Elena no tuvo tiempo de esquivarlo. Al segundo siguiente, la puerta del cuarto se abrió de golpe y la pequeña figura de Gael salió corriendo desesperada.—¡No te atrevas a tocar a mi mamá!Gael corrió directo hacia Martín, golpeándolo con sus puñitos con todas sus fuerzas. Al ver la escena, a Elena se le estrujó el corazón y se le llenaron los ojos de lágrimas. Su niño, siendo tan chico, ya intentaba protegerla.Al ser golpeado por su propio hijo, Martín sintió que perdía el control por completo. Con la cara rígida por el coraje, agarró a Gael del brazo, lo sacudió y le gritó:—¡Chamaco malcriado, soy tu padre! ¿Cómo te atreves a levantarme la mano? ¡¿Qué te pasa?!Y sin pensarlo, le soltó una bofetada a Gael en la mejilla.Elena abrió los ojos de par en par, horrorizada, y de un tirón le arrebató al niño.—¡Martín, golpear a tu propio hijo! ¡De verdad eres una basura!—Él empezó primero. ¡Como tú no sabes educarlo, me toca a mí como su padre darle un correctivo!—No vas a volver a to
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