Desde aquella noche en que Alicia le confesó que quería tener una hija, Leandro parecía haber entrado en un modo de obsesión absoluta con el tema, estando cien veces más enfocado y dedicado que al negociar proyectos millonarios o durante las etapas más críticas de un proyecto de la compañía.Antes, por más que la deseara, solía controlarse un poco. Ahora se negaba por completo a contenerse, y pasaba pegado a ella día y noche. En cuanto terminaba de trabajar, corría puntual a la casa, cancelando cualquier compromiso innecesario solo para estar con ella, como si quisiera cumplir el deseo de tener una niña en ese mismo instante.Sin embargo, hay cosas que, entre más te obsesionas con ellas, más se complican. Alicia y Leandro pusieron todo su empeño: hacerse estudios, cambiar su estilo de vida, tomar vitaminas y prepararse, pero a pesar de sus esfuerzos, el embarazo no llegaba.Cada mes, cuando le bajaba el período, Alicia se venía abajo por completo. Poco a poco descubrió que esa hermo
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