El amor que ya no vuelve
Mis compañeras de cuarto desde que tienen una oportunidad en las vacaciones vuelven al país, pero cuando me invitan yo siempre rechazo la idea de volver.
Finalmente, había logrado escapar de ese lugar, y no pensaba volver. Además, corté todo contacto con mi tío, y él tampoco había intentado buscarme. Esta vida tranquila era bastante agradable.
Calculando el tiempo, ya mi tío debía de haberse convertido en padre, y supuso que ya no pensaría en mí.
Pero lo que no me esperaba era que, poco tiempo después, Hugo me encontraría.
Ese día, acababa de terminar un experimento cuando recibí un mensaje de un número desconocido de mi país. El mensaje era breve, apenas unas palabras: “Me divorcié.”