es más que un interesado. Apenas llevamos siete años juntos y ya está desesperado por sacarme dinero. Resultó que siete años de "prueba" no valieron más que un comentario venenoso de su vecinito de al lado. No importa. Desde el momento en que mi madre murió, ya lo había decidido: desaparecer de su vida para siempre.
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No hay última oportunidad

No hay última oportunidad

La noche que le declaré mi amor, mi novia no podía parar de llorar. Decía algo sobre haber visto el futuro y que necesitaba que hiciéramos un pacto. —¿Por qué? —le pregunté. Ella respondió: —No recuerdo bien, solo sé que en el futuro me arrepiento mucho. —Rafael, pase lo que pase en el futuro, ¿me prometes que me darás tres oportunidades? ¿Sí? Claro que se lo prometí. La amaba profundamente. Pero con el tiempo, ella pareció olvidar por completo aquella promesa. Hasta que la vi meterse con su asistente y entonces empecé a entenderlo. En el momento exacto en que firmé los papeles del divorcio, una voz conocida resonó en mi mente. Era la Lorena de diecinueve años. Lloraba, suplicando: —Rafael, me lo prometiste que me darías tres oportunidades. ¿Verdad?
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La Psicología Del Buen Repegón

La Psicología Del Buen Repegón

El camión rumbo a la universidad iba atascado de gente. A propósito, me pegué contra una estudiante de nuevo ingreso; se veía tiernita e inocente. Llevaba una minifalda escolar. Se la levanté sin dudarlo para frotárselo contra su trasero jugoso. Y para colmo, como venía de una familia pobre, su ropa interior tenía un agujero. Justo cuando estaba a punto de entrar en su intimidad, me hice para atrás rápidamente. Pero ella me agarró con fuerza, y dijo: —¡Señor, empuje duro, no se suelte!
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El Trozo Que Destrozó A Mi Esposa

El Trozo Que Destrozó A Mi Esposa

—Amiga, por favor, ayúdame a dejar satisfecho a mi esposo. En serio que yo ya no puedo con él. Últimamente mi esposa no aguantaba mi ritmo en la intimidad desde que tuve ese segundo despertar físico, así que se fue llorando con su mejor amiga para desahogarse. Para intentar que nuestra relación no se arruinara, Mariana vino sola a buscarme a la casa. Traía puesto un vestido corto muy provocativo y su busto se notaba demasiado bajo la tela. —Me dijeron que ahora eres muy bravo, ¿no? Déjame ver si es cierto que lo tienes tan grande.
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