Leandro señaló hacia la pista. Alicia miró en esa dirección. La pista estaba a reventar, la gente saltaba y se movía al ritmo de la música, todos pegados unos a otros. Había tantas personas que no sabía a quién se refería.—¿Hacia dónde miro? —preguntó.—A tus nueve, la mujer del vestido negro.Alicia volvió a buscar entre la gente siguiendo las indicaciones de Leandro hasta que logró localizarla.A un costado de la pista había una mujer con un vestido negro corto y ajustado, de tirantes. Tenía las piernas largas, usaba tacones altos y sostenía una botella mientras platicaba, se reía, bebía y bailaba con los que estaban a su alrededor. Era Yara.El vestido se le ceñía por completo al cuerpo, resaltando sus curvas, con una cintura estrecha y un vientre plano. ¿Un vientre plano? Alicia se frotó los ojos para asegurarse, pero por más que la miraba, el vientre de Yara se veía liso, sin la menor curva. ¿Acaso no estaba embarazada? ¿A dónde se habían ido esos cuatro o cinco meses de emba
Read more